Por Miquel Bestard
El C.D. Escolar mantiene una estructura deportiva clara en sus estatutos: desde Prebenjamines hasta Infantiles la escoleta se encuentra en periodo de iniciación y aprendizaje, mientras que a partir de la categoría Cadete comienza la etapa puramente competitiva.
Esta diferenciación marca la filosofía del club: en las primeras edades se prioriza la formación, el desarrollo técnico y los valores por encima del resultado.
En este contexto, Javier Pacheco ejerce esta temporada como coordinador de las categorías hasta Infantiles, colaborando además con Salva en las tareas relacionadas con el equipo cadete. Su incorporación al cargo llegó tras el cambio de directiva y varias reuniones con el presidente, en las que se le trasladó la propuesta de ampliar al conjunto de la base el enfoque que ya aplicaba en su propio equipo.
La función del coordinador no es diseñar los entrenamientos —cada entrenador prepara sus propias sesiones— sino supervisar, orientar y garantizar una línea común de trabajo. El objetivo es reforzar aspectos como el compañerismo, el buen trato del balón, la dinámica de los entrenamientos y evitar ejercicios inadecuados para determinadas edades o el uso de materiales poco apropiados.
En etapas anteriores el club contó con la figura de un preparador físico que estructuraba el trabajo según edad y categoría. Esta temporada no se dispone de esa figura, pero sí existe una supervisión para asegurar que se respeten criterios formativos adecuados. Además, la coordinación también interviene cuando surge algún problema entre entrenadores y familias, buscando siempre una solución dialogada.
Plantillas según nivel de desarrollo
Uno de los pilares del modelo actual es la confección de plantillas por nivel y no únicamente por edad, una línea que se acordó en la etapa de Jaume Moll como preparador físico y que continúa vigente.
A partir de categoría Benjamín, el club suele contar con dos equipos por categoría. Los jugadores más avanzados compiten en un nivel superior —por ejemplo, Alevín Preferente— mientras que aquellos que necesitan un proceso más progresivo lo hacen en Alevín Primera Regional. El objetivo es que cada niño evolucione en un entorno acorde a su capacidad y momento formativo, favoreciendo un desarrollo más equilibrado.
Con el paso del tiempo, muchos jugadores dan el salto al equipo de mayor nivel dentro de su categoría cuando su evolución lo permite.
Formación y experiencia
Desde la coordinación se transmite también un mensaje claro a las familias: si un niño quiere probar en otro club, puede hacerlo. La experiencia en distintos entornos deportivos puede resultar enriquecedora, tanto por el aprendizaje técnico como por la convivencia con nuevos compañeros y entrenadores.
El Escolar mantiene así una estructura en la que la formación en las primeras etapas es prioritaria, dejando la exigencia competitiva para más adelante. Un modelo que busca que el niño aprenda, disfrute y crezca dentro del deporte.
Fotos: Susana Triguero.
