En pleno corazón de Capdepera, un pequeño negocio familiar ha resistido el paso del tiempo, las modas y los desafíos de la modernidad. Son Poca Palla, hoy gestionado por David Flaquer, bisnieto del fundador, es uno de los tres negocios del municipio que ha sido reconocido como Negocio Emblemático de Balears, un galardón que no solo destaca la importancia local del establecimiento, sino que lo posiciona como un referente dentro de toda la comunidad autónoma.
David Flaquer no oculta su satisfacción al recibir este reconocimiento: “Es un reconocimiento al esfuerzo por mantener abierto un negocio en el núcleo urbano de Capdepera, lo que no es nada fácil. A nivel autonómico nos ayudará a ser conocidos por más gente y espero que sirva como un atractivo más para que visiten nuestro pueblo”, afirma.

Un viaje a través de las generaciones
La historia de Son Poca Palla se remonta a principios del siglo XX, cuando Gabriel Flaquer Alzina y su esposa, Antonia Melis, iniciaron una actividad que estaba muy arraigada en la economía local: el intercambio de telas por cupones entregados a las mujeres que trabajaban la llata, una artesanía tradicional mallorquina. La tienda servía como punto de intercambio y, con el tiempo, la familia fue expandiendo el negocio para incluir la venta de vestidos y otros productos textiles.
La siguiente generación, encabezada por Miguel Flaquer Melis junto a su esposa Maria Terrasa y su cuñada Antonia Bauzá, mantuvo la tienda abierta, consolidándola como un pilar de la comunidad local. En los años 50, Catalina Barraca se unió al negocio, desempeñando diversas labores hasta su retiro a finales de los 2000. Virginia Romera también dejó una huella importante, gestionando el negocio junto a Catalina hasta el cierre de Tejidos Flaquer en 2010.
Sin embargo, la tradición nunca se perdió. En poco tiempo, la actividad de la familia Flaquer resurgió bajo el nombre de Artesania La Palma, vendiendo productos artesanales mallorquines y devolviendo a Son Poca Palla su esencia original, con la inestimable ayuda de su actual encargada, Ana Gallego. Una demostración más de que las personas hacen al negocio.



Adaptarse a los tiempos modernos
Uno de los mayores retos para cualquier negocio tradicional es mantenerse relevante en una era de constantes cambios tecnológicos. David Flaquer lo tiene claro: “Hemos tenido que realizar cambios, es inevitable digitalizar la empresa”, reconoce. Sin embargo, esta adaptación no implica renunciar a los valores que han sostenido el negocio durante generaciones.
Para Flaquer, el secreto de su éxito radica en algo fundamental: “Ser amable con los clientes, cuidar la imagen que proyectas a través de la decoración y, si tuviera que añadir algo más, ser activo en las redes sociales”, aconseja. A pesar de las exigencias modernas, la tienda sigue priorizando el buen trato y la proximidad tanto con los clientes como con los empleados, una estrategia que ha demostrado ser efectiva.
Además, David destaca que, hoy en día, las administraciones ofrecen varias ayudas para la pequeña y mediana empresa, particularmente en áreas como la modernización, la digitalización y la eficiencia energética. “Hay bastantes ayudas, pero la mayor dificultad es estar al tanto de ellas y realizar los trámites necesarios. Lo mejor es dejarlo en manos de una gestoría”, sugiere.

Manteniendo la esencia sin perder el rumbo
A pesar de los cambios, el negocio ha logrado mantener la esencia de las generaciones anteriores. David explica que, aunque han tenido que modernizarse, “las raíces son nuestras. Nuestros bisabuelos comenzaron con el negocio de la llata. La tienda es una consecuencia de esa actividad, y aunque se han añadido otros negocios, nunca hemos perdido esa proximidad”.
Flaquer también reflexiona sobre el papel de su negocio en la evolución de Capdepera: “No creo que para adaptarse a la modernidad haya que renunciar a ningún valor. De hecho, considero que la artesanía es valorada hoy más que nunca por lo que representa de auténtico, en una época en la que la homogeneización del comercio preocupa a mucha gente”.

Un futuro que honra el pasado
Mirando hacia el futuro, David Flaquer sigue convencido de que el camino es continuar haciendo lo que siempre ha funcionado: “Seguiremos pendientes de los nuevos creadores, tanto de moda como de artesanía, especialmente de proximidad, y ofreciéndolos en nuestras tiendas. La proximidad
y la autenticidad son los pilares que sostienen nuestro negocio”, asegura.
Son Poca Palla es más que un negocio; es un símbolo de la tradición viva que, al mismo tiempo, se adapta a los desafíos del presente. Con el reconocimiento como Negocio Emblemático de Balears, este pequeño gran comercio de Capdepera sigue demostrando que tradición y modernidad no solo pueden convivir, sino que juntas construyen un futuro sólido y auténtico.
