11 febrero 2026

    Del desfiladero del Cap des Freu al Cap Artrutx

    De nuestra historia Pep Maria Moll

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    Vicenç Rosselló Verger, catedrático de la Universidad de Valencia, cuenta que Jacinto Verdaguer hizo caer los “3 tiestos” que pasaron a ser nuestras islas. 

    En Mallorca vemos salir el sol por la parte más oriental que es Capdepera. Por esto –dice el erudito profesor– los gabellins se espabilan los primeros… pero la tierra baleárica donde primero ven el sol es en la punta de S’Esperó de la Mola. 

    Cuando el alba apunta a Capdepera, el Cap de Ponent de Menorca ya espera al astro rey y en el Cap de Llevant se calientan. Nos ganan como madrugadores.

    Entre las dos islas pernocta Es Freu (desfiladero, garganta, el espacio más estrecho: Cap d’es Freu-Cap d’Artrutx.  De sudoeste a nordeste, no pasa de 36,5 kilómetros (20 millas), la misma distancia que hay entre el cabo de Formentor y Es Carregador. 

    Mallorca y Menorca forman una unidad mediante una plataforma de casi cien metros de profundidad. En tiempos del cuaternario hubo épocas en que el canal estaba seco y la balear era una sola isla, se podía ir a pie.

    El promontorio artanense (o gabellí), visto desde Menorca, abarca desde el Cap Vermell –el de las Cuevas—presidido por la torre de s’Heretat y la d’en Massot, hasta el Cap Ferrutx, sobre el que se alza la atalaya Morella, de 432 metros. 

    Y, en medio, Capdepera y el Puig dels Pelats (113 metros) y el de Sa Cova Negra (254 metros), en el poniente del pueblo. 

    MAPA CITANDO ES CAP D’ES FREU SEÑALANDO HACIA MENORCA

    La avanzada más cercana a Menorca se llama el Cap des Freu o de l’Agulla y hace de peana a la Talaia de Son Jaumell (271 metros). Aprovechando la plataforma descrita, el cable submarino eléctrico se sumerge en Cala Mesquida para enganchar a la punta de la Guàrdia menorquina, cerca de Cala Santandria. 

    A mediados del siglo XIX, los militares montaron un telégrafo óptico entre el Puig de Calicant, la Talaia de Son Jaumell y Menorca. Más tarde, fue instalado un cable submarino desde la playa de Son Moll al cap d’Artrutx.

    Los pescadores de Cala Rajada y de los muelles de Alcudia y Pollença trabajan sobre esta plataforma, especialmente capturando la langosta. Tradicionalmente, los gabellins frecuentaban Menorca y en combinación con pescadores de raíces baleáricas, tenían relación con Cerdeña (l’Alguer, Palma de Solç, Maldiventre) comerciando con Marsella las capturas de langosta. 

    Hablando de pescadores, éstos, a lo largo de la historia, han utilizado nombres diferentes para las localizaciones de sus bancos de pesca: Sa Barra era el punto preferido, l’Accident, anotado por los oceanógrafos, que dicen que se asemeja a una espalda de alguna bestia y los bous no se atreven a ir: las señas o enfilaciones que los hombres de mar emplean para situar los caladors son muy interesantes.  

    Es Capell de Ferro per sa Torre del Ram y el pie de la Torre de Tramuntana de Cala en Turqueta por Son Morro. “Ses muntanyes que se’n foten per l’Església” y “Sa Barraca, cerca de punta Nati, “ses Font Rodones”, Santa Agueda del Castell de Sant Nicolau o “sa punta de na Trica”. 

    Capdepera y Cala Rajada, pueblos de pescadores y marineros, especialmente en el siglo XIX, estaban bien familiarizados con la isla hermana y con las manchas, planicies marinas, barras y barbadas de “Es Freu”.

    Otras veces se ha hablado de que, entre Capdepera y Ciudadela, a mitad de las aguas del canal Mallorca-Menorca, emergía un fantasma: “Parella o Paradella”. 

    UNA GALERA CON VELA CRUZA EL ESTRECHO DEL CANAL (Diseño de C. Lapedra)

    Francesc d’Albranca decía en 1918 que se veía hacia poniente, algunas  veces, dentro del mar, una ciudad que en Mallorca también la habían divisado desde la costa de Capdepera, enfrente de Cala Rajada. El nombre parece trasladado de algún lugar de la costa de Ciudadela, pero el fenómeno que la leyenda precisa, justamente en la noche mágica de San Juan, no es otra cosa que el espejo denominado “fada morgana”, la reverberación  de la luz sobre el agua en calma. No es la Atlántida! Tal  vez el fantasma, que se vé también, desde Mallorca, nos une más que nos separa.

    Desde la torre de Miquel Nunis, en el interior del Castell de Capdepera, hace más de setecientos cincuenta años, el Rey Jaume I reconoció como una frontera el mar existente entre Mallorca y Menorca. 

    Decía: ”La mar fa forat i tapa”. La veían como un límite y como un peligro. Los marineros y pescadores, sin embargo, la consideraban un horizonte de vida y una posibilidad de escapada. En 1715, la capitanía general consideró al Castell de Capdepera como punto de vigilancia sobre Menorca, entonces territorio nacionalmente fronterizo. Cuando la isla vecina fue recobrada por la corona española, en 1802, nuestro castillo perdió este primordial cometido.

    En 1338, para traer un caballo de Menorca a Mallorca, era precisa una autorización, eran tiempos de guerra. Pere de Montsó, señor de la torre de Canyamel, pidió licencia al Rey Jaume III para que Pere de Malferit le pudiera enviar un caballo a Ramón de Rufiá. Es Freu  era temido y estaba vigilado, debido al peligro que imponían tanto la piratería, como los corsarios y contrabandistas, los cuales convertían el lugar en una trenza difícil de desenredar.

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