La fachada del Hotel Amorós de Cala Rajada ha amanecido estos días con varias pintadas que han dañado el mármol exterior del edificio. Las imágenes, facilitadas por el propio establecimiento, muestran claramente las marcas realizadas con pintura negra en spray y otros restos de color rojizo en una de las paredes.
Desde la dirección del hotel han expresado su tristeza y malestar por lo sucedido, además de una sensación de impotencia al no saber quién ha sido el autor o autores del acto vandálico. “No sabemos quién lo ha hecho, pero duele ver cómo se maltrata una propiedad que cuidamos y mantenemos con esfuerzo”, han explicado.
La intervención no ha sido solo en un punto concreto, sino que se extiende por varios metros del edificio, lo que denota una acción premeditada. La situación ha generado preocupación, tanto por el impacto estético y económico para el hotel como por el efecto que este tipo de conductas pueden tener en la imagen del centro urbano.
Este incidente se suma a otras quejas recientes por actos incívicos en el municipio, como pintadas en mobiliario urbano, vertidos junto a contenedores o deterioro de espacios públicos, lo que pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre el civismo y la necesidad de mantener el entorno urbano en condiciones dignas para residentes, negocios y visitantes.



