“Aquesta és la història d’El Rei Herodes, aquell que s’enrabiava tant per mor del Bon Jesús i que anà cap a l’infern a cremar per sempre més, de dolent que era”.
Así se inicia la obra titulada “Capdepera i els Reis” original del recordado Sebastià Ferrer “Maleter”, que E.P.D. Una tradición que implicaba una puesta en escena, al aire libre, el Día de la Epifanía, 6 de enero, festividad de los Reyes Magos, que se repetía con una periodicidad de 4 años.

Entresacamos del contenido de la presentación del mencionado libro, lo que, al ser preguntados por nosotros, nos indican amigos y participantes en distintas representaciones del pasado.
Se trata de un Rey Herodes en versión gabellina, de una antigüedad superior al siglo de existencia, enraizado de forma profunda entre los habitantes de más edad de este pueblo. Fue en 1850 cuando se representó esta comedia por primera vez. La antigua Banda de Música de Capdepera tenía un gran peso en el desarrollo de la representación.
Bartomeu Caldentey y Antoni Vidal redactaron el argumento y Bartomeu Melis “Patilleta” fue intérprete y director de “Herodes”, con un centenar de actores en escena, siendo Pere Joan Gargori en 1905 el protagonista del rol real.
En 1911 fue Herodes el oficial sache del pueblo, Pedro Flaquer.
En 1914, José Bauzá; y en 1923, Pedro Antonio Massanet.
Tras un paréntesis de siete años, en 1930 recuperó el papel del Rey, Miguel Siquier.
En 1940, en Cala Rajada, llegaron al puerto los Reyes Magos por primera vez. En aquellas fechas, a Capdepera, llegaban montados en caballos por el sector de Vila Roja.
Un año más tarde, se recuperó “El Rei Herodes” con Miguel Sureda “Verger”. Y ya no fue hasta cuatro años después en que el sainete lo protagonizó el inconmensurable Bartolomé Sureda “de Ca ses Petites” que mantuvo su puesto real durante 1948, 1950 y 1954; cogiendo el relevo, en 1957, Miguel Flaquer Gayá, el cual repitió en 1962 y 1967. En el bienio 1988/1989, cosa inédita ya que no solían ser consecutivos los años de la representación, aunque el éxito así lo reclamaba, fue Vicente Nadal el penúltimo Rey Herodes. Guillermo Febrer (nos aseguran nuestros asesores) fue el último.

Han transcurrido 30 años, ¡cómo pasa el tiempo! Sin que haya surgido alguien capaz de reactivar esta gran fiesta, dechado de humor y costumbrismo local, lo cual patentiza ese mundo al revés que estamos viviendo, donde las más ancestrales costumbres van olvidándose para nuevas generaciones ignotas.
Durante años, el domingo siguiente al 6 de enero, en la plaza dels Mariners, en Cala Rajada, se repetía la función, puesto que, en aquellos años, no era fácil desplazarse.
La Plaza de l’Orient, primero, y la d’es Sitjar, después, fueron los escenarios multitudinarios donde gozaban los “gabellins” de las peripecias y aventuras que con tanta gracia y donaire versaba el libreto original, que era adaptado en algunas secuencias en aras de producir la hilaridad del respetable. Años había que el mal tiempo quería enturbiar la fiesta, pero no lo conseguía, tal era la expectación que la obra producía.
¿Alguien se anima a recuperar esa ancestral tradición teatral? Actores y directores no faltan en el pueblo.

