UNA MIRADA ATRÁS
Pep Maria Moll
En la anterior edición de esta revista se hablaba de la playa de Son Moll y su bar sobre la arena. Sin duda, una coquetona explanada lindante con el azul marino, con un “xiringuito” que data de los años 80 del pasado siglo. Con una historia que supieron conservar en bien del barrio que lleva el nombre de aquel lugar personas que administraron con honestidad y visión de futuro; dirigentes como Juan Fernández Espiritusanto, José Rigo Ferrer o Miguel Sancho Juan, entre otros adláteres que brindaron su apoyo en calidad de directivos, socios y simpatizantes. Ello nos da pie para volver la mirada hacia atrás y toparnos con uno de los referentes vecinales del municipio de Capdepera: la asociación “Es Faralló”.
La fecha de la fundación de la Asociación de Vecinos “Es Faralló” fue el 27 de enero de 1979, siendo presidente de la Gestora fundacional Llucià Sirer Fuster. La primera asamblea se efectuó en el Cine Juva de Cala Rajada, siendo elegido presidente Juan Ladaria Moll. Un año más tarde pasó a detentar la presidencia Juan Vaquer Garau, el cual ejerció el cargo durante largo período de tiempo, siendo éste quien impulsó que “Es Faralló” consiguiese que el Ayuntamiento de Capdepera concediera a la entidad que presidía la explotación de las playas del término municipal. Su primera sede estuvo ubicada en la calle Hernán Cortés de Cala Rajada. Un año y medio más tarde, el 20 de octubre de 1980, “Es Faralló” hizo donación de unos terrenos para la construcción de un grupo escolar en Cala Rajada; hoy Colegio S’Auba, haciendo uso de los beneficios que la explotación de los “kioscos” de Cala Agulla le reportaron en el período 79-80. El 6 de febrero de 1981 se cerró el ejercicio de 1980 con unos ingresos brutos de 25 millones de pesetas.
El 14 de abril de 1981 se adquiere un tractor de limpieza para las playas de su responsabilidad y se consigue la concesión de dos kioscos y 600 hamacas. Cruz Roja local recibe una ayuda de “Es Faralló” de 250.000 pesetas. Al mismo tiempo, promociona nuestra zona turística en la Feria de Düsseldorf con 300.000 pesetas. Este mismo año se acuerda por parte de la entidad, y para el municipio, la compra de los terrenos adyacentes al campo de fútbol “Es Figueral” para destinarlos a polideportivo, para lo que doce asociados, voluntariamente, suscriben una póliza de crédito bancario. El patrocinio de una marathón de windsurfing, la dotación con un monitor de gimnasia para el colegio “S’Alzinar”, los gastos de reparación de instrumentos de la Banda de Música de Capdepera y una importante ayuda para la Comisión de la Fiesta de Reyes Magos cumplimentaron sus donaciones, además de destinar el 25 % de los beneficios de la temporada a actividades culturales, deportivas y de tiempo libre.

El 20 de mayo de 1983 es reelegido Juan Vaquer Garau como presidente de “Es Faralló”, tras lo cual se efectúa un préstamo de cuatro millones y medio de pesetas a la Asociación de Vecinos de Son Moll para la reparación del emisario submarino existente bajo las aguas de dicha playa. De las arcas de la asociación se pagan las obras de drenaje del campo de fútbol; las de la construcción de una Oficina de Correos y del Cuartel de la Guardia Civil de Cala Rajada, además de una subvención para el pabellón deportivo de S’Alzinar, el alumbrado público de la Vía Joan Carles I, la limpieza de playas y bosques de la costa; las obras de saneamiento de la autovía de Cala Agulla y de la plaza de S’Entrador, adquisición de rótulos informativos, promoción de concurso de ideas para la reforma de la plaza de los Pinos y el aumento del canon al Ayuntamiento de los pliegos de condiciones de las playas.
El 15 de abril de 1984 dimite Juan Vaquer Garau, siendo sustituido por Antonio Alcover Femenias, en cuyo mandato se adquirió una ambulancia, se pagó el proyecto de servicios de las zonas de N’Aguait y Ses Roges, se pavimentó el “camí de Son Jaumell”, la instalación de un repetidor de televisión en Sa Cova Negra y se concedió nueva ayuda para el pabellón de S’Alzinar y la iluminación de las pistas de dicho enclave, además del alumbrado de las calles adyacentes a la vía Leonor Servera de Cala Rajada. Las nuevas normas para la explotación de las playas pasaron a ser de un canon del 50 % para el Ayuntamiento; 45 % para inversión de la asociación, con el visto bueno de la Corporación municipal, siendo el resto destinado a promoción turística.
En 1987, y procedentes de “Es Faralló”, los clubs de Tercera Edad de Capdepera y Cala Rajada recibieron diez millones de pesetas cada uno como subvención a fondo perdido. Asimismo, los parques infantiles de S’Auba y Na Ferradura fueron renovados; se destinaron diez millones para el emisario submarino de Cala Gat y se instalaron farolas en el paseo marítimo de Cala Rajada.

