De entrada y sin lugar a dudas, puedo asegurar que es un soberano placer dialogar con una persona, que día sí y otro también coincidimos en algún céntrico local de Cala Ratjada.
Allí, una señora de nombre María, suele venir acompañada de su hija Antonia, y el saludo de «bon dia» es como si fuera el inicio de rigor para entablar una conversación sin diálogo previo alguno
Pero describir la vida de una persona de más de 97 años. Es una tarea un tanto difícil, pero con calma y sin prisas, he logrado desenrollar «la madeja» de la longevidad. Como decía, ella es Maria y de apellidos, Moll Ribot; una respetable señora que nació en Capdepera el mes de julio del año 1926, y a diario acude al local en cuestión.
Una persona muy dicharachera, que cuando la has saludado y decirce en mallorquín: «bon profit», ella y su hija me responden «ben dit». Así día tras día excepto los domingos, que es cuando acude a la Misa de las 10,00 hs. en la iglesia de Cala Ratjada
María, es hija de l’amo Miquel Moll, conocído popularmente por Es Coix Paia. Un paisano que en la década de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, se dedicaba en hacer hoyos con una «manuella». Era mucho antes de la llegada de los compresores con los martillos hidráulicos, para hacer los pozos o excavaciones.
María Se casó con Juan Gomila Moll (epd), el dia 23 de mayo de 1959, que es recordado por la sociedad gabellina por «Juan Paia», personaje muy popular en todo el municipio y dicharachero, en su tiempo, que falleció el 4 de mayo de 1999. Fruto del matrimonio nació su hija Antónia, quien la acompaña a diario a esta céntrica Cafetería de Cala Rajada para su desayuno.
Allí, Maria, a la edad de 97 años, es saludada por todos los que gozamos de su simpatía y dispuesta a dialogar con quienes entablamos conversación con ella. No solemos tratar temas de política, que no interesan, pero si me menciona que conoció la Dictadura del General Primo de Rivera (del año 1923 al 1930). Dispone de una memoria, que es digna de consideración.
Me cuenta que su vida laboral transcurrió de sirvienta con un doctor en Palma. Luego, con el paso de los años, pasó a ser funcionaria de Correos, donde desempeñó una brillante labor. Nunca tuvo queja alguna en los años de su vida laboral.
En su juventud, se dedicó en sus labores del arte del ganchillo, confeccionando los adornos para los altares de las Iglesias parroquiales de San Bartolomé, en Capdepera, y la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Carmen, de Cala Ratjada; así como para el oratorio del Castillo de Capdepera. Unos trabajos artesanos y manuales, siendo propios de una verdadera maestra.
Particularmente, en mis años jóvenes, que ofrecí la ayuda como maestro de ceremonias en la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de Cala Ratjada, María nunca falló a ninguna misa de domingo.
A esta gran paisana gabellina, debido a la torcedura de un tobillo, tiene que ir siempre acompañada de su inseparable hija Antónia y por supuesto de su inseparable bastón.
Su hija María se casó con Joaquin Martin Valenciano, todo un maestro en la hostelería. Aparte de lo mencionado, tiene dos nietos: Antonia y Juan Luis, siendo este un excelente manitas en la informática.
Podría seguir conversando con esta respetable señora María Ribot, pero tengo que limitarme al espacio que Faxdepera me tiene asignado, y hasta aquí hemos llegado.
Nicolás Nadal
