Capdepera ha cruzado fronteras este fin de semana en un gesto cargado de simbolismo cultural: una faia del Alei-alei ha sido incorporada como pieza permanente al Centro de Interpretación de las Fiestas deth Haro de Les, en el Valle de Arán (Lleida), un espacio dedicado a preservar y difundir las Fiestas del Fuego, reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO desde el año 2015.
La delegación gabellina ha estado representada institucionalmente por el concejal de Cultura, Yannick Wilken, que ha expresado la emoción de ver cómo el ritual gabellí comienza a ser reconocido dentro del relato colectivo de las fiestas del fuego en los Pirineos:
“Ha sido un honor representar a Capdepera en un evento tan significativo para la cultura popular. Nos hemos sentido muy bien acogidos por la comunidad fallaire del Pirineo, y es emocionante ver cómo nuestro Alei-alei empieza a formar parte de este relato común que une pueblos y tradiciones”, ha afirmado, agradeciendo especialmente la labor de la Obrería de la Esperanza por mantener viva esta tradición.
El encuentro, celebrado los días 24 y 25 de octubre, ha incluido conferencias, talleres de fallas, desfiles y danzas tradicionales. Uno de los momentos centrales ha sido la inauguración del Museo del Haro, que se convierte en el centro de interpretación de las Fiestas deth Haro y de las Fiestas del Fuego del solsticio de verano. En este espacio, cada pueblo ha aportado una faia como símbolo de su fiesta, y Capdepera ha sido la única celebración invitada que aún no forma parte oficial del conjunto reconocido por la UNESCO, lo que subraya el valor y la singularidad del Alei-alei dentro de este contexto cultural.
Los miembros del Alei-alei de Capdepera que han asistido, junto con el concejal, han vivido la experiencia con entusiasmo y han destacado el éxito del taller de faies gabellinas, hechas con flor de càrritx y diseñadas para ser manipuladas por niños. Este modelo contrasta con las fallas tradicionales del Pirineo, elaboradas con troncos macizos y mucho más pesadas. Curiosamente, Bagà y Sant Julià de Cerdanyola, que celebran sus fiestas del fuego en el solsticio de invierno, también utilizan faies de hierba como las de Capdepera, con el mismo nombre y forma ligera.
Este reconocimiento al Alei-alei es un paso más para preservar y proyectar la identidad festiva del municipio, abriendo la puerta a futuras colaboraciones y a una posible inclusión dentro de la lista oficial de pueblos fallaires. Un símbolo vivo de cómo la cultura popular, cuando se cuida y se comparte, se convierte en patrimonio colectivo.



