27 junio 2026

    Historia del arrastrero “Rafelet” y la época esplendorosa de la pesca en Cala Rajada

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    Nicolás Nadal

    Esta es una historia algo larga de contar y quizás a más de un lector le hará poca gracia que yo sepa algo que no viene a cuento mencionar. Pero empezaré por el principio, sin nombrar a nadie en concreto y sin dar nombre alguno.

    Hubo unos hermanos de Artà que se fueron a Argentina. Allí, con el tiempo, montaron una tienda de ropa que se denominó “La Campana”. Estos hermanos eran dos hombres y una mujer, los tres solteros. Con una buena cantidad de dinero regresaron a la localidad de Artà y compraron una manzana de terreno en Cala Ratjada, donde construyeron un chalet que se denominó “Villa Argentina”, para pasar los días de verano con la brisa del mar y los embates costeros, ya que el calor era más llevadero en la costa que en el interior de la isla, como podía ser Artà.

    Uno de los hermanos, compró un solar y construyó un garaje para un modesto camión destinado al traslado a la Lonja de Palma del pescado que capturara el bou “Rafelet”.

    En la década de los años cuarenta y cincuenta, en el puerto de Cala Ratjada había un solo arrastrero, que era la balandra denominada “Águila”, de la cual mi padre era quien la capitaneaba. Pero en esta época esta zona era muy abundante en pesca de arrastre. Uno de los hermanos, junto con un traficante de pescados local, compraron en Valencia el arrastrero “Rafelet”, con un motor alemán Otto Deutz, siendo su patrón don Salvador Moll Oliver.

    Desde un principio, el arrastrero adquirido llevaba el folio de Valencia V-1.555, de donde había sido construido. Con el paso de los años se le cambió por el de PM.1-1.162, pero no el nombre de “Rafelet”.

    La flota se fue aumentando con el bou “Francisco”, que se hundió el día 6 de abril de 1959, llegando a ser doce los arrastreros del puerto de Cala Ratjada. El “Rafelet” fue adquirido por aquellos hermanos que eran conocidos como “xuetas”, e incluso quien lo heredó también lo era. Por tal causa, al arrastrero se le conocía como “la Sina Goga”. Incluso en los años cincuenta el “Rafelet” fue aparejado para la pesca de la gamba a más profundidad de la habitual.

    Fue una época de gran auge de pesca. La gamba, además de pescarse en la zona de Formentor, también se pescaba en el norte de Menorca, en la zona conocida como “Ses Fontanelles”. A estas pesqueras se desplazaban pesqueros de la zona de Cataluña, como los llamados “Hermanos Oliver”, “Teresín Oliver” y algún otro, que pescaban día y noche sin tocar para nada el puerto de Ciutadella. Una vez tenían las bodegas llenas, se dirigían a Barcelona. En la zona de Maó recalaron pesqueros de grandes dimensiones llamados “Ulises” e “Ictíneo”.

    En este tiempo fue cuando un oceanógrafo apellidado Massutí descubrió la pesquera de Maó. El puerto de Cala Ratjada se había convertido en un epicentro de pesca, hasta el punto de que se desplazaron varios pesqueros de la zona de Palma, como “La Marisita”, “Joselito”, “Silvia” y otros arrastreros. Incluso hubo un controlador de distribución de pesca, que era un ¿sindicalista?, al que se conocía por “Trinitario Chacopino Tarodí”.

    Con el paso de los años, la pesca fue decayendo y quedaron únicamente tres o cuatro arrastreros de aquella flota de doce bous. Como todo empieza, también tiene un fin.

    Quizás alguien se preguntará: ¿a cuento de qué viene esta historia? Pues bien, el “Rafelet” fue un bou que marcó una época en nuestro puerto y, cuando la pesca fue en decadencia, fue vendido a Porto Cristo. A partir de ahí le perdí el rastro.

    En estas pasadas fechas, en la prensa regional se publicó que el mencionado arrastrero fue construido en Palma, lo cual no se ajusta a la realidad. En la década de los años cincuenta, el “Rafelet” tuvo la base en el puerto de Cala Ratjada durante más de treinta años.

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