11 febrero 2026

    Vetleria: reunión de personas elaborando “Obra de palmito”

    Neus Casellas

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    Las reuniones a que se refiere el título se efectuaron, en Capdepera, en diferentes y numerosas casas, hasta mediados del pasado siglo y desde el anterior, y fueron una forma de socializarse los vecinos mismos de la localidad, en época invernal, aunque se iniciaban a finales de septiembre prolongándose entre abril y mayo y que, para nada, tenían que ver con la cuaresma, el ayuno y la abstinencia que, tras el miércoles de ceniza, parecía imponer una pausa en la alegría, el desenfado y las ganas de pasárselo bien, y comentar dimes y diretes,  en las noches, – ante la carencia de televisión.

    Y en tiempos de carnaval, jóvenes y mayores, se ataviaban con variopintos disfraces visitando estos lugares donde se bailaba y se invitaba con coca y bebidas a las comparsas festivas. También eran tiempos de matanzas de cerdo que completaban la fiesta al finalizar las tareas propias de esta labor. Estos encuentros se realizaban, cada semana,  desde el lunes al viernes  por la noche, entre las 20 y las 23 horas, pues al día siguiente había que ir a trabajar y no era cuestión de retirarse tarde a descansar. Las “vetleries” fueron extinguiéndose con el advenimiento del fenómeno turístico haciendo que la actividad laboral abandonara muchos quehaceres caseros para dedicarlos a la hostelería y oferta complementaria. La escasez de recursos económicos de las familias “gabellinas” obligaban a este trasvase desde la labor casera hacia la turística, la cual les reportaba pingües beneficios jamás soñados.

    En nuestra indagación sobre la historia de les “vetleries” , estimados compañeros nos han remitido hacia documentos que se refieren a ellas ,los cuales de forma exhaustiva explican su concepto. Algo que agradecemos dada nuestra bisoñez a la hora de pergüeñar este artículo. Existe, con profusión de datos, detalles y estampas que merecieron, en su día, una beca del Ajuntament de Capdepera, una publicación que, con el título de “Vetleries: Vivències i cançons d’un poble, Capdepera”, de 2007, supone un cuidado estudio de esta actividad.

    Nos dio la idea la celebración de un asomo de “vetlería” que, recientemente, se representó en el Teatre de Capdepera con la participación de antiguas y noveles generaciones, en aras de perpetuar de alguna manera la tradición que hoy ocupa esta narración y que durante muchos años ha contado en este pueblo con multitud de casas donde reunirse para trabajar la obra de palma, cantar, “fer bauxa” y unir sentimientos…

    La riqueza humana que denota la necesidad de conversación, de compartir, de relacionarse con la otra gente y no solamente con la de cada día, con la habitual, estableciendo unas relaciones externas a las,  de cada una de las “vetleries”, hacia que las personas participantes cambiaran, deambularan, entre las distintas casas donde se celebraban. “Sacorrar”, que era una forma de hacer saltar a hombres y mujeres temerosos del fuego que desprendía el haz de papel con que otros les perseguían; “Fer serenates” a cargo de grupos mixtos de personas cantando canciones típicas y de amor que recorrían el pueblo; “Anar a donar broma”, algunas veces pesada pero dispensada, dejando el rastro , denominado “present”, en estancias de los domicilios, en especial en época de matanzas; “Visitar con atuendos festivos y caras tapadas” los lugares donde se celebraban les “vetleries”, en tiempo de carnaval y alguna que otra gamberrada que propiciaba aquel desenfrenado y desenfado  ambiente — que de todo hay en la Viña del Señor–  que eran, todas ellas, el más característico complemento a la necesaria diversión en estos cinco meses de cada año y durante lustros, que ya pasaron a la historia.

    La obra de palmito tan importante en el devenir histórico de Capdepera, a lo largo de los siglos, es sabido que el eje central es la planta del “garballó”, de donde proviene la palma. ___ “ Oh, pobra garbaionera! / Cada any li fan els entorns/ d’estiu li cuien ses paumes / i d’hivern es garbaions”.

    ___ “Un temps vèiem al.lotetes / que jugaven p’es carrer, / i ara ja les fan fer../ ventadors i senaietes / i, si guanyen tres pessetes, els diumenges cauen bé!”.

    __ “ Noche serena, te vine a buscar/ por ver si mis penas, podría aliviar./ Tú eres mi dicha y mi cielo, yo sin ti no puedo, no puedo vivir / porque tus ojos negros, morena mía, / me matan a mí.”.

    Capdepera llegó a tener en los años que prevalecieron esta reuniones caseras, unas 42 “vetleries” repartidas a lo ancho y largo de la villa, también había algunas en Cala Rajada. Aunque hablar de jolgorio y trabajo compartido de “llata”  y sus derivados , vemos que no es suficiente para determinar aquella actividad que hoy ocupa nuestro tiempo. Pues hay que dejar constancia obligada de la existencia en las “vetleries” de la música con las canciones de aquellos tiempos, testimonios vivos de la cultura ”gabellina”, a través de los cuales todavía se acrecentaban profundamente las relaciones sociales entre los vecinos que se iban cambiando de “vetleria” (había tantas!) para ir transmitiendo comentarios, noticias, chafarderías y temas del momento, tan propios de comunidades pequeñas. Es lo que había!. 

    Hacemos votos para que, a través de la gran tradición musical existente en Capdepera, jamás se pierda el espíritu ancestral de estas “Vetleries” que, aunque desaparecidas,  puedan permanecer, de alguna manera, en el recuerdo de los vecinos y perpetuarse, quizás de forma esporádica, como parte de la cultura local, en el tiempo, para conocimiento de futuras generaciones.

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