12 febrero 2026

    Primera semana de trabajo: “Esto no es un avión es un portaaviones”

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    La primera semana de trabajo ha servido para la primera toma de contacto, conocer a los trabajadores de la casa, presentaciones y demás actos protocolarios que se suelen realizar en estos casos. 

    Lo primero que quiso hacer la nueva alcaldesa, dos días después de su toma de posesión, fue presentarse a los funcionarios y trabajadores de la casa. 

    Además, ha servido para conocer a los tres pilares de la ‘casa’: la interventora, la secretaria y la tesorera (todo queda entre mujeres).

    Además, estos días han sido para asumir las riendas y empezar a conocer los entresijos del ayuntamiento, así como convocar el primer pleno de la legislatura, que como es habitual en estos casos servirá para asignar las áreas a los regidores y aprobar los sueldos a percibir. 

    Ha sido tal el impacto que se ha llevado alguno que ha llegado a decir que “esto no es un avión, es un portaaviones” en referencia al gran número de labores y responsabilidades a desempeñar. 

    Ya lo decían los regidores salientes: “cuando los nuevos vean lo que se les viene encima, no van a saber por dónde empezar”.  Es normal que los nuevos no sepan por dónde empezar. Hace tan solo unos días que han llegado y todavía están dando sus primeros pasos. 

    Por cierto: en Més per Capdepera ya han puesto fecha para empezar a fiscalizar el trabajo del nuevo equipo: “es lícito que tengan todo el verano de margen para aclimatarse a la nueva situación”. 

    Pues nada, primeras tomas de contacto y primeras impresiones de un equipo de gobierno, que llega a su primera semana de vida. 

    Quién es qué en el nuevo equipo de gobierno municipal

    Asignadas las áreas municipales, que pasarán por pleno el lunes

    Ya tenemos el reparto de áreas en el Ajuntament.

    Empezando por la alcaldesa, podemos decir que Mireia Ferrer se ha quedado Hisenda i Turisme. Toda una declaración de intenciones, queriendo dejar claro qeu para ella estas dos ‘carteras’ son de vital importancia; de ahí que las quiera asumir ella personalmente. 

    El hecho de llevar turismo le implicará trabajar codo con codo con la presidenta de los hoteleros, Maria Antònia Moll. En el caso de Hacienda, Ferrer deberá codearse muy amenudo, y no solo como alcaldesa, con la secretaria, la interventora y la tesorera (como decíamos en otro artículo, todo mujeres). 

    Paulí Faba: gestionará las áreas de Medi Ambient, Activitas i Urbanisme, Arxiu i Tic. Como aparejador que es de profesión, el tema de Urbanismo y todos los entresijos técnicos que pueda acarrear los tendrá por mano.

    Sergi Viejo: Esports, Participació Ciutadana, Cultura, Castell i Educació. Aquí, Sergi deberá tratar con Tomeu Pascual y Jaume Faba, hermano de Paulí e integrante en las listas del PSIB, en Deportes, dos buenos técnicos que controlan su área y que a buen seguro le facilitarán mucho las cosas a Viejo. 

    Agripina Rocha: Serveis Socials, Tercera edat, Sanitat, Joventut, Fires, Festes i Mercats i Neteja edificis. Será la responsable de organizar todos y cada uno de los saros que hay en nuestro municipio, que no son pocos. 

    Una persona que, al igual que Paulí, ha vivido la travesía en el desierto del PP de Capdepera y que tiene merecido, como Faba, este reconocimiento. 

    Manuel Alberto Filgueiras: Seguretat ciutadana, Mobilitat, Vies i Obres i Contractació. Tendrá a su cargo a Joaquín Rodríguez y su equipo de Policia Local, así como con Pedro Crespo y el resto de la Brigada Municipal.

    El lunes se celebra el pleno de asignación de áreas y los regidores se pondrán en marcha a trabajar en cada una de ellas. 

    ¿Qué pasará con los asesores y cargos de confianza?

    Con las llegadas de los nuevos equipos de gobierno suelen desembarcar también sus asesores. 

    Todo lo que huele a pasado o a equipo de gobierno anterior suele estar mal visto por los nuevos mandatarios y no se cuenta con ello; falta de confianza se suele alegar. 

    En este caso, en el de nuestro ayuntamiento, hablamos de personas como la secretaria del alcalde o el responsable de prensa, que son personas designadas o contratadas por los anteriores mandatarios y que en la mayoría de los casos no continuarían con los actuales.

    De momento, en Capdepera será diferente. Mireia Ferrer se quedará con la misma secretaria que tenía Rafel Fernández y el gabinete de prensa también, de momento, continuará igual. 

    En ambos casos se les quiere dar un voto de confianza, sobre todo para seguir dando funcionamiento con normalidad a estos departamentos. 

    Por consiguiente: aquí no habrá cambios. De esta forma se conseguirá mantener una estabilidad y más ahora que es el arranque del nuevo equipo de gobierno, que se ha de aclimatar a la nueva situación y hacerse con la ‘casa’.

    El PSIB se ofreció a Més per Capdepera, pero éste le rechazó

    A lo largo de estas últimas semanas, tras las elecciones, las ha habido de todo tipo. 

    Posiblemente, todo ha venido marcado por aquel comunicado en el que Més per Capdepera, al día siguiente de los comicios, ya pedía la cabeza del alcalde y que prácticamente exigía que éste dejara su acta. 

