Entrevista a Cristina Avilés, profesora y miembro de las comisiones de Coeducación y de Medio Ambiente del IES Capdepera
La exposición Atalaiant el canvi, impulsada desde el IES Capdepera, ha sido uno de los proyectos pedagógicos más completos, participativos y con mayor carga de conciencia crítica realizados en los últimos tiempos en el centro. Hablamos con Cristina Avilés, para conocer los orígenes, objetivos y futuras líneas de trabajo que nacen a partir de esta iniciativa educativa.
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¿Cómo y cuándo surgió esta iniciativa?
La exposición nace del trabajo conjunto de la comisión de coeducación y la comisión de medioambiente. Es un proyecto de centro que se inicia al principio de curso y que se ha desarrollado a lo largo de todo el año académico.
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¿Cuál es el objetivo principal del proyecto?
Partimos de un problema concreto: la masificación turística. A partir de ahí, el alumnado ha analizado las consecuencias de un modelo de crecimiento sin límites, propio de un sistema capitalista que no tiene freno. Lo que les planteamos es si sería posible otro modelo económico más justo y sostenible, y para ello han conocido diez alternativas lideradas por mujeres referentes del ecofeminismo. El recorrido culmina en una instalación artística colectiva.
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¿Durante cuánto tiempo se ha desarrollado y qué balance hacen desde el centro?
Como te decía, ha sido un proyecto anual, integrado desde el inicio del curso. Han participado más de 280 alumnos, en distintas fases: desde la investigación y conceptualización de los problemas —como la gestión de residuos, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad…— hasta la construcción de las instalaciones. También han ejercido como guías del museo, replicando una experiencia museística real: con taquilla, mapas y paneles informativos incluidos.
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¿Se ha notado una implicación real del alumnado?
Sí, y de manera muy significativa. Hay una preocupación clara por parte del alumnado por el futuro, y muchos de ellos están tomando conciencia de que vivimos en un mundo ecodependiente. Ven que los recursos naturales son finitos, que hay problemas graves con el acceso a la vivienda, o que estamos en un estado de emergencia climática. Y sí, algunos de ellos expresan claramente que quieren cambiar el rumbo.
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Usted comentó que la finalidad era abrir un espacio de reflexión. ¿Cree que se ha logrado?
Totalmente. El objetivo era provocar una toma de conciencia, y creemos que se ha conseguido. Además, no se trata de un proyecto aislado, sino de una línea de trabajo constante.
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¿Cuál es el siguiente paso?
Llevamos ya tres años impulsando proyectos con un eje común: la construcción de un mundo más igualitario y justo, en términos de género, sostenibilidad ambiental y economía solidaria. Lo que surja a partir de ahora vendrá marcado por las inquietudes del propio alumnado.
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¿Y cómo se articula esa continuidad?
A través de una asamblea interna que actúa como motor del centro. Son ellos quienes proponen, debaten, deciden… y al final, ejecutan. El IES Capdepera tiene en su alumnado a los verdaderos actores del cambio.

