“Els Montsó”, linaje original de la ciudad aragonesa del mismo nombre, ya aparecen en el repartimiento como beneficiados por su participación en la conquista de Mallorca.
Los Montsó, además de acaparar una extensión importante de tierras de Capdepera, poseían la Torre d’en Montsó (hoy Torre de Canyamel), existencia de la cual se ha considerado anterior a la conquista de 1230. El objetivo de la torre era defender la playa de Canyamel. Se supone que dicha torre está emplazada en la alquería “Dahyarroba”, con una extensión de 80 cuarteradas.
En el texto del documento del Repartiment consta que la alquería fue donada a los hermano Tizó. El interés en conocer el linaje de los Montsó no se basa solamente en la influencia que tuvieron que ejercer, atendiendo a sus propiedades y riquezas en la villa de Capdepera, si no en el hecho de su notable protagonismo en la vida institucional del Reino.
Transcurridos unos pocos años de la finalización de la conquista, esta reputada familia aparece como dueña del valle de Garbelien, nombre que se ha relacionado con el origen del mote “gabellins” de los nativos de Capdepera.
En 1251, el alcalde real de Mallorca, Arnau Font, daba en perpetuidad a Guillem de Montsó el arrabal ubicado en el camino que conducía a la villa de l’Almudaina (Artá). Los trabajadores de esta zona se dedicaban al lino, el cáñamo y los frutales por 25 sueldos en metálico. A la muerte de Guillem, su hijo Arnau se hizo cargo de las propiedades. Sin embargo, su madre reclamó las mismas por la viudedad, y se casó en segundas nupcias, ambicionando las riquezas considerables de las que disfrutaban en vida del marido. Propiedades en Valldemossa, los aparejos y estris de cultivo, 17.000 sueldos y dos esclavos sarracenos que servían a Guillem, fueron a parar a la viuda.
El otro hijo de Guillem de Montsó, Pere, en 1268 fue investido por el Rey Jaume II de todos los poderes representativos por sobre los prohombres reales con jurisdicción en toda la Part Forana. Debía intervenir en todos los conflictos suscitados y su arbitraje estaba por encima de la autoridad de los alcaldes de las diferentes villas. Los Montsó y los Nunís (de los que les hablábamos la pasada semana) fueron el prototipo de conquistadores agraciados por el Rey que, además de enriquecerse con la compraventa de bienes inmuebles y censales, también se beneficiaban de unos cargos que les proporcionaron sustanciosas ganancias.
Hay que destacar lo que es un hecho indudable: Los dos linajes que nos ocupan tuvieron fuerte incidencia sobre el nacimiento de Capdepera. La torre de Canyamel – dels Montsó – durante los siglos XIII y XIV, mantuvo su influencia en la vida social y económica de los “gabellins”. Su poder y riqueza les permitió ostentar cargos institucionales, tanto en el ámbito local de la villa como en el Reino de Mallorca. La torre está emplazada en medio del valle de los Montsó por imperativo de naturaleza geoestratégica y de defensa. Su planta cuadrada, con una superficie de 210 metros cuadrados, posibilitaba un refugio rápido y seguro a los payeses que labraban las tierras de aquella demarcación.
Algunos partidarios de Jaume II dieron la noticia que a un tal Bernat Valentí se le confiscaron sus bienes al haberse opuesto al Rey de Aragón, Alfonso el Liberal. Antes de este hecho María, hermana de Bernat, e hija de Jaume Valentí, matrimoniaba con el nieto de Guillem de Montsó, de idéntico nombre, hijo de Pere. Valentí de ses Torres, un personaje desembarcado en la isla a tenor de la conquista, tenía propiedades en Capdepera. En 1279 poseía la señoría alodial de la alquería de Benigomila, que confrontaba con el patrimonio de Miquel Nunís. Diez años más tarde sucedió la confiscación que comentamos más arriba, por la actitud beligerante con el Rey de Aragón y favorable al desposeído Rey de Mallorca.
Guillem de Montsó, hijo, rendía homenaje y fidelidad al nuevo Rey. Fue nombrado embajador ante la corte de Perpinyà en nombre de las más altas instituciones de la isla. En 1323, en la trascendental campaña que el Rey de Aragón, con la asistencia – en dinero y naves – del Rey de Mallorca, Sanç I, realizó, lo promovió a Montsó para la conquista de Cerdeña, nombrándolo vicealmirante.
El breve itinerario que acabamos de relatarles sobre los Montsó, durante el siglo XIII, puede dar al lector una idea de la capacidad económica de esta familia asentada en los contornos de Capdepera durante la época fundacional del pueblo.
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Fotos: Guillem Morro/ Torre d’en Montsó o de Canyamel / Escudo heráldico de Valentín de Ses Torres / Figura Sanç I / Escudo heráldico dels Montsó.
