11 febrero 2026

    85 años pletóricos del pintor Gustavo con la vista puesta en el futuro

    Paula Valls

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    Gustavo, 85 años recién cumplidos, integrado en Capdepera, en su residencia de “Es Turó”, no para en su actividad pictórica y como escultor. La galeria de arte que dirige Gaspar Sabater, en Palma, “Kairoi Art”, ha acogido estas semanas un seleccionado repertorio entre la vasta producción de Gustavo, el cual ha manifestado que, actualmente, en sus obras se siente influenciado, tristemente, por los últimos acontecimientos bélicos que asolan el mundo. Y, mientras, el pintor de Cartagena que a principios del siglo XXI trazó el eje cultural que denominó Berlín-Capdepera, por sus idas y venidas profesionales desde Alemania, continúa inmerso ( sin importarle la edad) en ideas artísticas que, en breve tiempo, cristalizarán en diferentes espacio escolares de nuestra zona de llevant.

    Gustavo con autoridades alemanas

    Gustavo Peñalver se inició en los años sesenta del pasado siglo como dibujante. A sus 62 años ganó el primer premio del Salón de Otoño que se celebró en Mallorca además de otro galardón en los Sant Jordi de Barcelona, en unos tiempos en los que los críticos de arte calificaban a Gustavo de artista surrealista y enigmático, muy parecido por el colorido de sus obras a Joan Miró. Gustavo define a los personajes de sus cuadros de grotescos en situación absurda, donde no falta la ironía, la poesía y la musicalidad. Sin embargo, ahora, hoy, sus personajes son, en cierto modo, diferentes y no tan alegres, como ya hemos apuntado, por las situaciones como las que generan los conflictos bélicos, que inciden en él a la hora de pintar.

    Nuestro protagonista, que vivió durante un largo tiempo en una casa del carrer Fondo de Capdepera – no muy lejos de allí, en el carrer Major, cuenta con una galería – suele explicar la siguiente anécdota: __”Durante un cierto tiempo me inspiré en los “grafittis” y dibujos que grupos de niños jugando en el carrer Fondo, en el caso antíguo cerca del Castell, pintaban en las paredes. Mi espíritu inquieto, combinado con la observación, me hacían descubrir figuras que almacenaba en mi mente y convertía luego en mis personajes, a los que amo y con los que vivo inmerso. Muchas veces preciso de un tiempo , de una larga pausa, para salir de ellos y volver a conectar con la realidad, me parezco mucho a mis personajes, disfruto, me río con ellos, estoy poniéndolos continuamente en orden”, comenta Gustavo.

    Catorce años exponiendo en una galería de Milwaukee, en Wisconsin; diez años trabajando en un taller de serigrafía alemán; el conocido como “edificio Gustavo” en Alexander plaza de Berlín, el cual decoró con placas de aluminio; su consolidación en nuestra isla , en 1990, con la exposición “Manhattan-Berlín-Capdepera”, en homenaje a Woody Allen; sus “Fellini von Capdepera” en honor al desaparecido cineasta italiano; la exposición junto a la puerta de Brandenburgo con elogios del gobierno alemán sobre la aseveración de los expertos de que Gustavo había trasladado el sol mediterráneo y su colorido a Alemania;  los murales de exquisita contemplación existentes en el puerto de Cala Rajada… son, todo ello, muestras elocuentes de varios millares  de óleos salidos de sus brazos.

    El edificio de Gustavo en Berlín

    Gustavo, siempre dispuesto a colaborar con cualquier causa cultural, educativa, con la Tercera Edad, cuenta con objetos como tazas, relojes, gorras, lápices, camisas, bolígrafos, tizas e, incluso un órgano y un coche “Skoda” pintado con esos personajillos suyos, tan “sui géneris”. 

    Sin duda, Gustavo, es uno más de los ilustres vecinos “gabellins”, que ha quedado identificado para siempre con la cultura local. En su extensa porción de terreno de “Es Turó” celebró el pintor su 85 cumpleaños sin arredrarse en absoluto con lo que vivió, aunque con la vista, la capacidad y la fuerza de mirar hacia el futuro en aras de nuevos proyectos. ¡Felicidades!

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