Nos lo contaba Juan Ramón Pons al señalar que diversas investigaciones del fondo marino parece que prueban la existencia de la ciudad perdida de Parella. Y es que, las Islas Baleares, son un lugar lleno de leyendas, algunas de las cuales son muy conocidas, mientras que otras no lo son tanto.
Pasados sucesos o acontecimientos marinos, incluso, harían pensar en la existencia de un especie de “triángulo” fatal, como el de Bermudas, debido a desapariciones de embarcaciones y de pescadores oriundos de estos contornos gabellins.
Sin embargo – Pons, dixit – hay leyendas que se transmiten a los hijos y éstos a los suyos, a los nietos, una máxima que podemos aplicar a las populares Rondalles y, en este caso, hablamos de la historia de la ciudad perdida de Parella, una leyenda que nos lleva a muchas otras ciudades míticas, como por ejemplo, la Atlántida.
En base a fuentes consultadas, como la del editor D.Hernández, de “Misterios de las Baleares”, se desprende lo que sigue, relacionado con Capdepera:
Una leyenda cuenta que el día de San Juan, desde Ciudadela, mirando hacia poniente, se puede ver una ciudad sumergida que se asoma desde las profundidades del canal de Menorca. Su nombre era Parella. Incluso se dice que, entre los pescadores de Capdepera y de zonas limítrofes se comenta que ellos han visto esta ciudad y también hay que han escuchado un sonido de campanas y han visto algunas luminarias rojizas.

Por otra parte, la ciudad de Parella fue maldecida por otra ciudad que se sentía celosa de la belleza de aquella y que para demostrar sus celos la hizo desaparecer con todos sus habitantes. Desde entonces, Parella busca su redención. Para conseguirla, el día de San Juan deben encontrarse siete Juanes con siete Juanas en la orilla del mar y, si esto ocurre, la maldición que recae sobre Parella será anulada. De hecho, cuentan, que hubo una posibilidad de redención para Parella, ya que dice que si una persona con un corazón puro entra tres veces en Parella ésta quedará libre de su maleficio.
Entonces, un joven agricultor fue mandado por su amo a Ciudadela para que afilase un arado y, de regreso, volvió con un arado de plata. Al día siguiente, su amo lo mandó de nuevo a Ciudadela y el chico regresó con un arado de oro. El hombre se preguntaba: __ ¿Qué está ocurriendo aquí? Y siguió al empleado hasta el cruce de Cala Blanca. Mientras, el joven, al acercarse al mar exclamó: ¡Ciutadella ha desaparecido! Ese día, su amo se acordó de la leyenda de Parella y cayó en el siguiente error: La inocencia de su joven criado le había permitido entrar en la mítica Parella sin prestar atención a los tesoros que allí se cobijaban, creyendo él que se encontraba en Ciudadela, aunque la avaricia y la curiosidad de su señor hizo que el sortilegio se rompiese y no pudo el muchacho entrar allí por tercera vez, y nunca más Parella volvió a resurgir.
Otra narración sobre esta ciudad perdida, habla de que, en una época muy remota Mallorca y Menorca estaban unidas por el canal y sus puntos más cercanos: Cap de Pera y Cap d’Artrutx, y allí el demonio pensó que podría construir un gran santuario para que lo pudiesen adorar. Sin embargo, esta idea hizo que Dios se enfadara y con su brazo hundió la tierra llevándose al fondo lo que sería Parella”.
Para terminar, en aquellos recónditos lugares donde la toponimia nos indique los nombres de Parella o Parelleta lo más probable es que éstos tengan relación con la ciudad sumergida y, quizás, puedan visitarse las cuevas (como la de l’Aigua) o los túneles subterráneos que algún día, tal vez, formasen parte de una ciudad que, hoy en día, nadie sabe dónde se encuentra ni que pudo ser de ella, pero cuya historia ha llegado hasta nuestros días.
Y ¿quien podría descartar algún pecio nacido de una gran barco hundido, cuyas campanas mecen las olas en días de tormenta, y que avalaría uno más de los hundimientos de naves y buques en las costas gabellinas? ¡Chi lo sa!
