TIEMPOS PRETÉRITOS Pep Moll/Maria Juan
Si desde el mar de Tiberíades, Jesús de Nazareth y sus discípulos, hubieran podido asomarse hasta nuestros días, se encontrarían sobre la explanada del muelle con veteranos pescadores emulando a los apóstoles zurciendo sus redes y aparejos de pesca o a punto de zarpar hacia el ancho mar, una estampa bonita que nos transporta al pasado, incluso antes de Cristo.
Llegan las barcas al puerto y descargan las cajas de pescado fresco capturado en su salida. Las pesan allí mismo, a la vista de todos. Es un placer y un olor indescriptible, rezuma la laboriosidad de esos “lobos de mar” que, a diario, surcan las aguas de nuestro Mediterráneo. En la “Herramienta del Pescador de Pesca Plus” y en su diario de capturas, se apunta una lubina que “picó” con vinilo de diez centímetros, en fecha reciente: el día de la Asunción (otra estampa pretérita).
Allí cerca, otros hombres marineros –son varios– ejecutan otra labor: la de tejer redes. Representan –dicen– al resto de pescadores de la zona, aunque ellos prefieren su anonimato. Nos dicen que podemos tomar todas las fotos que queramos, pero que no les estorbemos y les dejemos en la tranquila paz de su quehacer, mientras tejen sus enseres y, uno de ellos, haciendo una breve pausa, por educación, nos explica de qué va ese trabajo:
___ “Tejer redes de pesca implica entrelazar hilos resistentes formando un patrón de malla uniforme, usando nudos firmes y materiales duraderos como naylon o poliéster, elegidos según el tipo de pesca y tamaño de los peces”.
___ “Una aguja o lanzadera para redes facilita pasar el hilo y mantener la tensión constante. Las pesas y las boyas mantienen la red en la posición deseada en el agua. Las tijeras, regla o metro y marcador sirven para medir y cortar correctamente las mallas”.
___ “Hay que mantener la red limpia, revisar periódicamente los nudos para prolongar su vida útil. Para hacer una red, uno de los materiales esenciales que se necesitan es hilo de pescar, duradero y resistente. Es crucial para crear la base estructural de la red. El hilo de pescar es de diferente grosor, lo que se conoce como “prueba de libra” que determina su resistencia”.
___ “Es importante elegir un hilo de pescar que pueda soportar el peso y la presión que encontrará durante su uso. Debe considerarse el tamaño de las capturas. Para construir una red se necesita una aguja específicamente diseñada para ello. Esas agujas suelen ser más largas y gruesas que las de coser normales, lo cual permite una manipulación más sencilla”.
Se suma a la conversación un segundo “xarxer” y abunda en la exposición del compañero, que transcribimos:
___ “La red de algodón es una opción natural que proporciona una sensación más suave y tradicional. A menudo se utiliza con fines decorativos o en aplicaciones de pesca especializadas. Si bien es posible que las redes de algodón no posean la misma durabilidad que el naylon o el poliéster aún pueden ser adecuadas para ciertos tipos de pesca, como la de cangrejos o camarones. Tened en cuenta que las redes de algodón pueden requerir mayor mantenimiento y cuidado para evitar el deterioro. Para nosotros no son las preferidas, pueden resultar más caras…”.
___ “La de poliéster es la más popular, cuenta con ventajas que la hacen única. Resistente a los rayos ultravioleta, y tiene una durabilidad prolongada en el tiempo, más estabilidad y elasticidad que también se utiliza para redes deportivas y resistente a productos químicos”.
___ “La de naylon soporta los rigores de la pesca durante largos plazos de tiempo. No absorbe agua fácilmente, lo cual evita que la red se vuelva pesada y pueda hundirse, su versatilidad le confiere potencia de carga de grandes capturas pesqueras”.
Nos explican, ambos, las técnicas básicas de los nudos de unión de las mallas, los nudos corredizos que permiten ajustar la tensión en los laterales de la red, que se refuerzan con dobles nudos, determinando las dimensiones de ancho y alto de las redes. Es todo un mundo y hay que estar inmerso en él para terminar de comprender los vericuetos de esta ciencia pesquera.
La alianza “Calant xarxes” ha diseñado una campaña para concienciar a los habitantes y poner en valor el producto “km. 0”, el consumo de pescado de proximidad, y a la vez proponer una alimentación más sostenible y de calidad. En el marco de esta campaña se ofrecerá a los restaurantes de la zona que vendan los pescados locales –actualmente faenan once embarcaciones de arte menor y tres de arrastre– con un distintivo especial y figurando en una “carta” diferenciada.
Cierto es que todo cuanto explicamos en este artículo ya se podía, en otros entornos y en diferentes épocas, contemplar en tiempos pretéritos y sustanciarse en siglos precedentes al advenimiento del Mesías; por tanto es esta una historia que se ha ido repitiendo a largo de generaciones. Sin duda, quienes sustentan, entre nosotros, la perdurabilidad de estos trabajos marineros, –preferentemente esos grupos de pescadores jóvenes–, tienen la ardua misión de perpetuarlos y conseguir un futuro boyante para este sector. Difícil cometido, se nos antoja….





