TIEMPOS PRETÉRITOS PEP MARIA MOLL-MARIA JUAN
Podríamos hablar largo y tendido de lo que la sala de fiestas “Physical” de Cala Rajada significó para la juventud, y para los no tan jóvenes, no tan sólo de la comarca de Capdepera sino, también, de allende estas fronteras.
Después de casi cuatro décadas de actividad, “Physical” pasó a la historia. Ahora, su anagrama reza “Bananas Club”, aunque Paco Terrasa nos explicó que, muy cerca de lo que había sido su ubicación, se había abierto un bar de cócteles con la denominación de “Coconar 17”. Habrá que confirmarlo con nuestra presencia en el número diez y siete de lo que, actualmente, ha pasado a tener dicha calle el nombre de un estimado doctor de esta localidad.
El “Physical” restará como una institución en esta costa del Este mallorquín, con su bailes, luces de láser y noches de vacaciones que marcaron toda una generación. Quienes redactamos este artículo no son pocas las ocasiones en las que nos hemos metido entre los vericuetos de aquella espaciosa sala, sucedánea de la primigenia discoteca que con el nombre de “Búfalo”, al aire libre, cobijó lo más selecto de los veranos de los años 70 del pasado siglo, lejos de pensar que, algún día, aquel espacio mutaría en esa sala de fiestas existente frente a otra histórica, el “Bolero, night-club”.
De “bolera”, restauración y café-teatro a discoteca
Porque, durante su ejecutoria como “Búffalo” – que era el “mal nom” con el que se conocía a su propietario Pep Llinás que a su vez, lo era de la empresa de productos de zapatos del mismo nombre — , ya había habido allí una “bolera”, un complejo de restauración con Bernardo Mestre al frente y hasta un “café-teatro”, bajo la dirección de quien fue propietario de “Faxdepera”, Antonio Palmer Sancho. Aunque fue con el “boom” de las elecciones de “Misses” (concursos de belleza femenina) cuando junto con “Los Beta” de Miguel Moreno, y su famosa: “¡En Cala Rajada, en Búffalo club, son todos amigos…!” — una tonadilla que se hizo muy popular a finales de los 60 e inicios de los 70– que hizo que cogiera un gran auge aquel espacio descubierto.
A lo largo de más de 37 años, el “Physical” fue el centro del ocio nocturno de Cala Rajada. Exactamente, lo que un turista busca cuando acaba la noche en este puerto y siente ganas de seguir la fiesta: no era un club exclusivo con política de puertas abiertas o cerradas a según quién,sino un templo de baile honesto que arranca temprano y cierra tarde. Cada noche, un tema diferente – las fiestas temáticas se sucedían sin pausa–, “gogós” en el podio, espectáculos luminiscentes que los clientes describían con sorpresa, con una entrada asequible y auténtica energía.
“Retro puro” su ambiente. Algunas publicaciones periódicas – que dijeron que la propiedad ya se sentía de vuelta, cansada –resumieron el mencionado concepto ambiental de la sala. El interior del establecimiento no era de última generación, había asiduos que apuntaban que una renovación de su hábitat, una remodelación más actual, le favorecería; sin embargo otros avezados al entorno valoraban la pátina como parte de su encanto. Lo que, realmente, contaba era el “floor”, suficientemente espacioso para perderse, con una distribución que muchos habituales describían como fluida y natural – de la barra a la pista, de la pista a la terraza del ático–. Arriba, los paquetes VIP ofrecían barra libre con vistas sobre la Cala Rajada nocturna.
El sonido dividía opiniones, la mayoría lo elogiaba, una minoría lo encontraba demasiado flojo por las medidas del local. Nosotros dos, entre estos últimos. De ahí el peligro de sufrir alguna carencia auditiva. En los láseres y las luces, en cambio, todos coincidían, transformando la gran discoteca en algo mucho más allá de un club para vacaciones estándar.
Los DJ dirigían la temática de la noche: rock, pop, etc. Estos personajes rotaban especialmente en temporada alta; las noches temáticas – entre ellas la “Perfect Lovers Party” de los miércoles – daban al entorno un ritmo que hacía regresar a los clientes de fin de semana, con una energía bien asentada como punto álgido bien entrada la noche, casi de madrugada.
Especialistas de la música para una cultura “pop” alemana
Un especialista de “pop titán”, jurado en concursos de televisión y visitante habitual de la isla, Dieter Bohlen, ensalzó “Physical” en los grandes titulares de la prensa internacional, con una fórmula mediática que capturaba a todo individuo, turista o no, que escogía Cala Rajada para su estancia, un lugar – decía el experto – donde la cultura pop alemana se encuentra con las vacaciones mediterráneas en este paraíso, prácticamente germánico. El “Physical” trajo no solamente a promociones enteras de turistas sino que a ello se sumaba gente de la comarca del llevant y limítrofes, que allí se desplazaban especialmente los fines de semana.
Aunque el público era eminentemente joven – una media de veinte y pocos de años, quizás incluso menores de esa edad– los mayores de 25 también podían disfrutar de una buena noche, si bien el que buscaba un ambiente exclusivo, “Physical”, claramente, no era su lugar.
Quienes impulsaron “Physical” — quizás en sus años dorados, tras “Búffalo”- fueron Bernat Galmés, Rafael Navarro, Gabriel Alcina y Francisco Terrasa (del restaurante “Es Mallorquí”, antigua central eléctrica) los cuales ya contaban con “Life” y, más tarde, “Dortmund”, dos espacios que se sumaron a la noche calarajadera, donde también estaban “Mannix, “Bananas” (situado en el sótano de “El Patio” en la carretera a Cala Agulla) , “Serpens” (otro sótano en Villa Argentina, nombre del edificio y de la primera discoteca al aire libre de la zona, de la familia Llull) o el mencionado “Bolero”, sin dejar de lado la exitosa “Xiroi” de la playa de Son Moll; todos y cada uno de ellos de propietarios distintos. Así nos lo contaba Gabriel Alzina Sansó, con quien, en nuestros incipientes años de vivencias nocturnas, deambulábamos por esas calles, donde todavía pudimos atisbar estas historias.
A destacar el sistema de publicidad que Galmés y sus compañeros idearon:una avioneta surcando los espacios de la comarca con el reclamo, tipo banderola, de “Physical” y dos coches “Buggies”con pancartas atractivas anunciando la sala; una propaganda que impactó sobremanera entre el público que copaba el aforo del amplio espacio.
___”Angel y Jackie, cuidaban de la dirección en aquellos iniciales tiempos, con “Grey” un disck-jockey de los mejores de Alemania, que mucha gente, todavía, recuerda”, añadimos nosotros que lo vivimos muy de cerca.
Una página del ocio veraniego de Cala Rajada de casi cuatro décadas de historia de nuestros tiempos pretéritos, reconvertido hoy en “Banana Club”, y en cuya calle — ¡cómo cambian los tiempos! –el Ayuntamiento va a colocar cámaras de grabación de imágenes sobre la afluencia de gentío en aquel sector con el fin de controlar los frecuentes disturbios nocturnos que cerca de “Keops” se suceden. ¡Feliz iniciativa!.







