12 marzo 2026

    ¿Por qué el tren no llegó a Cala Rajada? 

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    El Arxiu Municipal incorpora el legado documental de Rafel Blanes Tolosa, impulsor del tren del Llevant

    El Arxiu Municipal de Capdepera incorporará oficialmente esta tarde (27 de febrero) el fondo documental generado por el empresario y banquero Rafel Blanes Tolosa entre los años 1916 y 1941. La donación, realizada por la doctora Isabel Moll Blanes, permitirá arrojar luz con base documental sobre uno de los episodios más determinantes —y también más comentados— de la historia contemporánea del municipio: el intento de llevar el tren hasta Cala Rajada y la construcción del puerto refugio.

    Rafel Blanes Tolosa (25 de agosto de 1877 – 20 de enero de 1975) fue una figura clave en el desarrollo ferroviario mallorquín. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, fue el principal promotor de la línea Manacor-Artà (1921) y presidió la Compañía de Ferrocarriles de Mallorca entre 1923 y 1948. A mediados de los años cincuenta, ante la crisis de la compañía, gestionó la incorporación de la red ferroviaria mallorquina al Estado. Además, fue presidente de la Caixa d’Estalvis de Balears, miembro de la Cámara Agraria y vocal de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Mallorca e Ibiza. Fue distinguido con la Medalla al Mérito del Trabajo y nombrado hijo ilustre de Artà.

    La intención de prolongar el tren hasta Cala Rajada

    Aunque la línea del Llevant llegó hasta Artà, la intención inicial de Blanes era prolongarla hasta el puerto de Cala Rajada. A principios del siglo XX, Cala Rajada era una zona aislada y mal comunicada. Los distintos consistorios de la época trabajaban con un doble objetivo: lograr un puerto refugio y conseguir una conexión ferroviaria que permitiera enlazar con Palma.

    Las gestiones administrativas necesarias eran complejas y exigían una red de contactos e influencia política de alto nivel. Por ello, el Ayuntamiento recurrió a Rafel Blanes Tolosa para tramitar permisos y movilizar apoyos. La documentación ahora donada recoge precisamente las pruebas de esas gestiones: los trámites para el puerto refugio de Cala Rajada, la creación de una línea ferroviaria que llegara hasta el puerto, la construcción del camino de Artà a la Ermita y la edificación de un embarcadero en Aubarca.

    La mayor parte de los documentos se concentran entre 1920 y 1924, aunque el arco cronológico completo abarca de 1916 a 1941.

    Tres dossiers, un mismo hilo histórico

    Según explicó Isabel Moll en conversación previa a la donación, la iniciativa surgió tras la localización de esta documentación y la constatación de que se trata de un tema que concierne directamente al municipio de Capdepera. “Además de la disponibilidad del Arxiu Municipal para aceptar la donación y del compromiso de los archiveros de catalogarla”, señaló.

    La donación consiste en tres dossiers que forman parte de un mismo legajo: la llegada del tren a Cala Rajada, la construcción del puerto y el camino de la Ermita de Artà.

    Preguntada sobre si considera que esta donación contribuye a mantener viva la historia local, su respuesta fue clara y precisa: “No. Es la facilidad para poder escribir un relato histórico riguroso sobre la temática mencionada”. Una afirmación que subraya el valor científico y documental de los fondos, más allá del componente sentimental.

    Despejar rumores con documentos

    Una de las preguntas que históricamente ha circulado en el imaginario popular del municipio es por qué el tren nunca llegó hasta Cala Rajada. Entre los comentarios transmitidos oralmente a lo largo de generaciones figuran hipótesis diversas, desde supuestas decisiones estratégicas hasta cambios de intereses en determinados puntos del trazado.

    Sin embargo, desde la familia Blanes no se da validez a especulaciones no documentadas. Precisamente ahí radica la importancia de esta donación: los documentos permitirán conocer con base histórica los motivos reales, evitando interpretaciones sin fundamento.

    En este sentido, Isabel Blanes se mostró prudente al ser preguntada por escenarios alternativos, como la posibilidad de que Capdepera hubiera desarrollado una idiosincrasia similar a Sóller si el tren hubiera llegado a Cala Rajada. “No. Por dos razones. El municipio de Sóller presenta características muy distintas al de Capdepera, tanto desde una perspectiva geográfica como histórica. Además, no se puede pensar en lo que hubiera pasado; hay que pensar en lo que pasó”, afirmó.

    Orgullo y responsabilidad patrimonial

    Sobre lo que supone para ella que su familia fuera impulsora de proyectos tan determinantes para el municipio, la historiadora no dudó: “Un gran orgullo”.

    En cuanto a futuras donaciones, explicó que dependerán del interés de la documentación y de la disponibilidad del Arxiu —especialmente de los archiveros— para recibirla y conservarla.

    La presentación oficial del fondo, que será esta tarde, permitirá conocer con mayor detalle el contenido de los documentos y contextualizar su relevancia dentro de la historia del Llevant mallorquín.

    La incorporación de este archivo no solo amplía el patrimonio documental de Capdepera, sino que abre la puerta a nuevas investigaciones sobre uno de los proyectos que, de haberse culminado, habría marcado de forma decisiva el desarrollo del municipio. A partir de ahora, la historia del tren a Cala Rajada podrá escribirse con documentos en la mano.

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