Recordatorio de hechos de 100 años atrás 1923/2023 (1)
Esta última semana se han cumplido cien años en que fue iniciada la construcción de un gran y espacioso Matadero Municipal (convertido estos días en Biblioteca), para el sacrificio de reses.
Anteriormente, el matadero estuvo ubicado en la calle Bartolomé Sancho (actualmente, s’Escorxador Vell), donde se encuentra la nueva sede del Arxiu Municipal y el negociado de Urbanismo.
La Biblioteca ha sido trasladada desde el edificio de la Fundación March, en Ca’n Piricus, al final de la Costa d’en Capet, hasta la confluencia de las calles Son Gargori (como se la conoce y que significa Gregorio y el carrer Ciutat (sin que ningún portavoz municipal haya explicado el motivo de dicho traslado).
Al inquirirnos sobre el por qué a la corta calle de S’Escorxador Vell, en recordanza del penúltimo matadero se le puso este nombre, en sustitución del de Bartolomé Sancho, tuvimos que explicar que fue para rememorar los lugares con historia popular, como la de este primer matadero que, más tarde, recibió el nombre de Bartolomé Sancho, un “caído por Dios y por la Patria” perteneciente al bando nacional, como otras fallecidos en la guerra civil que, asimismo, fueron desterrados del callejero de la villa.
El 3 de febrero de 1923 se había efectuado en la Casa Consistorial, con asistencia del Ayuntamiento en pleno, la subasta para la construcción del nuevo Matadero, casi a la entrada del pueblo, justo al lado de la Creu d’es Terme (también cambiada de lugar y hoy plazoleta al final de la calle Rosas) en el barrio de Vilaroja, subasta que fue ganada por el constructor local: mestre Pep Rigo Tapia (a) Madrilenyo, por la cantidad de 6.829,50 de pesetas (no confundir con euros) para la actividad de albañilería, carpintería y herrería.

Otros hechos.- Precisamente, en estas mismas fechas de 1923 Fray Jesús Eduardo Massanet Flaquer, mercedario, fue ordenado en Solsona y, tanto en Palma como en su villa natal Capdepera, cantó su primera misa. Al cabo de los años, por mor de la guerra, se convirtió en uno de los mártires de la Congregación de la Mercè, al ser fusilado por las fuerzas nacionales. Hace unos años, el Papa Benedicto XVI, le concedió el título de Beato, cuya imagen puede contemplarse en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Capdepera.
Fray Massanet contaba con una calle, ctualmente denominada Pla d’en Cosset (donde en vida tuvo, el fraile, su casa) y que el Ayuntamiento de la antepenúltima legislatura eliminó sin tener en cuenta que se trataba de un “Hijo ilustre de Capdepera”.
El Cementerio Municipal, en octubre de 1923, sufrió una reforma como, quizás, ningún camposanto de Mallorca había tenido y que, en tan breve tiempo experimentara un cambio tan considerable: existían 12 sepulturas y se incrementaron hasta las 40, con varios panteones finalizados y las pocas tumbas que faltaban construir se finalizaron en los albores de 1924.
La apertura de una nueva calle, con el nombre de Estrella, que hace honor a la diadema que lleva la Virgen de la Esperanza, fue considerada muy necesaria para la calle del Mar, puesto que ésta terminaba en Ca’n Barqué y confluía con Sa Costa de na Ferrera, en 1923.
Recientemente, ha sido prolongada hasta la via de circunvalación, aunque, a pesar de su nombre, no llega a desembocar en nuestro Mediterráneo. Como asimismo el camino de N’Aguiló ( ahora, peatonal, y cerrado por la mencionada vía de circunvalación).
En 1923 se amplió la calle Son Magdalé, antes de ser cambiado su nombre por el de Alfarería, por existir allí una teulera, y más tarde rehabilitada la antigua denominación que sirvió para celebrar eventos multitudinarios por las fiestas de San Juan, considerado el patrón de Vilaroja, que ha recuperado, últimamente, el sentido de barriada gabellina destacada. Otras mejoras efectuadas por el Ayuntamiento de aquellos años, fueron las rasantes y compra preconstrucción del solar del más arriba mentado Matadero municipal y otro solar al lado de la Casa consistorial del “Sitjar” , actualmente con un gran interrogante sobre su futuro.
Unas 600 pesetas invirtió el Ayuntamiento en la carretera de Cala Rajada (Calarratjada, en el original), con más de mil metros de piedra picada y desparramada. Un Ayuntamiento que, en sus arcas administraba 10008 pesetas y, al tomar posesión, únicamente existían 3.129 pesetas.
Hay que reseñar que se instalaron dos bombas de extracción de agua potable, que se colocaron en “Es Pou d’en Patró” (actual plazoleta de Ca’n Patilla) y en el aljibe, desgraciadamente destruido, lo cual fue tildado de atentado contra el patrimonio local, de la plaza de l’Orient, y que estaba ubicado donde hoy existe un desaprovechado espacio, el cual sólo Dorothea Bate protege, por si las moscas…
