¡Vaya susto se habrá llevado más de uno!, comentaba un reducido número de socios de la Tercera Edad de S’Illot, a la que el suscribiente pertenece.
”No vemos el porqué, las cuentas las llevamos al día”, replicaba con toda tranquilidad el vice-presidente de la entidad llorençina.
Fue el tema de conversación en la excursión efectuada al Santuario de Cura, que más que excursión parecía una Asamblea, que reunió a más de un centenar de afiliados de distintas asociaciones de Gent Major de la comarca del Llevant y Migjorn a la que asistí como socio y, además, como colaborador de esta revista.
Todavía estaban candentes entre los presentes y para la totalidad de asociaciones de la isla los recientes hechos que implicaban, por desfalco, a un presidente de una asociación de la isla sobre la administración fraudulenta de sus cuentas, que merecieron titulares en la prensa isleña.
Entre los asistentes en Randa, un gestor de cuentas y administrador de una entidad de barriada felanitxera, el cual aseguraba qué: “Según el título IV, artículo 10, de nuestros Estatutos, en las Asociaciones debe existir un órgano de fiscalización que deberá estar constituído por tres miembros, ajenos a la Junta Directiva, con el cargo de Revisores de Cuentas. Obligatoriamente – comentaba dicho gestor — las Asociaciones deberán celebrar dos Asambleas Generales: Ordinaria y Extraordinaria, cada año. La primera, dentro de los cuatro meses posteriores al cierre del ejercicio, cuya fecha de clausura será el 31 de diciembre de cada año.”
Continuaba el experto, según el Título IX, artículo 21: ”En la Asamblea General Ordinaria, además de otros asuntos a tratar, se debe considerar, aprobar o modificar la Memoria, el Balance General, Inventario, Cuenta de Gastos y Recursos e informe del Órgano de Fiscalización. Si este órgano no se ha creado ( muchas asociaciones no lo han hecho), los Ayuntamientos o el Consell de Mallorca deberán efectuar dicha fiscalización. Eso no supone desconfianza hacia quienes regentan las Juntas Directivas, aunque resulta que nadie, entre los asociados, quiere poner “ el collar al gato”, es decir, no quieren crear una situación incómoda ni un cisma, solicitando a los presidentes un Estado de cuentas general y completo, de obligado conocimiento para los asociados. Pero es que no basta con decir, en la Asamblea, “tenemos este saldo en la cuenta”, y que todos los asistentes resten callados. Es poco ético que existan presidentes — que los hay –que a su vez, son los tesoreros…eso ayuda a convertir las directivas en “cotos cerrados” y eso no está nada bien”.
La reunión ( aunque se trataba de una excursión) provocó encendida controversia. Mientras unos se felicitaban por la buena marcha y control administrativo de los dineros que gestionan sus Asociaciones, otros más críticos venían a denunciar que en sus pueblos, todavía (y estamos en mayo) no se había convocado Asamblea General para dar cuenta de la situación económica del Club.

Asociados de Cala Rajada qué, a la vez, lo son de Son Servera y de Artà, alabaron las mejoras efectuadas en el local social de Capdepera. Comunicaron a los presentes que están muy contentos con el Ayuntamiento que dirige Mireia Ferrer (de raíces artanenses) al haber dedicado parte del importe de la venta de un edificio de Vilaroja a la renovación del Club “Ca Nostra”. Y añadían que, — en un alarde de municipalidad del Consistorio “gabellí” que le honra, — ese consistorio desea lo mejor para “Ca Nostra” y también para la asociación de Cala Rajada “Sol Naixent”, de cara a una intensa colaboración entre ambos Clubs, en aras de “fer poble”.
Parece ser – siempre según las manifestaciones de los mencionados asociados – el resto que falta abonar por la indicada venta iría destinada a la ejecución de una reforma necesaria en “Sol Naixent”, a punto de iniciarse.
Ahora sólo resta crear la figura del Revisor de Cuentas o, en su defecto, solicitar a los alcaldes o regidores de Gent Gran la forma de dar cumplimiento a lo que ordena el Estatuto. ”Pensamos que ello puede ser conflictivo, al no haberse efectuado jamás una auditoría, — aseguraban los de Algaida – pero, en honor a la verdad, es imprescindible conocer el funcionamiento de las asociaciones. Cada año, el Consell nos abona una subvención de 7.000 euros y los Ayuntamientos 3.500 €, a lo que habría que añadir la totalidad de las cuotas pagadas por los socios. Exponer esto, más los gastos de los Clubs, en el Tablón de anuncios, correctamente explicitado, hasta la fecha había sido útil y transparente, el oscurantismo debe eliminarse de esta sociedades sin ánimo de lucro. Los socios se fían, deberían poder fiarse, de sus directivos. Otra cosa es que, de puertas adentro, los asuntos no estén tan claros como se intenta exponer en los Tablones. De ahí, claro, la intervención mediante auditorías, para tranquilidad y confianza de los miembros de los Clubs.”.
¿Quién pondrá el cascabel al gato, señores alcaldes, alcaldesas o consellers….?
