12 febrero 2026

    APICULTURA: NUEVA REGULACIÓN

    Lucía Cortés

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    Los numerosos apicultores con que cuenta el levante mallorquín, en especial en Son Servera y Capdepera, deberán observar el Real decreto que modifica la norma de calidad relativa a la miel, la cual obligará a indicar en los envases el porcentaje de las mezclas, a fin de poder competir con las marcas foráneas de Mallorca e, incluso, frente a las mieles importadas de otros países.


    Representantes de l’Associació de Producció Agrària Ecològica de Mallorca (Apaema) han explicado que, a nivel de Baleares, lo recomendable es consumir miel directamente del productor local con el fin de asegurar la trazabilidad del producto en sí. Dado que la legislación actual permite omitir el porcentaje de origen en el etiquetado, los expertos en apicultura matizan que “cada zona del mundo tiene unas características botánicas particulares, por lo que la calidad del producto , entre el que destacan los derivados de la miel como el polen o el propóleo, depende íntegramente de sus orígenes”. Además, señalan que este aspecto está más amparado en otras zonas de Baleares como Eivissa, que es la primera en contar con Denominación de Origen Protegida.


    La miel es considerada uno de los productos más adulterados del mundo, y es por ello que los apicultores isleños consideran que es necesario que se establezcan normativas más precisas sobre la transparencia en la composición. Cuando se mezcla un 51% de miel española con cualquier otra, ya se puede etiquetar como nacional.


    El comprador podrá así conocer lo que realmente adquiere para su consumo de miel, ya que el etiquetado señalará que la procedencia del dulce manjar es cien por cien mallorquina. En su producción, se rea-lizan dos recolecciones en las casetas de abejas: una en la primavera, fruto de una combinación de mil flores, con un color semejante al ámbar y es muy aromática, y la de otoño, la cual es notoriamente más oscura y con un gusto más intenso, típico de la algarroba, de cuya flor procede un mínimo del 50% del resultado final.


    La nueva regulación prohibirá la sustracción de una parte importante del polen de la miel, el cual se utiliza para detectar la desaparición de la miel filtrada, ya que se teme que los grandes comerciantes hagan presión, ya que ello encarecería el precio de la miel, lo cual podría suponer la ausencia del producto en las estanterías de los supermercados, puesto que no se podrá comercializar directamente con el consumidor.

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