Hace tres meses, nuestra protagonista sufrió un percance en la zona del paseo marítimo de Cala Rajada. Ana Lozano es vecina del núcleo costero, de 82 años de edad. Una mañana, paseando con una amiga, no se percató de que había un escalón en el suelo y cayó al suelo golpeándose la cabeza, las piernas y los brazos.


Estuvo tendida tratando de recuperarse. Los empleados de un restaurante de la zona, se encargaron de llevar hielo para los golpes, así como diversos vecinos se detuvieron para atenderla.
Una patrulla de la Policia Local se acercó al lugar relativamente rápido. En cambio, la ambulancia “tardó casi una hora en llegar”, nos cuenta la protagonista
“Me atendieron, me miraron y me dijeron que fuera para casa”, dice Ana, quien momentos después de llegar a su domicilio empezó a notar como se le hinchaba una rodilla y le salía un gran golpe en forma de bulto en la cabeza. Fue ahí cuando sus hijas decidieron llevarla al PAC de Capdepera, lugar donde la doctora, cuando la examinó le dijo que fuera al Hospital de Manacor porque “en primera instancia debería haber ido allí”, para que le realizaran más pruebas.





















Desde entonces, ha realizado sesiones de rehabilitación con una fisioterapeuta. Un día se desplazó a las oficinas municipales del Cap Vermell para explicar lo que le sucedió y dejar constancia de ello. “Fue allí que me recomendaron que pusiera en marcha una recogida de firmas para que tuvieran en cuenta la necesidad de mejorar las calles y aceras de Cala Rajada, porque son intransitables para personas con movilidad reducida, cochecitos y personas con sillas de ruedas”, dice.
En tan solo tres meses ha recogido 1.500 firmas, que en breve entregará en el Ayuntamiento “para ver si hacen algo para corregir esta situación”, añade.
La recogida de firmas solicita que se arreglen las aceras de Cala Rajada. Una iniciativa que ha recibido apoyo de manera masiva. “Yo tengo que ir muchas veces por en medio de la calle porque las aceras no tienen espacio o incluso no existen”, cuenta nuestra protagonista.
Dice que esta medida podría ser totalmente aplicable a Capdepera, “pero como no conduzco y no tengo medio de transporte propio, no puedo desplazarme hasta el pueblo para impulsar también la recogida de firmas”.
“Tuve la suerte de no romperme nada, porque a mi edad me podría haber roto una cadera y no poder volver a caminar más”, asevera.
Ana cree que hay zonas de Cala Rajada que se cuidan mucho más que otras. “Las zonas de hoteles y turistas presentan mejor imagen que las zonas donde están los residentes”, explica. “Está muy bien que se mejore la parte más turística, basta ver cómo está desde el Cap Vermell hacia Cala Agulla, pero si lo comparamos con la parte donde vive la gente de Cala Rajada hay mucha diferencia”.
“Necesitamos que todo esté bien y que la gente pueda caminar por la calle cómoda y con seguridad”, asevera.
De hecho, la implicación de Ana y otras personas que colaboran con ella, entre familiares y amigos, dicen que “la normativa vigente recoge que las aceras han de tener un ancho mínimo de 1,30 metros o el espacio suficiente para que pueda pasar dos personas; y hay lugares donde no es así”.
En tres meses Ana ha recogido más de 1500 firmas y espera presentarlas en las dependencias municipales para solicitar que las aceras y espacios para viandantes estén en condiciones.