En fecha 22 de enero de 1988 cesa Antonio Alcover y es sustituido por Miguel Alcina Nebot. Se acuerda comprar un solar para futura residencia para la vejez, se da una ayuda para el alumbrado público de Vilaroja, en Capdepera, y de la zona de “Els Pelats”, además de millón y medio para el Patronat del Castell. Este patronato pasaría a recibir un cinco por ciento anual de “Es Faralló”. Se adhiere a esta asociación la playa de “Sa Font de Sa Cala” para su explotación. En esta zona se instalan cuatro repetidores de televisión. Al mismo tiempo se destinan doce millones para la red de aguas pluviales de la avenida de Cala Agulla.
En 1992 se efectúa un préstamo a la Asociación de Padres de Alumnos de S’Alzinar para la compra de cinco ordenadores; se construye edificio con local social para “Es Faralló” y almacén, por 20 millones en solar anejo a la avenida Mediterráneo (que se inaugura oficial y solemnemente el 26 de febrero de 1993); se compran contenedores y papeleras para dotación en calles del municipio y se patrocina la publicación del “Himno de Capdepera” de Pere Orpí y Enric Pastor.
El 12 de marzo de 1993 dimite Miguel Alcina, siendo sustituido por Gabriel Gamundí Escudero, en funciones, hasta la elección de Bartolomé Pellicer Flaquer. Se financian por parte de la asociación los proyectos de remodelación y embellecimiento del paseo de Ses Ànfores y el de Cala Lliteres, y se adquiere una gran plataforma destinada a escenario desmontable para actos y fiestas varias.
Un mes más tarde salen a subasta las playas del término municipal, presentándose pliegos de condiciones suscritos por Asociación Son Moll, Canyamel, “Es Faralló”, Asociación Hotelera, “Coexa”, Llucià Sirer y Maria Siquier Llobera, siendo ganadora esta última de dicha subasta, quedándose con todo el personal de las asociaciones y alquilando el material de éstas para la explotación de las playas por la cantidad de 5.400.000 pesetas anuales, más IVA.
Herederos de la familia Balaguer-Siquier, propietarios de un gran casal existente en el camino de acceso a la playa de Cala Agulla, continúan en la actualidad detentando la explotación de las playas del municipio, mientras la asociación “Es Faralló” sigue su andadura, a pesar de no contar ya con los ingresos que facilitaban poder realizar inversiones múltiples con el beneplácito consistorial.

La asociación coadyuvó a la reforma del Teatre Municipal (anteriormente propiedad de la citada familia) con el 40 % del ejercicio de 1992 y a las obras de la sala polivalente del Matadero de Vilaroja. A su vez solicitó la apertura de una farmacia en la carretera de Cala Agulla al Colegio Oficial de Farmacéuticos. Y en octubre de 1993 participa la Junta Directiva en la colocación de la primera piedra del nuevo centro sanitario de Capdepera. Proponen la creación de una zona deportiva con instalaciones y disciplinas varias con césped artificial, además de una Escuela de Hostelería para profesionalizar el sector turístico local.
En el transcurso de los años que siguen “Es Faralló” demuestra ser una entidad ejemplar en el panorama asociativo de Capdepera. Paulatinamente, los fondos y reservas económicas que ha ido atesorando a lo largo de los años en los que ha administrado los bares e instalaciones playeras han menguado y han ido derivando hacia las arcas municipales, en aras de poder sustentar proyectos, iniciativas e inversiones varias en beneficio de Capdepera.
Ni que decir tiene que la polémica suscitada por parte de la oposición municipal de aquellos años, que precedieron al cambio de concesionario, referían que “Es Faralló” se había convertido en una especie de “Ayuntamiento paralelo”, carecían de argumentos sólidos, a pesar de crear suspicacias entre distintos estamentos, las cuales, a pesar de resultar en algunos aspectos infundadas, dejaban en interrogante la viabilidad de “Es Faralló” frente a otras opciones que, finalmente, se han hecho cargo de la explotación de las playas gabellinas, cuya titularidad apeó de tal cometido a la asociación que tanto hizo a favor de Capdepera, bajo los auspicios y tutela de los consistorios habidos en todos aquellos años.
