La Associació Hotelera Cales de Capdepera cumple medio siglo de historia. Cincuenta años desde que, en 1976, en los primeros compases de la etapa democrática y tras el final del franquismo, un grupo de empresarios hoteleros pudo constituirse oficialmente para defender de manera conjunta los intereses de un sector que ya empezaba a transformar la realidad económica y social del municipio.
La asociación nació en un momento en el que el asociacionismo empresarial apenas empezaba a abrirse camino. Fue una de las primeras entidades hoteleras de Mallorca y surgió como una forma de unión posible dentro del marco legal de la época. En sus inicios funcionó de una manera cercana a una cooperativa o central de compras, que era la fórmula que permitía al sector organizarse, sumar fuerzas y crear un frente común ante los retos que planteaba el crecimiento turístico.
Aquel primer impulso reunió a 31 empresarios fundadores. Medio siglo después, la asociación cuenta con alrededor de 80 hoteles y agrupa establecimientos de los diferentes núcleos del municipio: Cala Rajada, Capdepera, Canyamel, Font de Sa Cala y Cala Mesquida. Desde hace una década, además, también forman parte de la entidad establecimientos de Artà, ampliando así una realidad turística que se entiende cada vez más desde una perspectiva territorial más amplia.

La historia de la Associació Hotelera Cales de Capdepera es también la historia de varias generaciones de familias, empresarios y trabajadores que han contribuido a consolidar el municipio como destino turístico. Apellidos como Berchtold, Bonet, Gamundí, Moll, Flaquer o Serrano forman parte del inicio de ese recorrido colectivo, junto a muchos otros nombres que, durante estos cincuenta años, han participado directa o indirectamente en la evolución del sector.
Personas como Ignasi Esteve, Lluís Rocha, Joan Massanet o Joan Ferrer han dirigido la entidad en diferentes etapas, cada una marcada por los desafíos de su tiempo. Actualmente, la presidenta es Maria Antònia Moll, al frente de una asociación que llega a su 50 aniversario con una estructura consolidada y con nuevos retos sobre la mesa.
La asociación no ha sido únicamente un espacio de representación empresarial. También ha actuado como un punto de encuentro para ordenar inquietudes, compartir problemas y construir respuestas comunes. En su junta directiva participan actualmente 17 personas que debaten y deciden de manera activa, manteniendo una dinámica de trabajo que sigue siendo una de las claves de su funcionamiento interno.
En los últimos años, la incorporación progresiva de perfiles jóvenes ha abierto una nueva etapa dentro de la entidad. Poco a poco, una nueva generación empieza a asumir responsabilidades y a tomar el relevo en un sector que sigue siendo esencial para el presente y el futuro del municipio. Ese traspaso generacional no rompe con la historia anterior, sino que la continúa desde una realidad distinta, con nuevos lenguajes, nuevas herramientas y nuevos retos.
Cala Rajada, Capdepera, Canyamel, Font de Sa Cala, Cala Mesquida y el conjunto del municipio no se entienden hoy sin el turismo. Su impacto económico, laboral y social ha sido enorme. De manera directa o indirecta, buena parte de la actividad local se vincula al sector turístico. Por eso, la asociación hotelera puede considerarse uno de los colectivos de mayor relieve del municipio, no solo por el número de establecimientos que representa, sino por la influencia que el turismo ha tenido en la vida diaria de varias generaciones.
Durante estos cincuenta años, la entidad ha estado presente en decisiones, debates y acciones de promoción que han contribuido a situar el destino en el mapa turístico. Uno de los episodios recordados de esa trayectoria fue la celebración en Cala Rajada de una eliminatoria de la Copa Davis de tenis, posible gracias al impulso conjunto de la asociación y del Ajuntament de Capdepera de aquel momento. Fue uno de esos acontecimientos que ayudaron a proyectar el municipio más allá de sus fronteras habituales y que forman parte de la memoria turística local.
La evolución ha sido notable. Lo que nació como una unión de empresarios para poder defender intereses comunes en un contexto legal y económico muy diferente se ha convertido en una entidad consolidada, con presencia institucional, capacidad de interlocución y peso dentro del tejido económico local. De los 31 empresarios fundadores se ha pasado a una estructura más amplia, diversa y profesionalizada, en la que conviven hoteles históricos, empresas familiares, establecimientos renovados y nuevas generaciones de gestores.
La Associació Hotelera Cales de Capdepera celebra ahora sus 50 años mirando hacia atrás, pero también hacia adelante. El aniversario no solo invita a recordar cómo empezó todo, sino a valorar el trabajo acumulado durante medio siglo. Un trabajo hecho de temporadas, decisiones, inversiones, dificultades, acuerdos, promoción exterior, adaptación y colaboración entre el sector privado y las instituciones.
La historia del turismo en Capdepera no ha sido lineal ni sencilla. Ha habido momentos de crecimiento, etapas de incertidumbre, cambios en los mercados, crisis y transformaciones profundas en la manera de viajar. Pero la asociación ha permanecido como un hilo conductor entre generaciones, como una herramienta de unión para un sector que ha sabido entender que, en un destino turístico, los retos rara vez se resuelven de manera individual.
Medio siglo después, la celebración de este aniversario permite reconocer el papel de quienes abrieron camino y también el de quienes hoy continúan ese trabajo. Porque el destino turístico de Capdepera no se ha construido solo con hoteles, playas o promoción. Se ha construido con personas, con familias, con empresas, con trabajadores y con una voluntad constante de sumar esfuerzos para defender una actividad que ha marcado profundamente la identidad contemporánea del municipio.
La asociación llega a sus 50 años como parte esencial de esa historia. Una historia que habla de compromiso con el turismo, pero también de compromiso con un municipio que ha cambiado mucho desde 1976 y que sigue teniendo en el sector hotelero uno de sus principales motores económicos y sociales.
