Recientemente se han puesto en contacto con nosotros para explicarnos una historia que se produjo hace años y que vivió un vecino de Capdepera, en concreto de Sa Font de sa Cala, y que con el paso del tiempo ha quedado en el olvido, sin que nadie le diera ninguna explicación.
Se trata de Pedro Bonnín Lliteras. Tal y como nos cuenta, en la Navidad de 2004 regaló una capa de la Virgen de la Esperanza al castillo de Capdepera.
¿Y por qué?
Muy sencillo, Bonnín nos cuenta que es un gran devoto de la Virgen, debido a que su padre murió en 1952, a los 37 años, en el día de la festividad de ésta. Desde entonces tiene un sentimiento muy especial hacia la Virgen.
“Es una fecha que tengo marcada siempre en el calendario y en el corazón”, nos cuenta Bonnín, quien recuerda que “con el paso del tiempo se me ocurrió que una buena forma de venerar a la Virgen sería creando un manto nuevo para su imagen”.
Esta es una tradición que se vive en diferentes lugares, en las que la Virgen es vestida con una u otra ropas dependiendo de la festividad y la época del año.
“Yo solo quería tener un detalle”, cuenta nuestro protagonista quien añade que “la capa estuvo durante varios años en un cajón y después pasó a manos del ayuntamiento, quien también la tuvo guardada en un cajón sin que la capa fuera puesta en ninguna ocasión a la Virgen”.
Después de ésto, el mando “volvió a estar después durante tres o cuatro años en un cajón de la sacristía”, revela Bonnín.
Hasta aquí, “sentía cierto desengaño y tristeza, pero la gota colmó el vaso cuando vi que habían regalado otra capa para la Virgen y ésta en cambio sí que fue puesta y colocada, no como la mía”.
Bonnín, antes de entregar la capa al castillo de Capdepera viajó con su mujer al Vaticano para que en una de las celebraciones públicas del Papa ésta fuera bendecida por el Sumo Pontífice junto al resto de feligreses que se daban cita en la Plaza de San Marcos.
“Hice todo lo que pude con toda mi mejor intención”, cuenta. “La capa la tengo guardada yo en mi casa, en un lugar destacado”, apunta, porque tras ver que nadie le hacía caso al manto optó por ir personalmente a la sacristía a recuperarla para que al menos él y su familia, en concreto su esposa Eva, pudieran venerarla.
Para hacer la capa hace muchos años Bonnin se encargó de comprar una tela de primera calidad con unos colores apropiados para la Virgen y que una modista especializada se encargara de darle forma de la manera más bella posible.

“La modista fue incluso a hacer pruebas de la capa a la Virgen”, dice Bonnín quien recuerda todo el proceso como si fuera el primer día.
Pasado el tiempo nuestro protagonista cree que aquí se ha hecho lo que en Mallorca se conoce como fer parts i quarts, ya que no se ha medido con la misma vara a todos por igual.
“Compré la ropa junto a la Catedral de San Marcos en Roma, fue bendecida por el Papa y me encargué que una buena modista creara la mejor capa posible para la Virgen de la Esperanza de Capdepera. ¿Qué ha pasado? Pues no lo sé porque nadie me ha dado nunca ninguna explicación al respecto”.
Así se queda Pedro Bonnín después de haber visto que lo que para él era algo tan importante no ha recibido en ningún caso la respuesta que él considera que se merecía su gesto.
“Tengo muy claro y muy asumido que la capa que mandé a hacer con toda mi buena intención y todo mi corazón no será vestida nunca por la Virgen de la Esperanza de Capdepera”, reconoce resignado Bonnín, quien asevera que “nosotros la tenemos en casa y cada día, cada día, cada día, la saludamos cada vez que pasamos delante de ella”.
¿Qué ha ocurrido realmente para que la Virgen de la Esperanza no haya llegado a vestir en ningún momento la capa encargada por Pedro Bonnín?
De momento, y parece que no tiene atisbos de cambiar, este tema ha quedado en el olvido, menos para nuestro protagonista y su familia.
Intentaremos en números venideros hacer un seguimiento, para recabar más información al respecto.

