Miquel Bestard
Hablar con Javier Pacheco Gallardo es hablar de fútbol en estado puro. Esta temporada asume la coordinación del fútbol base del Escolar, desde Prebenjamines hasta Infantiles, una responsabilidad que afronta con la misma ilusión con la que, siendo adolescente, empezó a dar sus primeras patadas al balón en nuestro municipio.
Javi está casado con María Ángeles y es padre de dos hijos que siguen sus pasos en el club: Xavi, de 7 años, que juega en el Prebenjamín “A”, y Lucas, de 9, que lo hace en el Benjamín “A”. El fútbol forma parte del día a día de la familia.
Durante nuestra charla, quisimos repasar primero su trayectoria como jugador, antes de entrar en su actual labor como coordinador. Javier llegó a Mallorca en 1995 con apenas 13 años. Los inicios no fueron fáciles. Sin apenas conocer a nadie y sin poder fichar durante sus dos primeros años, pasó ese tiempo jugando en S’Auba y en el Clot de sa Grava con los amigos que iba haciendo. No fue hasta el tercer año en Capdepera cuando, en la segunda vuelta del campeonato, pudo fichar con el equipo cadete del Escolar.
Su primer año de juvenil lo disputó con los juveniles de segundo año del Escolar, pero pronto llamó la atención. El Poblense juvenil, de la mano de Matías Gost, se interesó por él. Allí coincidió con Nene (E.P.D.) y disputó las dos temporadas que le quedaban en categoría juvenil.
De los 19 a los 24 años regresó al Escolar. En la temporada 2007-2008, con 24 años, el Manacor de Tercera División llamó a su puerta. Estuvo media temporada en el conjunto manacorí, mientras el Escolar militaba en Primera Regional. La siguiente campaña volvió a Capdepera de la mano de Pedro Pascual para competir nuevamente en Primera Regional.
En la temporada 2008-2009 recibió la invitación del Artà para jugar en Tercera División. Allí permanecería tres temporadas: la primera en Tercera y las dos siguientes en Primera Regional Preferente. En su segunda temporada en Artà lograron el subcampeonato por detrás del Manacor y disputaron la liguilla de ascenso a Tercera frente al Soledad, que les eliminó pese a que el Artà había ganado ambos enfrentamientos ligueros.
Tras su etapa en Artà regresó al Escolar, donde permaneció hasta los 32 años.
Cuando le pregunté con qué club se queda, no dudó en señalar que el Escolar ocupa un lugar muy especial en su corazón. Allí jugaba con sus amigos, con Lucí, Salva, Manu y tantos otros con los que ascendió a Primera Regional Preferente. Sin embargo, reconoce que sus tres temporadas en Artà fueron especialmente intensas: “Me encontré con una familia, me acogieron de una manera muy especial, parecía que seguía jugando con mis amigos de Capdepera”.
Con el paso del tiempo y ya superados los 27 años, comenzó a mirar el fútbol desde otra perspectiva. Su trabajo le permitió formarse y obtener los títulos de entrenador. En las tres últimas temporadas ha dirigido al Prebenjamín de primer año, al Prebenjamín de segundo año y, la pasada campaña, al Benjamín de primer año, logrando un meritorio tercer puesto en Liga. En esas etapas coincidió como entrenador con su hijo mayor, Lucas.
Ahora, como coordinador del fútbol base del Escolar, su función va más allá del banquillo. Le corresponde organizar, supervisar y acompañar el crecimiento deportivo y formativo de los más pequeños, una tarea que asume con la experiencia de quien ha vivido todas las etapas del fútbol, desde los campos de tierra hasta la competición federada.
Javier Pacheco conoce bien el camino. Lo recorrió como jugador y ahora lo guía como formador. El balón sigue rodando, pero ahora desde otra posición, con la misma pasión de siempre.
