11 febrero 2026

    Reflexiones de un hijo a su padre: Una mirada al fútbol formativo 

    MIQUEL BESTARD

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    Una mirada al fútbol formativo. l fútbol formativo es un terreno en el que muchos niños y adolescentes encuentran un espacio para desarrollarse no solo como deportistas, sino también como personas. Sin embargo, la experiencia no siempre es la que los jóvenes esperan, y a veces, los padres pueden, sin darse cuenta, interferir en esa experiencia de manera negativa. Miquel Bestard, en su reflexión titulada “Reflexiones de un hijo al padre sobre el fútbol formativo”, nos presenta un diálogo que ofrece una visión profunda sobre cómo la relación entre padres e hijos puede impactar en la formación deportiva.

    El diálogo entre padre e hijo: Más allá de la victoria

    El relato comienza con un hijo que, tras un partido de fútbol, le expresa a su padre que no disfrutó del juego. La primera reacción del padre es buscar una explicación en el resultado del partido: “Entiendo, hijo mío, porque perdiste y esto no es nada bueno”. Pero el hijo lo corrige rápidamente, dejando claro que la derrota no es el problema.

    El padre, confundido, asume que la frustración del niño podría deberse a la falta de apoyo de sus compañeros, a un mal arbitraje o a las decisiones del entrenador. Pero el hijo insiste en que ninguna de esas razones es la causa de su descontento. Lo que realmente lo entristece es el comportamiento de su padre durante el partido: los gritos, los consejos constantes, la confrontación con el árbitro y la presión para que el entrenador lo ponga en una posición diferente.

    El verdadero significado del juego

    A lo largo del diálogo, el hijo le hace ver a su padre que lo que más le importa en el fútbol no es ganar, sino disfrutar del juego y compartir momentos con sus compañeros. “No necesito ganar para ser feliz”, dice el niño. Para él, el fútbol es un espacio para correr detrás de la pelota, divertirse y aprender, no una plataforma para satisfacer las expectativas de los adultos.

    El hijo también destaca la importancia de respetar a todos los involucrados en el juego: al entrenador, al árbitro y a los oponentes. “No trato con el árbitro en absoluto, solo es unos años mayor que yo y puede cometer errores como yo”, reflexiona. Aquí, el niño muestra una madurez sorprendente al reconocer que todos en el campo son humanos y que los errores son parte del proceso de aprendizaje.

    Una lección para los padres

    La reflexión final del hijo es un llamado a los padres para que se enfoquen en disfrutar del proceso, en lugar de obsesionarse con el resultado. “Papá, la próxima vez por favor, diviértete también”, pide el niño. Es un recordatorio de que el fútbol, y cualquier otro deporte formativo, debe ser una fuente de alegría tanto para los niños como para sus padres. La presión excesiva, los gritos y la crítica constante pueden robarle al niño la alegría del juego y convertir una experiencia que debería ser enriquecedora en una fuente de estrés y frustración.

    Conclusión

    Las palabras de Miquel Bestard en “Reflexiones de un hijo al padre sobre el fútbol formativo” ofrecen una perspectiva valiosa para los padres de jóvenes deportistas. Nos invita a reconsiderar cómo nuestras acciones y expectativas pueden afectar a nuestros hijos y nos recuerda que, en el deporte formativo, lo más importante no es ganar, sino disfrutar del juego, aprender y crecer como personas. Es un llamado a los padres para que apoyen a sus hijos de manera positiva, respetuosa y, sobre todo, con amor.

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