Son mellizas, tienen 17 años, juegan al fútbol desde niñas y, aunque son de Capdepera, esta temporada han tenido que defender los colores del C.D. Manacor. Se llaman Carmen y Agripina Rocha Cruz y forman parte de ese grupo de jóvenes jugadoras que, por falta de opciones en su municipio, han tenido que buscar oportunidades fuera para seguir compitiendo al nivel que desean.
Este año 2024-2025, ambas forman parte de la plantilla del equipo femenino del C.D. Manacor en categoría regional, en una temporada en la que el C.D. Escolar tan solo ha contado con un equipo femenino cadete de fútbol 7.
Con el objetivo de revertir esta situación, el club gabellí ha lanzado recientemente una campaña de captación de jugadoras, para impulsar su sección femenina. Una acción necesaria, si se tiene en cuenta que hay talento, ilusión y compromiso. Carmen y Agripina son el ejemplo perfecto.
De Capdepera a Manacor… por necesidad
Carmen y Agripina comenzaron su trayectoria en casa. «Nuestros inicios fueron en Capdepera. Estuvimos tres temporadas: la primera solo entrenábamos y jugábamos amistosos, la segunda jugamos federadas en fútbol 7 cadete, y la tercera ya competimos en fútbol 11, en regional. Fue después de esa etapa cuando nos llamaron del Manacor», recuerdan.
Y la diferencia entre ambos clubes, dicen, se nota: «En Manacor, además del entrenador, tenemos preparador físico, entrenador de porteras, fisioterapeuta, psicóloga… Y sobre todo, hay más compromiso por parte de las jugadoras. Se compite muy en serio.»
Entrenan tres veces por semana, con una plantilla de unas 20 jugadoras, y se desplazan siempre acompañadas por su padre, exjugador del Escolar, ya que aún no tienen carnet de conducir. Un esfuerzo familiar que demuestra que cuando hay ilusión, se encuentran los medios.
Posición, estilo y ambición
Carmen juega en el centro del campo, aunque a veces también actúa como carrilera. «Me gusta cortar balones, regatear y tirar a puerta. Esta temporada he marcado un gol, aunque me gustaría poder atacar más», comenta. En Capdepera fue capitana del equipo, igual que ahora en Manacor.
Por su parte, Agripina se mueve como lateral izquierda, y en ocasiones también como extremo. «Juego con la zurda. Soy más defensiva que atacante», dice con seguridad. Ambas son firmes, disciplinadas y con un futuro prometedor si se les da el espacio que merecen.
¿Y el futuro?
La próxima temporada aún no está decidida. Desde el Escolar les han invitado a volver, pero la decisión no es sencilla. «Nos gustaría seguir en Manacor, porque el año que viene jugaríamos en liga autonómica», explican. No es una cuestión de afecto, sino de proyección deportiva, y eso también hay que entenderlo.
Ambas hermanas estudian: Carmen cursa un grado medio de fisioterapia deportiva en Artà, mientras que Agripina se forma en el ámbito administrativo. Y sí, son del Barça, aunque lo que más las define no es el escudo, sino su carácter: simpáticas, responsables, comprometidas y con los valores muy bien puestos.
Una oportunidad para reflexionar
Casos como el de Carmen y Agripina invitan a la reflexión. Porque el talento existe, pero necesita estructura, apoyo y continuidad. Y si Capdepera no quiere seguir viendo cómo sus mejores jugadoras acaban marchándose a otros municipios, ahora es el momento de actuar. Fomentar el fútbol femenino no es solo crear equipos: es crear condiciones reales para que las chicas que quieren competir, puedan hacerlo aquí.
Y mientras tanto, ellas seguirán entrenando, jugando y soñando. Ya sea en Manacor, en Capdepera o donde el fútbol les lleve.
Miquel Bestard


