El próximo domingo, día 17, víspera de la fiesta de la patrona de Capdepera, la Virgen de la Esperanza, van a tener lugar las tradicionales Completes precedidas por el Pregó de l’Esperança, este año de boca de Isabel Amer Artigues.
Desde 2007 hasta el presente año, mujeres y hombres devotos de la Mare de Déu del Castell, han ido enhebrando parlamentos, loas, versos, música y poesía, de las más variada condición, todas ellas en honor a la Virgen.

Tengo ante mí los libretos que narran los argumentos de los pregoneros. He revisitado todos y cada uno de los contenidos y la sapiencia que he adquirido, gracias a ellos, en relación con esta celebración anual tan carismática de Capdepera, me ha embargado hasta el punto de anexionar mis sentimientos a los que he venido asumiendo, en el mes de mayo, cuando escucho a los pregoneros del Mercat Medieval.
Algún día, entre las bóvedas que cubren el Arxiu de los trabajos de tantos escritores, periodistas e, incluso, oradores que me cupo hace años administrar, quienes detentamos el placer de custodiar este archivo o, en nuestro defecto, los sucesores que puedan sustituirnos en esta tarea, habrán de elaborar para el recuerdo y la historia un compendio de estos trabajos, de estas alocuciones, de los pregoneros “gabellins” de la festividad de diciembre y, también, del mes de mayo, porque, al fin y a la postre, todo va unido en aras de la historia de ese pueblo y del monumento que lo preside.
Esos libretos me piden un recordatorio para quienes protagonizaron las vísperas de l’Esperanza. En 2007, el primer pregón lo efectuó Bartomeu Melis Melis, abriendo la posibilidad de repetir, año tras año, la apertura oral en honor de la patrona de Capdepera, cuidando la Comisión parroquial al efecto – actualmente las decisiones salen de la Obreria de la Esperanza y los distintos pregoneros que ya hayan actuado —. que hombre y mujer se sucedieran a la hora de la oratoria. Pues, así, fue la segUnda Maria Isabel Vives Liberal. Siguieron a ésta Miguel Garau Aguiló, Antonia Garau Juan, Clemente Crespo Flaquer, Margarita Morey Vaquer, Juan Servera Sancho, Catalina Rosselló Flaquer, Pere Flaquer Orpí, Maria Antonia Nadal Suñer, Sebastián Sureda Garau, Maria Terrasa Nebot, Martín Adrover Melis, Margarita Massanet Sirer, Mateo Morey Font…

En la Enciclopedia de la Virgen, editada en Madrid, se recogen las devociones que tienen los pueblos y ciudades de toda la cristiandad a la Virgen María en sus diversas advocaciones . Este libro hace mención a la de Capdepera que gozó de una gran devoción entre los tejedores de Mallorca, según asevera el jesuita Nicolau Pons Llinás, vinculado a la Capilla d’es Carregador, la cual, después de las lluvias ( ¿?) espera época de bonanza para acometer la tan cacareada reforma.

La devoción a l’Esperança nace desde muy temprana edad y ha sido inculcada a los pequeños por padres, abuelos y educadores. Muchos monaguillos en el devenir de la parroquial iglesia de Sant Bartomeu de Capdepera la tuvieron como intercesora necesaria y principal de sus cuitas y deseos. En la capilla que antes se denominaba de la Mare de Déu del Roser se ubicó la imagen de la Virgen de la Esperanza, la que, desde siempre, se considera la auténtica pieza de madera (el resto de las habidas en la Capilla del Castell no son, sino, réplicas muy estimadas, eso sí. Pere Flaquer recuerda que la imagen de la parroquia antes de ser restaurada, estaba oscurecida por la pátina de los tiempos y el humo del incienso, las llántias y los cirios. Mestre Pere Fiol (S’Escolà Vell) contaba que esta Virgen llegó a Mallorca como mascarón de proa de una de una de las naves que participaron con el Rey Jaume I en la conquista de la isla y , más tarde, fue trasladada a nuestra villa por las huestes de dicho Rey. Siempre quedará la duda de si se trataba de la del Roser la que permaneció en la Parroquia o sí, realmente, la imagen que se encontró en una oquedad del sótano del molino existente todavía enfrente del Portalet del Castell es la que se venera en la segunda capilla (entrando por la izquierda) de la Iglesia de Sant Bartomeu de Capdepera.
Tenim un Castell Jo estim aquella llar
que és font d’alegría on vaig néixer petiteta.
allà hi romriu Jo estim aquella llum
la Verge María. on vaig viure agradoseta.
Tenim un Castell Jo estim aquell cel blau
que és flor d’aliança que m’umpl el cor de gaubança.
allà hi resplendeix Però el que més estim:
la nostra Esperança. la Verge de l’Esperança.
Con estas estrofas musicadas de quien fuera ecónomo parroquial, Melchor Llull Mesquida, queremos finalizar este artículo participando, de alguna manera, del sentimiento de los vecinos de Capdepera en este fin de semana y, en especial, el lunes, 18: fiesta patronal íntimamente arraigada en el corazón de los “gabellins”.
