12 febrero 2026

    ¿Qué podemos entender por “comercio emblemático”?

    Pep Maria Moll y Maria Juan

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    El Govern de nuestras Illes está impulsando el reconocimiento popular hacia negocios, actividades e industrias que, en el transcurso de los años han ido perpetuándose en el tiempo en pueblos y ciudades de nuestro archipiélago.

    Hace unas semanas, a tenor de una encuesta sobre este particular, un equipo de televisión se desplazó a Capdepera. Seguramente debía ser una hora intempestiva, puesto que los vecinos que aparecieron en el mini reportaje fueron, en número, reducidos.  Pudimos conocer a algunas mujeres oriundas y otras foráneas entre las entrevistadas. ”¿Cuántos comercios emblemáticos tenemos en este pueblo?, preguntaba la locutora a la que solamente oíamos y no veíamos.  Ésta tuvo que aclarar el término “emblemático” a algunas de las entrevistadas…

    Quienes contemplaban a través de la pequeña pantalla las entrevistas que se hacían a nuestros convecinos — y eso es de dominio público, puesto que ya se sabe, que  a “los otros” les gusta poner su guinda —  sintieron, algunos, no todos, vergüenza ajena, por algunas respuestas de los paisanos  entrevistados.

    CAN PATILLA, CAFÉ
    BOTIGA SON POCAPALLA

    Porque decir que en Capdepera no hay comercios, que todos se han trasladado a la costa, incluso alguien conminando al reportero para que marchara ya que “Capdepera está muerta”, es flaco favor que se hace con ello al municipio, aunque pueda tener, en parte, algunos visos de realidad. ”¿ No ha visto, Vd. señora, la prensa de ayer, donde se señala a nuestro pueblo como el último de la fila, el más pobre de Mallorca?  Y, encima,  hay quien se lo cree, diga Vd. que no en su programa!  – preguntaba y aseveraba, enfadada,  una conocida “gabellina”. 

    Cierto es que los comercios en Capdepera han ido de capa caída, desde antes de la pandemia. Si por “comercio emblemático” se tiene que interpretar el negocio en sí mismo, habría que aclararlo, ya que si se trata de familias que han conservado la tradición y el sabor ancestral, al margen del edificio donde se ubican, realmente se nos antojan bien pocos.

    Hay establecimientos en Capdepera que nacieron hace más de un siglo. Unos se conservan, otros están abandonados y otros en vías de rehabilitación. El café Ca’n Patilla, el bar de l’Orient o “Ca’s Padrí” – los más antiguos – continúan en la palestra, aunque regentados por personas ajenas a los propietarios. El café del “Recreo” cuenta con el edificio que data de 1900 y está para el arrastre, ahora mismo, sin solución de reforma, por el momento, y sin continuidad tras el fallecimiento de su último dueño.  Existen otros bares y cafés de más reciente cuño que no cuentan con la raigambre de los citados.

    La “botiga de Son Pocapalla” – antiquísima y, eso sí, regentada por un bisnieto de sus fundadores – cuenta con la solera que éstos supieron imprimirle: los Flaquer.  Que, también, perpetuaron el nombre de “La Palma”, negocio de artesanía de obra de palmito, gracias a personas emprendedoras, ajenas a la familia, que no hicieron ascos a la esencia que dimana nuestra más señera tradición: la llata. ¿Y qué podemos decir de “Ca’n Niu” , emblemática que fue en el pasado, en materia de tejidos; hoy, transformada – por mor de la nueva generación de los Sancho Gayá – en tienda de objetos de regalo y curiosidades destinadas al consumidor turístico.  

    Otros hay, sin duda, de comercios de toda especie, que continúan en nuestras calles, a pesar de haber desaparecido de ellas un ochenta por ciento de los que tuvo Capdepera, si repasamos el elenco del estudio que, hace unos años, actualizó, rememoró , el estudioso periodista gabellí Bartomeu Melis “Meyme”. 

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