La atención a personas mayores en Mallorca está viviendo una transformación silenciosa, pero profunda. Frente al modelo tradicional, más centrado en cubrir necesidades básicas, hay residencias que han dado un paso más allá: entienden el cuidado como una forma de acompañamiento que pone a la persona en el centro y se adapta a sus ritmos, sus deseos y sus circunstancias.
Se trata de un enfoque cada vez más presente en algunos centros del Llevant de Mallorca, donde cuidar no es solo asistir, sino también comprender, escuchar y anticiparse.
En este contexto, profesionales del sector como Carmen Moar, directora de la Residencia de Llevant en Porto Cristo, destacan la importancia de integrar todos los aspectos del cuidado: “Cada mañana, todo el equipo se reúne para revisar cómo está cada residente. No solo hablamos de medicación o pautas médicas, también si alguien ha dormido mal, si ha tenido una visita que le ha alterado o si ha cambiado su apetito. Esa información nos permite cuidar de verdad”.
Desde su experiencia, subraya que este tipo de trabajo colaborativo y multidisciplinar permite detectar pequeños cambios antes de que se conviertan en problemas. “Nos ayuda a preguntarnos no solo qué está pasando, sino por qué está pasando y qué podemos hacer hoy para mejorar la vida de esa persona”.
Una de las claves de este modelo reside en mantener al máximo posible la autonomía del residente, incluso cuando existen limitaciones físicas o cognitivas. Según explica Moar, eso implica adaptar el entorno, facilitar apoyos adecuados y, sobre todo, no convertir el miedo en una barrera: “Somos un centro libre de sujeciones porque creemos que no se puede cuidar desde el control, sino desde la confianza”.
Otro de los aspectos más innovadores en este tipo de residencias es la forma de concebir las actividades. Ya no se trata solo de ocupar el tiempo, sino de estimular cuerpo, mente y emociones. Desde la implantación de salas multisensoriales hasta proyectos de alfabetización digital para personas mayores, la idea es que cada día contenga algo significativo, más allá de la rutina.
La Residencia de Llevant, integrada dentro del complejo hospitalario del mismo nombre, también pone en valor la importancia de la respuesta médica inmediata. En caso de urgencia, el residente puede ser atendido en cuestión de minutos por el servicio de urgencias del hospital, evitando traslados innecesarios y proporcionando una seguridad adicional tanto para las familias como para el equipo profesional.
No todos los usuarios son permanentes: muchos centros también apuestan por estancias temporales adaptadas a necesidades específicas, como rehabilitación, apoyo familiar o convalecencia, cubriendo así un abanico más amplio de situaciones.
Lo que sí parece común entre estos nuevos enfoques es una misma filosofía: cuidar es acompañar con mirada amplia, con escucha activa y con sensibilidad. Y, como resumen algunos de los profesionales consultados, se trata de hacer posible que cada persona viva el mejor día posible… cada día.
