Estos días hemos sido testigos de cómo el Grupo de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil ha extraído unos cañones de las aguas del puerto de Cala Rajada.
Una extracción a la que acudieron representantes de diversas administraciones: el presidente del Consell de Mallorca, la alcaldesa, consellers, cargos de la Guardia Civil.
Todo el mundo estaba presente para sacarse la foto ante tal hallazgo.
¿Pero alguien se ha preguntado cómo se consiguió saber que los cañones estaban en el lugar de donde fueron extraídos? Sin lugar a duda, la respuesta a esta pregunta no se contrapone con la alegría del éxito de la operación en sí.
En este reportaje vamos a explicar cómo ha sido posible realmente que todo ello haya sido posible y sobre todo gracias a quién, porque es bien sabido que para que haya una buena puesta en escena como la vivida en el puerto de Cala Rajada, debe haber antes una excelente producción; y aquí estamos para explicarla.
Todo se remonta a hace treinta años. Sí han leído bien, a hace treinta años, cuando un joven buceador gabellí de dieciocho años descubrió en una de sus inmersiones, con un compañero porque no se pueden realizar en solitario, esta reliquia arqueológica.

Se trata de Marcos Hintz y Toni Galmés, dos submarinistas que conocen a la perfección nuestro litoral y sus aguas, sobre todo en las profundidades.
El 23 de julio de 2021, los GEAS se pusieron en contacto con Marcos, porque sabían que años atrás había descubierto la bomba sumergida en nuestras aguas, para preguntarle si tenía constancia de la existencia de unos cañones en la zona del puerto. Algo a lo que él respondió afirmativamente. Fue a partir de aquí, que programaron una serie de inmersiones y los especialistas acuáticos de la Guardia Civil pudieron conocer la posición de los cañones. En total se trataba de cuatro unidades. Dos de ellos, que son los que se han extraído, se encontraban en mejor estado, porque los otros dos estaban prácticamente petrificados.
Hasta la fecha tanto Marcos como Toni habían visitado la zona en diversas ocasiones. Junto a ellos, tan solo un par de personas más conocían la ubicación (la cual tienen ubicada perfectamente) y que preferimos no hacer pública para evitar posibles incursiones furtivas.

“Como se puede ver en la fotos” que ilustra este reportaje “hay que tener un ojo casi clínico para poder percatarse de su presencia”, explica Marcos, ya que “están casi petrificadas y se confunden totalmente con el fondo”.
Antes de ir con los GEAS a la zona, Marcos y Toni habían balizado con una boya la posición.
Dicen que posiblemente quedan más piezas aparte de los cañones extraídos en la zona. De hecho, las malas lenguas de Cala Rajada, dicen que con la construcción del emisario de Cala Gat hubo quien pudo llevarse piezas de la zona, como unos cañones de bronce, algo totalmente prohibido y que de hecho está investigando la Guardia Civil.
Por lo visto, estas mismas lenguas nos comentan que nuestras aguas son muy ricas en hallazgos arqueológicos. De hecho, hace muchos años ya se hablaba del tema y se ponía como ejemplo la famosa película “La Mujer de Paja” con Sean Connery como protagonista.
En una escena del film se puede presenciar como en el muro del Palau March se ve una retahíla de ánforas ordenadas perfectamente. “Eran otros tiempos”, dicen. Por entonces no pasaba nada por tener estos objetos.
De hecho todas estas ánforas fueron posteriormente robadas y desaparecieron de su ubicación.
Según las versiones oficiales, los cañones extraídos estos días de Cala Rajada serán trasladados a Palma para ser examinados. Faxdepera ha podido saber que realmente éstos serán transportados a Cartagena porque allí existen unas piscinas especiales en las que serán sumergidos en líquidos especiales para recibir un tratamiento que permita eliminar el salitre y la petrificación incrustada para así poder datar su fecha de fabricación e incluso conocer a qué embarcación podían corresponder.
Desde julio de 2021, en que se pusieron en contacto con Marcos, los GEAS han realizado varias inmersiones en la zona para comprobar si había más elementos. Desde entonces, la zona tiene el acceso restringido.

En las dos últimas semanas, los especialistas de la Guardia Civil han estado ultimando todos los preparativos para proceder a la extracción y que ésta fuera un éxito, como así sucedió.
Se hizo por medio de unos globos de aire que permitieron agilizar el peso de los cañones hasta sacarlos a la superficie. Si han mirado las redes sociales de Faxdepera podrán ver el vídeo en el que se ve perfectamente el sistema utilizado para realizar la extracción.
Dentro de toda esta alegría, existe un cierto sentimiento de tristeza entre los buceadores de Capdepera, con quien nadie se ha puesto en contacto para invitarlos al acto y mucho menos para informarles de la operación que iba a realizarse gracias a su hallazgo.
Fue por medio de un grupo de Whatsapp en el que están los buceadores de nuestro municipio como nuestros protagonistas se enteraron de la noticia. Porque no hay que olvidar que ellos fueron los que encontraron los cañones.

Por lo que hemos podido saber, los buceadores de Cala Rajada deben solicitar cada año un permiso al Estado para poder realizar inmersiones en determinadas zonas, porque está prohibido. La normativa vigente al respecto es muy restrictiva y hace que los profesionales tengas que obtener una serie de permisos.
Marcos Hintz lleva treinta años viviendo la pasión del submarinismo. “Es algo que me atrae desde que era pequeño, cuando iba con mis padres a Cala Lliteras y veía a los submarinistas con sus trajes y utensilios”, cuenta.

Tuvo que esperar a ser mayor de edad para sacarse los pertinentes permisos. Fue en la escuela de buceo de Cala Rajada, donde trabajó durante algún tiempo. Se sacó todas las titulaciones que le permiten realizar cualquier tipo de inmersión.
Marcos ha buceado en el Mar Rojo (Egipto) o Panamá, entre otros lugares, pero considera que “en Mallorca tenemos una riqueza submarina impresionante, con unas cuevas increíbles y unos tesoros arqueológicos y cosas que no se pueden encontrar en ningún otro sitio del mundo”.