    Este fue un gesto que no gustó a nadie. La gran mayoría de gente lo consideró demasiado fuerte para una primera puesta en escena. A partir de aquí los acontecimientos y los derroteros tiraron hacia otro lado. 

    Le abría las puertas a Mireia Ferrer, que pese a haber ganado las elecciones sabía que estaba en desventaja si la ‘izquierda’ se juntaba.  Ya lo dicen, la izquierda siempre se mata entre ella y para prueba un botón: basta ver lo que ocurre a nivel nacional o cómo cuando se juntan se engullen entre ellos. 

    Ya lo dijimos: “A mar revuelto, ganancia de pescadores”. En este caso, en Capdepera, ha sido: “a mar revuelto, nueva alcaldesa”.  Todo ha estado condicionado desde el principio. 

    Nadie lo tenía fácil. Més sabía que si pactaba con el PSIB de Fernández, que tenía más claro que el agua que no se marchaba, les pasaría factura en el futuro y seguro que les restaría apoyos ciudadanos. Algo que no se querían permitir. 

    Y por el otro lado, si gobernaban con el PP podría haber mucha de su militancia y votantes que no lo entendieran. 

    Unos dicen que desde la jefatura de Més per Mallorca les daban permiso para pactar con el PP y otro lo contrario. A nosotros, personalmente, a Faxdepera, los gerifaltes del partido en Palma nos dijeron que ni hablar de pactar con el PP. ¿Pero podemos fiarnos de un político? La respuesta se la dejamos a ustedes. 

    Lo que está claro es que mientras nosotros estábamos de vacaciones, que también nos las merecemos, el PSIB emitió este comunicado abriéndole los brazos a Més per Capdepera. 

    Tal y como vemos que reza el titular era una tela de araña en que los socialistas, con todavía un avispado Fernández al frente, se ‘ofrecían’ para dejar evidente que si no había acuerdo era única y exclusivamente por ‘culpa’ de Més. 

    Y así hemos llegado hasta el día de la votación.  Por cierto, que antes de llegar a ese día, el PP le había ofrecido a Més pactar dándole dos años de alcaldía (no es moco de pavo). 

    Ahora, y aquí es una suposición totalmente nuestra, si Més hubiera aceptado hubiera sido su muerte. Basta remitirnos, y ellos lo saben, porque lo hemos comentado con ellos, visualizar los casos de municipios como Maria de Salut, Alaró o en su día Alcúdia, donde Més (o por entonces PSM), pacto con el PP para derrocar al PSIB de la alcaldía y esto provocó que en las siguientes elecciones Més se hundiera (porque sus votantes no lo entendían) y el PP saliera fortalecido consiguiendo la mayoría absoluta. 

    Además, a pesar de que el equipo de mandatarios de Més per Capdepera tuviera una opinión (porque si hubiera sido por ellos, o la mayoría de ellos hubieran entrado en el equipo de gobierno), también estaba la voz de la asamblea del partido en el municipio, que dijo la suya marcando y condicionando el camino de los dirigentes. 

    ¿Qué le ha pasado a Més per Capdepera?

    Més per Capdepera emitió un comunicado en el que apelaba a que cabía la posibilidad de formar un gobierno progresista en Capdepera. Pero dicha posibilidad estaba totalmente condicionada a que Rafel Fernández dejara el PSIB.

    Esto nos lleva a preguntarnos si finalmente no ha habido un gobierno de izquierdas en el Ajuntament de Capdepera por temas personales. 

    Més per Capdepera, con sus dirigentes, afiliados, votantes y simpatizantes (que tienen todo el derecho del mundo a haber adoptado la decisión que han adoptado) tenían una oportunidad única (bueno, una no; dos) para cambiar las cosas desde dentro: tanto con el PSIB como con el PP. Pero ha pesado más el hecho de que Rafel Fernández pudiera estar de por medio (que es algo que podrían haber controlado con un acuerdo negociado, con líneas rojas, firmado y hecho público por si Fernández no lo cumplía) o que pactar con el PP es antinatural.

    ¿No hubiera sido mejor intentar darle estabilidad al Ajuntament desde dentro (con quién fuera)? Esto es lo que hoy día solicita la mayoría de la sociedad: políticos y políticas razonables, por el bien común y de todos, independientemente de los colores de los partidos, donde el ciudadano está por encima de todo y de todos. 

    Con ello, no pretendemos desprestigiar la decisión tomada por Més per Capdepera, porque hay que reconocer y es totalmente loable que un partido que ha tenido dos opciones diferentes para entrar en el equipo de gobierno no lo haya hecho a cualquier precio; o al menos eso es lo que parece. 

    Han preferido, de momento, quedarse en la oposición, lugar desde el que deberán ejercitar su labor, al mismo tiempo que colaboran para que el desarrollo del municipio sea el mejor posible. 

    No pensamos que ni para PSIB ni Més per Capdepera, su posición de oposición signifique hacer ir a la contra y la gresca constantemente, porque esto no es lo que ha pedido el municipio. 

    El municipio, electoralmente está dividido (o mejor dicho ‘trividido’) con lo que cada una de estas tres partes que forman el juego tiene la responsabilidad y obligación, por mandato popular, de trabajar sobre el diálogo y acuerdos de gobernabilidad por el bien de todos.

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