Acaba la legislatura y tenemos las elecciones a la vuelta de la esquina. Han sido años de pandemia y de recuperación de la misma.
Una legislatura en la que los organismos públicos, sean de la índole que sean, y del partido que sea, se han visto obligados a gestionar un drama social ocasionado por los ‘cierres’ temporales y definitivos de negocios, con lo que ello acarrea.
Capdepera no ha sido una excepción. De hecho ha sido un referente en este sentido.
Los técnicos del Ajuntament encontraron la manera de ayudar económicamente a las familias más desfavorecidas y golpeadas por la pandemia.
De ahí nació el Projecte Millora, una iniciativa que, a pesar de nacer en 2014, ha sido durante el Covid que ha tomado una mayor relevancia.
¿Y por qué nos referimos a él ahora? Porque sería cuestión de que sepamos qué va ocurrir tras las elecciones con esta iniciativa que forma parte de la idiosincrasia social de nuestro municipio.
Como decíamos el Projecte Millora nació en 2014. Fue una experiencia piloto que se ha ido desarrollando con el tiempo. La idea siempre ha sido la de ayudar a las personas y familias sin recursos, ni con habilidades sociales para poder desarrollar una actividad profesional con normalidad.
Con el proyecto se ha pretendido dotarlos de unas habilidades para poder conseguir más recursos para poder introducirse después en el mercado laboral, capacitándolos para que puedan trabajar con normalidad, evitando así que puedan ser discriminados directa o indirectamente.

En Capdepera hablamos siempre de economía refiriéndonos al turismo, negocios, comercios, bares, restaurantes, servicios. También lo hacemos en referencia a la vida cultural y social. Pero sin ningún tipo de mala intención nos olvidamos de un sector de nuestra población.
Con este proyecto se pretende que los propios usuarios no tengan que depender con el paso del tiempo de los Servicios Sociales del consistorio y dispongan de la capacitación suficiente para administrar su propio dinero, al mismo tiempo que continúan en el proceso de búsqueda de trabajo.
Las labores que desarrollan mientras están en el proyecto son diversas. Todas ellas tienen una finalidad municipal. Reciben formación y desarrollan labores. Todo ello por veinte horas semanales. Y la duración es de tres meses para cada persona.
Por todo ello, perciben una beca de 600€ al mes (durante estos tres meses).
Desde el año 2020 más de 1000 personas se han visto beneficiadas en nuestro municipio con este proyecto. De ahí que comentemos que posiblemente ésta es una situación social en la que realmente no somos muy conscientes en el municipio.
¿Cuál ha sido el coste económico en los últimos tres años de este proyecto? Ni más ni menos que 2267145€. Sin duda, mucha inversión a una causa social motivada por la pandemia.
Posiblemente, tras el trabajo realizado en los últimos años, ha llegado el momento en el que desde el Ayuntamiento, gobierne quien gobierne, se intente dar un paso más allá. No quedarnos solo con la ayuda percibida por todas estas personas y familias, sino barajar la posibilidad de integrarlas al mercado laboral para que de una manera independiente (en la medida de lo posible) intenten integrarse social y económicamente. Y más teniendo en cuenta las necesidades de personal y profesionales que hay actualmente en el mercado, y más en un municipio como el nuestro tan lejano de todo y en el que se debería aprovechar al máximo, a ser posible, la contratación de gente residente en la zona, por las facilidades que ello implica tanto para el empleador como para el empleado.
El Projecte Millora puede ser una herramienta más para llevar a cabo un nuevo proyecto, otro más de los tantos que se impulsan en nuestro municipio, de colaboración público privada: donde la administración y el sector privado aporten su granito de arena para que estas personas y familias puedan dar el último paso hacia la “normalidad”.
¿En qué se ha fundamentado?: Gisela Konopka
Este proyecto se ha fundamentado desde que nació, en la definición que Gisela Konopka (1910-2003), una trabajadora social germano estadounidense que definió el trabajo social de grupo como “un método de trabajo social que ayuda al individuo a mejorar su funcionamiento social a través de experiencias constructivas de grupo, y enfrentarse a sus problemas personales, de grupo y comunidad”.

Un trabajo que el Ajuntament ha desarrollado basándose en la prevención, la consolidación y la intervención.
¿Ha llegado el momento en que como sociedad ayudemos a estas personas a insertarse social y laboralmente? Esta es una cuestión que posiblemente deberemos formularnos. Claro está que no todos los casos serán similares y cada uno de ellos deberá ser atendido de manera individual. Pero flaco favor le haríamos a todas estas personas y familias si no se intenta ayudarles (que seguro que se hace) a que, si tienen alguna posibilidad, puedan finalizar su proceso de inclusión social plena.
