6 febrero 2026

    Mi Vivencia: Los “Ecos” de un editorial

    NICOLÁS NADAL

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    Antes de seguir con mis narraciones, que semanalmente colaboro con Faxdepera, quiero expresar y dar las gracias a esos lectores que semana tras semana siguen mis escritos. Ya que no puedo hacerlo personalmente, lo hago a través de este medio, para agradecer a esos paisanos que me dieron la enhorabuena por los textos publicados en la plataforma de Facebook de los números de Faxdepera 1068 y 1070, en los cuales detallaba la vida de unas personas que en vida fueron mis padres: Bartolomé Nadal, un referente en la historia de Cala Ratjada, e Isabel Ferrer Moll, un personaje que supo mantener la “llama” viva en la labor de “Sa Llata”. Gracias a estos lectores que siguen mis “Vivencias” con todo detalle. 

    Nicolás Nadal

    Fue en el mes de abril del año 1972 cuando mi amada y querida Cala Ratjada se hallaba en un estado más bien lamentable: en invierno, con la lluvia caída, las calles se convertían en verdaderos torrentes y auténticos barrizales; en cambio, en verano, todo era polvo y más polvo. 

    Viendo el estado más bien lastimoso de nuestras vías de comunicación, me decidí a redactar un editorial para el diario Baleares, del cual yo era el corresponsal. El texto en sí no lo recuerdo en este momento, pero sí que hacía referencia a que yo, como contribuyente y abonando todos los impuestos municipales, exigía un mejor adecentamiento de la localidad, como podría ser la mejora en las infraestructuras del estado de nuestras calles: agua potable, alcantarillado, asfaltado y todo lo necesario para que Cala Ratjada fuera una localidad a la altura de las circunstancias. 

    Leyó mi editorial el gobernador civil de Baleares de aquel entonces, don Víctor Hellín Sol, quien llamó a consultas al alcalde de Capdepera, quien, al ver la reprimenda que se avecinaba, acudió a la cita con el gobernador en Palma acompañado de uno de los concejales. No sé qué les diría la máxima autoridad provincial, pero el secretario de esta autoridad les leyó el editorial. ¿Qué es lo que dice el corresponsal Nicolás Nadal? ¿En qué estado se halla Cala Ratjada? Textualmente les advirtió que procurasen dar una solución al grave problema de la localidad. A la vuelta de Palma, decidieron lo siguiente: Dar una solución al estado de la localidad, decidiendo que, como punto de partida, pedirían a cada establecimiento turístico 1.000 pesetas por cada cama que el hotel dispusiera, y dar una soberana reprimenda al corresponsal de aquel entonces, Nicolás Nadal, para que no tuviera más ganas de escribir “tonterías” en la prensa.

    Yo estaba en Palma para alistarme en la tripulación del ferry “Menorca”, del armador de ISNASA, José Alzina Ferragut (EPD), que cubriría la línea entre Cala Ratjada y Ciudadela. A mi regreso, el jefe de los municipales me dijo textualmente: “El Alcalde, a las 22:00 h, te espera en su despacho del Ayuntamiento”. Yo le respondí: “Dile al señor alcalde que yo, a las 22:00 h, sin permiso de mi esposa, no salgo de mi casa”. Al ver que yo no hacía acto de presencia en su despacho a la hora indicada, ordenó a dos municipales que vinieran a mi domicilio para llevarme a Capdepera. Así fue, y para no alargar el tema, diré que hubo idas y venidas.

    El ferry “Menorca” tuvo poca trascendencia, ya que inició las travesías en mayo de 1972 y en octubre del mismo año cesó sus actividades en la línea que unía Cala Ratjada con Ciudadela. Un día del mes de septiembre, el alcalde, que disponía de un establecimiento comercial, me paró en medio de la calle sin saber a cuento de qué. Antes de entablar un diálogo, le pregunté: “Dime, ahora, ¿qué te he hecho para que me pares en medio de la calle?”. Él me respondió: “Cállate y olvida lo que pasó. Es que quiero ofrecerte mi negocio a comisión”. Yo le dije que tenía que consultarlo con mi familia. 

    Así fue como estuve en su establecimiento comercial desde el 1º de enero de 1973 hasta el 31 de enero de 1993, cuando fui despedido tras veinte años de jefe de ventas. Era conocido entre los lectores como “La Voz de su Amo”. Mis escritos fueron siempre en una línea informativa en beneficio de la comunidad de Cala Ratjada.

    La foto adjunta corresponde al lugar donde estuvo ubicada la única expendeduría de tabacos de Cala Ratjada, que por espacio de veinte años regenté. Entre los años 1972 y 1992, pasaron por mis manos cantidades enormes de pesetas, pero como todo tiene un principio, también tiene un fin. Si antes había una sola expendeduría de tabacos, ahora hay cuatro, con más restricciones en las ventas y lugares designados por Tabacalera. Antes, infiltrarse en un lugar que no correspondía era lo que se llamaba competencia desleal.

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