El pleno ordinario celebrado anoche en Capdepera dejó un punto especialmente significativo más allá de la gestión municipal habitual. Uno de los temas del orden del día —una moción presentada por MÉS per Capdepera— abrió un debate que va mucho más allá de la sala de plenos: defender la toponía propia y oficial de la lengua catalana en la nueva ruta senderista Ruta del Llevant GR 226.
La formación nacionalista propuso que el Ayuntamiento defendiera la toponimia catalana propia en la denominación del itinerario, planteando que la ruta, conocida como East Mallorca GR 226, debería adoptar un nombre acorde con la identidad cultural y lingüística del territorio. Algo en la línea de la conocida Ruta de Pedra en Sec, en la Serra de Tramuntana.
La moción nace de una visión creciente que, en determinados círculos culturales y sociales, ha generado el uso del término anglosajón “East Mallorca”, entendido por algunos como una ruptura innecesaria con la tradición toponímica local. Y, a raíz de ello, se han empezado a mover algunas iniciativas para reclamar un nombre como “Ruta de Llevant GR-226”.
El Partido Popular de Capdepera rechazó la moción con un argumento central: la nomenclatura “East Mallorca” no es reciente ni improvisada. Fue creada y registrada en 2019, durante un periodo en el que el propio PSIB y MÉS per Mallorca formaban parte del Govern y de estructuras de gestión turística, algo con lo que los municipios de la comarca vieron bien.
Además —y aquí radica el punto clave— el proyecto de la ruta GR se financia mediante subvenciones específicas ligadas a la quiebra del operador turístico Thomas Cook, y toda la documentación administrativa, jurídica y técnica se tramitó con la marca «East Mallorca» desde el inicio. Modificar ahora el nombre implicaría cambiar el proyecto justificado, lo cual, según señalaron, bloquearía o podría invalidar la justificación de la subvención, algo inviable a estas alturas.
En Sant Llorenç des Cardassar, MÉS presentó, según nos han explicado desde el equipo de gobierno, una moción idéntica hace semanas y el equipo de gobierno la votó igualmente en contra por los mismos motivos.
El Ayuntamiento de Son Servera, consultado por Faxdepera, ofreció una visión que va un paso más allá: para ellos, el término East Mallorca no es solo una etiqueta turística, sino una marca consolidada y creada por el Consorcio de Turismo de Cala Millor, del cual forman parte los ayuntamientos de Son Servera y Sant Llorenç.
La marca “East” surgió inicialmente de algunos proyectos deportivos —como la East Mallorca Cup— y más tarde se extendió a diversas actividades y productos turísticos: East Fútbol, East Pádel, East Cycling…
Cuando el Consorcio solicitó las ayudas por la caída de Thomas Cook, presentó el proyecto de la ruta con la marca propia que ya tenía registrada y en uso. Los demás municipios aceptaron incorporarse al proyecto bajo ese paraguas, porque era la vía administrativa que vieron más segura para que la subvención pudiera materializarse con un gran proyecto comarcal. Por cierto, un paraguas, según nos han recordado desde Cala Millor, que actualmente usan todos los municipios de la comarca cuando son sedes en sus municipios del torneo de fútbol de East Mallorca Cup, cediendo sus campos de fútbol a cambio de que la organización derive el alojamiento de los equipos que juegan en sus municipios a los hoteles de éstas respectivas zonas.
Son Servera cree que renunciar a la marca sería incoherente, ya que se trata de un proyecto que ellos lideraron en su origen y que estaba ligado a una identidad turística ya construida y que con el paso del tiempo han venido a bien adherirse los demás municipios de la comarca.
Según nos comentan, Manacor tampoco ve conveniente abrir este debate. De hecho, durante la inauguración del Museu del Ferrocarril, el alcalde manacorí llegó a comentar que era mejor no abrir este melón, una opinión que varios alcaldes del Llevant compartieron, bien por motivos técnicos, bien por no considerar la cuestión prioritaria, o, como argumento de mayor peso, ya que es un trabajo comunitario y comarcal que no solo tiene que ver con el GR, sino que va más allá, hasta el punto de reclamar aspectos relacionados con la mejora de las conexiones de transporte público o educación (como el nuevo centro de FP).
La percepción general es clara: cada municipio vive esta ruta desde una perspectiva distinta, según su historia, su estrategia y su relación previa o desarrollo con la marca “East”. La gran mayoría son partidarios de que ésta no se modifique, ya que no la interpretan como una nomenclatura únicamente relacionada con la ruta senderista, sino como una marca común y que hoy en día tiene un sentido comarcal que como decíamos va más allá de los aspectos del senderismo.
Toponimia, identidad y burocracia: el verdadero fondo del debate
Este caso deja al descubierto algo más profundo que un simple nombre el debate sobre una posible ‘confrontación’ entre identidad cultural y realidad administrativa.
Para unos, el nombre debe reflejar la tierra, la lengua y la tradición; para otros, la prioridad es consolidar una marca turística ya implantada y asegurar que la maquinaria administrativa no descarrile y siga sumando.
Y, como en tantos otros asuntos, cada perspectiva es hija de su contexto: lo que es relevante en Capdepera no tiene porque serlo en su totalidad (pero sí en parte, como es actualmente) lo es necesariamente en Son Servera (aunque sí haya aspectos que se puedan trabajar y reivindicar en común); lo que en MÉS se entiende como defensa cultural, para otros municipios no tiene porque ser así; lo que para una parte de la sociedad es una cuestión simbólica, para otros es cuestión de una marca.
En definitiva, una ruta que nació para unir caminos está abriendo —sin pretenderlo— un debate sobre cómo nombramos aquello que compartimos.
Porque, como suele ocurrir, el lenguaje también importa. Y quizá por eso esta discusión, lejos de cerrarse anoche, acaba de empezar.
