F
echas atrás me ocupaba en el número 1068 del semanario Faxdepera de una persona que en vida fue un referente en la confección de artículos de la obra de la palma. Estoy refiriéndome a “Sa Llata” para ser exactos. Me refería a aquella mujer que fue mi madre y explicaba con todo detalle los trabajos dedicados a la obra artesanal, así como otras labores que llevó a cabo en su juventud. Falleció a la edad de 87 años, el día 28 de noviembre del año 2000.
Cala Ratjada ha sido un referente de los primeros puertos de pesca, siendo en 1959 la base de 12 pesqueros. Todo empezó en la década de los años 1930 con una simple balandra de nombre “Águila”, propiedad de los hermanos Miquel y Matías Esteva Fernández, más conocidos por “Es Blancus”.
Ya tenían el arrastrero, un bou concretamente, pero no contaban con un patrón de pesca, que en un principio fue uno de los dos propietarios, concretamente Matías. Con el paso del tiempo contrataron a Bartolomé Nadal Moll, nieto de Andrés Nadal Soler, quien procedente del puerto de Felanitx, fue uno de los primeros pobladores de este rincón de Mallorca, dedicándose a la pesca de la langosta.
Me ocuparé de Bartolomé Nadal, nieto de Andrés Nadal Soler e hijo del matrimonio formado por Nicolás Nadal Flaquer y Leonor Moll Ruiz. Nació el 7 de enero de 1906, siendo hermano de cuatro hombres y seis mujeres. Desde muy joven (7 años) ya salía al mar para la pesca de los calamares. Curiosamente, tenía que llevar el brazo en alto para que los calamares no fueran arrastrados por el suelo. Al casarse con Isabel Ferrer Moll, que fueron mis padres, y todo lo que detallo me lo explicaba mi padre de viva voz, su juventud fue muy dura. Para poder ayudar a levantar a la familia, las penurias que Bartolomé pasó junto a su padre, para hacer frente a las adversidades, fueron indescriptibles. Había que enfrentar todo lo que se presentase para subsistir.
Para empezar, no disponían de motor alguno, ya que se desplazaban a vela o a remo, lo cual era muy penoso. Iban a revisar “sa solta” de “Na Foguera” e incluso, si el tiempo lo permitía, se tenían que desplazar hasta la costa menorquina de Ciudadela, ya que en Cala Ratjada no había salida para lo que capturaban, hasta que un cacique que se presentó para alcalde de Capdepera hizo saber a Nicolás Nadal que si la familia le daba el voto, les pondría un motor. Y así fue, por los votos les instaló un motor “Skandia”.
El hermano mayor, Andrés Nadal Moll, se independizó con un llaud denominado “Luisito”, y en el argot marinero se le conocía como “sa bicicleta”. Al independizarse el hermano mayor, Bartolomé, que le seguía, desde casi un niño fue el ayudante de “l’amo Pera Antoni Moliner”, hasta que un día a Bartolomé se le olvidó embarcar agua dulce, teniendo que mojarse los labios con agua del mar. Posteriormente, se dedicó con su padre a la pesca, tanto de volantín, palangre y redes.
Al no haber escuela alguna en la escasa población de lo que hoy es Cala Ratjada, quienes tenían interés en el aprendizaje se tenían que desplazar al Faro de Capdepera, donde el farero les hacía de maestro. Mi padre, al haber aprendido a leer, escribir y algunas reglas fundamentales, no quiso subir más al Faro, ya que era muy engorroso desplazarse allí sin carretera alguna y entre matorrales, “aquí caig i allá m’exeig”.
Los hermanos “Blancus”, al disponer de la balandra, decidieron buscar a alguien que supiera algo de pesca. Como mencioné anteriormente, contrataron a mi padre como patrón. El puerto no existía como tal, solo había un muro de hormigón y eso era todo. Tenían que desembarcar las redes y embarcar lo necesario a través de un bote, ya que el bou estaba fondeado a escasos metros del litoral. Luego se construyó un puerto en condiciones y vinieron otros bous que engrosaron la flota. Recuerdo que el segundo arrastrero fue “Rafelet”, de los hermanos “Jusapets”, que por ser “xuetas” le llamaron “La Sinagoga”. Le siguieron “Adán”, “Sa Monada”, “La Providencia” y así hasta llegar a un total de 12 arrastreros.
Mi padre Bartolomé Nadal, al desembarcarse del “Águila”, pasó a patronear en el bou “Francisco”, que el 6 de abril de 1959, un lunes, por causas que no llegaron a aclararse, se hundió. Era la época en que existía el FLN (Frente de Liberación Nacional), que luchaba por la liberación de Argelia, dirigida por Ben Bella, contra la OAS (Organización Armada Secreta) de Francia, dirigida por el general Salan. En este naufragio no hubo ni el más ligero rasguño por parte de los marineros. Éramos siete tripulantes y, para más inri, el que suscribe estas colaboraciones, Nicolás Nadal Ferrer, en aquel entonces no sabía nadar. De aquel primer patrón de pesca de arrastre, han desfilado por el puerto de Cala Ratjada grandes hombres dedicados a la pesca de arrastre.
Llegado el año 1972, la empresa “Entrecanales y Távora” construyó un nuevo muro, que para reforzarlo en el año 2022, la empresa Melchor Mascaró se ocupó de las obras. El puerto pesquero, si antes tenía 12 bous, se ha visto reducido a tres de estos tipos de arrastreros. También hay más control y restricciones que no había antes, habiendo dado un “vuelco” que no tiene comparación con aquellos aparejos de antes. Hoy prácticamente todo está automatizado, con un sistema hidráulico.
Como punto final, Bartolomé Nadal Moll murió el 19 de julio de 1980, después de toda una vida dedicada a la pesca y siendo uno de los primeros pobladores de lo que hoy es Cala Ratjada.
