12 marzo 2026

    Óbito: el adiós a un gran y excelente amigo

    Nicolás Nadal

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    Clemente Garau Bordoy

    Pocas veces se suceden noticias que embargan tanto los sentimientos como la desaparición de grandes amigos. Son noticias tristes, de las que uno preferiría no tener que hablar nunca, pero así es la ley de la vida. “Hemos de partir con la nave sin retorno”, reza la lápida del poeta Antonio Machado en el cementerio de Colliure, en Francia.

    Vayamos, pues, a lo que me ocupa. El pasado 18 de septiembre nos dejó un gran amigo: Antonio Garau Muntaner, “Toni Bombu”. Y cuando aún no había pasado un mes, el 11 de octubre, llegó otra triste noticia: la muerte de otro gran amigo, Clemente Garau Bordoy, conocido por todos como Climent “de Ses Coves”.

    Clemente había nacido en Artà, el 18 de noviembre de 1930, y falleció a los 94 años.

    Permítanme aquí un pequeño paréntesis, porque tanto Antonio “Bombu” como Climent “de Ses Coves” cumplieron juntos el servicio militar en Transmisiones, en Palma. En las visitas que realizábamos —su inseparable amigo, el doctor Fernando García Truyols, y quien firma estas líneas— a su domicilio de Canyamel, Climent solía contarnos infinidad de anécdotas de aquellos tiempos.

    Recuerdo especialmente una: en una ocasión, un capitán del ejército planteó un teorema sobre las ondas, y Climent tuvo la osadía de corregirlo, haciéndole ver que se equivocaba. El capitán, finalmente, tuvo que reconocer su error y rectificar ante la argumentación de Climent. Así era él: valiente, ingenioso y con una mente privilegiada.

    Clemente se casó con Maria Llull, con quien tuvo dos hijos y una hija. Su hijo Marc Garau es quien mantiene hoy el legado familiar. Siempre residieron en Canyamel, donde Clemente trabajó como guía de las Cuevas de Artà y fue también historiador e investigador de esa maravillosa cavidad ubicada en el término de Capdepera.

    A los amigos que lo visitábamos los sábados por la tarde, nos deleitaba con datos y curiosidades sobre las cuevas y, sobre todo, con la explicación de por qué se llaman de Artà estando situadas en Capdepera. Su pasión era tal que, en su DNI, figuraba la ocupación de investigador.

    En el año 2005, publicó su libro “Les Coves d’Artà”, una obra repleta de información y curiosidades sobre esta joya natural. Como gran amigo que fui de este querido gabellí, no tengo palabras para expresar mis sentimientos ni para resumir las horas de conversación y amistad compartidas en su casa de Canyamel.

    Desde estas páginas de Faxdepera, quiero testimoniar, en nombre propio y del doctor Fernando García Truyols, nuestro más sincero pésame a su esposa Maria, a su hijo Marc, a Sonia, su nuera, y a su querida nieta.

    Nos queda el recuerdo imborrable de un hombre sabio, entrañable y generoso.
    Descansa en paz, querido Climent.

    Nicolás Nadal

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