12 marzo 2026

    El renacimiento de la goleta gabellina “Miguel Caldentey”

    por Conxa Garau

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    Una embarcación al servicio de un proyecto territorial restaurada por el Gobierno de Francia

    Catalogada como Monumento Histórico, la goleta Miguel Caldentey, fue construida en 1913 en Palma para el rico comerciante y alcalde que fue de Capdepera Miguel Caldentey Ginard, conocido con el apodo de “Creus”, armador del puerto de Capdepera – Cala Rajada -, que estaba destinada  al transporte de mercancías a las Américas, aunque la competencia de la navegación a vapor la limitó al cabotaje. 

    Hace unos pocos años, la Miguel Caldentey inició su restauración como parte de un proyecto de integración del Parque Natural Regional de Narbona Mediterránea, llevándose a cabo la puesta a punto en Port Vendres (Francia).

    MIQUEL CALDENTEY GINARD (a) CREUS, EN SU JUVENTUD
    EN PORT VENDRES

    Se considera el barco un pailebote de dos palos botado el dos de agosto de 1916 por el armador “Creus”, considerado un hombre importante, adinerado, el cual preparó un buen festín para la ceremonia y lógicamente se apuntó a dicha fiesta la flor y nata de la sociedad isleña con un canónigo y un obispo peninsular que bendijeron la nave, mientras los numerosos asistentes pertenecientes a la “jet set” de la época  aguantaban estoicamente los calores del ferragosto mallorquín. 

    En documentos citados por Sebastián Cabot, moderador de la historia de los mercantes españoles a vela supervivientes, se cuenta que existieron disputas entre los vecinos de Capdepera y de su puerto Cala Rajada en cuánto al origen de don Miguel Caldentey, que dio nombre al pailebote, “gabellí de socarrel”.  Desde el “Mollet” calarajader – Na Ferradura -. Salió el Miguel Caldentey como motovelero, al que le instalaron un motor semi diésel monocilíndrico de 60CV y así inició el trajinar entre islas, transportando materiales de todo tipo y formando parte de la sociedad “The fruit spanish schooners” en la temporada de la naranja. 

    A principios de 1940, se le cambió el propulsor, desmontando los masteleros e instalándose un par de máquinas diésel para facilitar las faenas de carga y descarga. Cambió de dueño, pasando en 1961 a Astilleros de Tarragona, a Enrique Manera, cuyo hijo lo vendió ya al final de su vida mercante en junio de 1972 a una empresa de actividades turísticas llamada “Sunstar Balear, S.A.”, por algo más de 80.000 duros. Un año después se exportó el barco a Francia siendo su armador la “Compagnie Méditerranéen des Golettes” con sede en Port Vendres, con su bella estampa en  un club náutico, manteniendo su nombre original, Miguel Caldentey.

    Fue en su incorporación a la flota del Museo de Vela Latina de Canet cuando se le cambió el nombre por el de “Principat de Catalunya”, apareciendo como armador el propio Ayuntamiento de Canet. Lo que salvó al barco fue que el Gobierno francés lo declaró patrimonio histórico. El desplazamiento de nuestro pailebote era de 240 toneladas, de 34 metros de eslora, 7 de manga, 3 de puntal y 2,2 de calado. La superficie de las velas abarcaba los 420 m2, con una velocidad de 7 nudos.

    EL PAILEBOTE MIQUEL CALDENTEY
    YANN PAJOT Y CALIXTE VIALE EN TAREAS DE RESTAURACIÓN

    El proyecto para salvar y poner en valor la goleta Miguel Caldentey  se efectuó gracias al compromiso y enfoque colectivo de un gran número de socios técnicos, en una gran aventura marítima y humana que contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Región Occitana  de los Pirineos mediterráneos. Se inició el proyecto el primer día de octubre de 2021 en Port Vendres con la intención de finalizar la reconstrucción al cabo de tres años, o sea en la actualidad.

    Durante este período los astilleros que han remozado y reavivado el renacimiento del deteriorado barco han tenido sus puertas abiertas al público que ha podido, y pueden todavía, presenciar en directo la resurrección de la goleta, sumergiéndose en su historia y en un futuro proyecto operativo.

    Su carpintería marina está cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Desde sus inicios, el carpintero Yann Pajot ha estado al frente con ocho personas, por su calidad de experto nombrado por el Ministerio de Cultura, para el que la autenticidad y la transmisión de los conocimientos tradicionales han sido las palabras clave para llegar a feliz puerto la empresa.

    Desde la rehabilitación del casco con criterios para la futura operatividad del buque se ha respetado todo su entramado, conservando ciertas partes y sustituyendo sistemáticamente las piezas defectuosas del armazón y tablones, antes de acometer la preparación del interior del barco.Hay que destacar que el destino del Miguel Caldentey, una vez haber abandonado “Creus” de Capdepera la propiedad, fue el Port de Sóller, conocido por sus rutas marítimas con el sur de Francia. Existe la Asociación Francesa denominada “Vall de Sóller de Mallorca” que efectúa investigaciones históricas y facilita intercambios entre estudiosos franceses, catalanes y mallorquines sobre los barcos, siendo la intención de la entidad el resurgir la posibilidad de efectuar singladuras mediterráneas, no descartándose alguna incursión en aguas baleares y la presencia del Miguel Caldentey en nuestras costas.

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