14 marzo 2026

    Biel Soler y Tomeu Massanet: Toda una vida de amistad

    Iniciamos una ronda de reportajes y entrevistas a personajes significativos de nuestro municipio que han marcado una época, para conocer sus vivencias y opiniones

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    Todo el mundo los conoce por ser dos de los personajes más influyentes de nuestro municipio. Empresarios hechos a sí mismos, nos han ofrecido la oportunidad de tomar un café con ellos para explicarnos sus vivencias y el secreto de una amistad que se remonta a mediados de los 70.

    Nos reunimos en la terraza del chiringuito del hotel Laguna de Canyamel, lugar donde cada jueves tienen la costumbre de ir a tomar el café junto a Nicolau Nadal y Pedro Reche. 

    Estamos ante parte de la historia empresarial y social de nuestro municipio, y hay que reconocer que impone respeto. Dos personas hechas a sí mismas, que cuando nos cuentan sus experiencias hemos de reconocer que parece más una película de aventuras que una carrera empresarial.

    Uno de Sa Pobla y el otro de Artà. 

    Soler llegó a Capdepera en 1962. “No hay obra que no haya hecho”, nos cuenta haciendo memoria sin poder detallar por el gran número de proyectos que ha emprendido a lo largo de su vida. 

    De lo que sí se acuerda es de “los viajes que hacía a Palma con una Bultaco (eran otros tiempos y las carreteras ni los vehículos eran como ahora), para comprar punteras para el percutor, porque en Capdepera no había”. 

    Reconoce sin tapujos: “no me gustaba ser obrero, y por eso empecé a comprar”, apunta. 

    Su primera compra, junto a Massanet, fueron unos solares en Pollença, donde “cada tarde, tras haber terminado el trabajo, cogíamos a los hombres y nos íbamos allí para construir una urbanización”. Ese fue su primer gran negocio. 

    Massanet empezó trabajando en el economato del Laguna, pero con el tiempo se hizo con la dirección del establecimiento. 

    Dos personas que se conocieron porque Biel Soler y su esposa tenían la costumbre de ir a comer los domingos al Hotel Laguna. 

    “Así se empezó a forjar una amistad” que contra viento y marea y con paso de los años continúa intacta; hasta el punto de que “nunca hemos discutido por ningún asunto”. ¿Y el secreto cuál ha sido entonces? 

    “La sinceridad ha sido siempre para nosotros fundamental”, coinciden en señalar. 

    Le preguntamos a Soler por su primera obra o proyecto en Capdepera: “Lo primero que hice en Cala Rajada fue en la calle Agulla”, recuerdo, al mismo tiempo que con una sonrisa de satisfacción indica: “ha llovido más de dos veces desde entonces”. 

    Volviendo a ese proyecto conjunto en Pollença, Tomeu Massanet hace memoria y explica que “se pagó caro (en un operación de compra de terrenos que ambos cerraron en una cena con la propietaria en el Hotel Cuevas de Canyamel), pero se vendió rápido y también caro”.

    A la hora de hacer comparativas entre tiempos pasados y presentes, Massanet cree que “ahora está mejor, porque la gente está más preparada que antes y sabe más cosas”, a la vez que Soler añade: “nosotros comprábamos y realmente no sabíamos el valor de las cosas como se sabe ahora”. 

    Para explicar lo que han cambiado las cosas de entonces a ahora el creador de Coexa recuerda que “las operaciones se hacían al contado” y a diferencia de ahora “los que te compraban algo y tenían que pagar eran los que esperaban”, no como ahora, que en muchas ocasiones hay que reclamar a los compradores que realicen los pagos. 

    Si hay un sentimiento presente todavía hoy es que “añoro cómo se ayudaba la gente antes”, resalta el que fuera director del Laguna. “Disfrutábamos”, asevera. 

    “Antes no había bancos”, dicen. De hecho, también remarcan que “había más oportunidades, no como ahora. Antes lo que se trabajaba se ganaba, y ahora, no”.

    El primer trabajo que realizó Coexa en el municipio fue el de la construcción de la carretera en el camí de sa Caseta, lo que hoy conocemos como el tramo entre Capdepera y Cala Rajada y en 1964 creó la rotonda de Canyamel, donde había una escuela rural, nos cuentan. 

    Esas comidas, los domingos en el Laguna, sirvieron para en entre 1969 y 1970 estos dos emprendedores se conocieran.

    De esa amistad nació también el proyecto en común del Hotel Canyamel Parc, que todavía hoy perdura.

    Era la época en que todo Canyamel era de los Morell, quiénes a día de hoy continúan siendo poseedores de gran parte de las tierras de la zona. 

    Massanet y Soler le compraron a los Morell el solar del que hoy continúa siendo el proyecto hotelero en común.

    Eran momentos en los que las vacas estaban por la playa, por la tarde olía; Canyamel era virgen. 

    “Nunca hemos tenido problema con los negocios porque siempre hemos ido con el libro abierto”, remarca satisfecho Biel Soler.  

    “Los recuerdos de aquella época son muy buenos”, cuentan; si bien ambos coinciden en remarcar que “nadie nos ha regalado nada”. 

    A día de hoy, ambos están retirados y disfrutando de la vida. 

    Sus hijos son los que se hacen cargo de los negocios familiares. 

    Biel tiene cuatro: dos hijos y dos hijas (Pedro, Biel, Marga y Cati); mientras que Tomeu, tiene uno, Joan Massanet, actual director del Hotel Laguna. 

    Los dos coinciden en resaltar que “estamos muy contentos y orgullosos de nuestros hijos”.

    Posiblemente, el secreto de Biel Soler y Tomeu Massanet es que “no teníamos miedo a nada” y por ello emprendieron un proyecto empresarial y de familia que a día de hoy todavía perdura en el tiempo, hasta el punto de haber recalado en sus hijos, quienes “realizan un gran trabajo sin que nosotros nos tengamos que preocupar de nada”. 

    Estos dos veteranos se dedican a día de hoy a disfrutar de su madurez junto a sus familias y nietos, contemplando en tranquilidad el paso del tiempo, con la mente puesta en viajar por aquellos numerosos proyectos que han desarrollado juntos y en solitario y que desde mediados del siglo pasado han marcado el devenir de sus vidas.

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