La gerontofobia es una de las fobias más extrañas que se conocen, pero hay métodos que son de gran ayuda para superarla. En términos simples, se trata de un miedo muy grande a la vejez, aunque también está relacionado con un fuerte rechazo hacia las personas mayores o ancianos.
Muchos especialistas en psicología ya consideran esta condición como una enfermedad mental, puesto que el miedo del afectado puede acompañarlo el resto de su vida. Además del temor a envejecer, es un trastorno que provoca cierta repulsión hacia los ancianos. Creen que los adultos mayores ya no tienen nada más que aportar a la sociedad. Es difícil de tratar cuando la persona lo padece desde muy temprana edad o cuando la situación ha ido agravándose.
Incluso los individuos más fuertes son capaces de experimentar cierta nostalgia hacia recuerdos del pasado. Del mismo modo, muchos tienen la fortaleza suficiente para combatir sus propias fobias sin ayuda. Todos somos conscientes que el envejecimiento indica que el final del camino está ya cerca. Ese temor, en este sentido, es normal en los seres humanos y también suele ser una causa destacada el comportamiento social discriminatorio hacia los mayores. De hecho, con la pandemia provocada por el Covid-19, se hizo más evidente la discriminación hacia los ancianos.
Hay que asumir el ciclo vital, donde cada etapa de la vida tiene sus cosas positivas que son diferentes, pero no todas negativas. Cada persona es distinta, no debemos compararnos a los demás, cada etapa depende de uno mismo. Hay que disfrutar del presente, prestando atención al día a día, con conciencia plena. No pensar en el futuro, en el mañana, puesto que así no vivimos el presente y nos cargamos de ansiedad. No dejes de hacer lo que te gusta. Sólo así tendrás mayores posibilidades de cumplir y trazar nuevas metas, a pesar de la edad avanzada que tengas. Son estereotipos creados por nuestra mente, pues envejecer no tiene nada de malo, ni tu personalidad ni tus experiencias tienen por qué cambiar.
Existen métodos terapéuticos para superar la gerontofobia, con resultados bastante positivos en pacientes que sufren este tipo de trastorno. Hay fármacos con efectos sedantes, aunque todo dependerá, a la hora del tratamiento, de si hay posibilidades de éxito en la superación del trastorno. La automedicación jamás es recomendable bajo ninguna circunstancia, hay que pedir al médico el diagnóstico adecuado, en el caso de una cierta gravedad. Hay que tener presente que la vejez es una etapa a la que todo ser humano llegará algún día, por lo que es importante mentalizarse.
Y acabamos este artículo, contemplando a los marchosos caminantes de la asociación de gente mayor de Cala Rajada, que cada semana – unas veces son muchos y en otras no tantos – jamás dejan de practicar el excursionismo, el movimiento pedestre, siendo todo un ejemplo en la comarca del Llevant mallorquín donde saben convivir con la edad y jamás se amilanan frente a los embates de la senectud. ¡Enhorabuena!
