Es un placer encontrarse con personas, que están abiertas al dialogo y se pueda mantener una conversación sin un programa previo. Sin duda estas son las mejores, porque nunca sabes lo que te van a deparar.
Hace ya algún tiempo, mantuve una entrevista con Agustin Muñoz Ronquillo. Fuera por lo que fuese, la entrevista no se publicó, ya que el medio radiofónico con el que yo colaboraba desapareció sin dejar rastro alguno, y el audio quedó guardado en mis archivos.
Buscando en mis asuntos personales, me he encontrado con la grabación que mantuve con Agustín ese día.
Como preámbulo, decir que recuerdo que fue jugador del Escolar, a parte de haber sido el alma mater de la Banda de Cornetas y Tambores de Capdepera.
Me comenta Agustin que él llegó a Capdepera procedente de Ciudad Real. “Vine a Capdepera en el año 1962, con el propósito de visitar a un familiar que no conocía”, cuenta.
“Era una tía quien, en ese momento me propuso que me quedará un mes aquí”, recuerda. “Era el momento de boom turístico”.
Dice que era una época en la que “habia mucho trabajo en distintos ramos laborales” y por ello “decidí probar de trabajar y asentarme aquí como carpintero”.
“La verdad me cayo muy bien desde el inicio, luego me metí en el mundo del fútbol, en el equipo local C.D. Escolar”, apunta a medida que va haciendo memoria de tiempos pasados y de juventud. “Todos mis componentes eran mallorquines, no tuve ningún problema con mis compañeros en integrarme. El fútbol, era mi pasión”.
En Capdepera, según nos cuenta nuestro protagonista, en aquella época no había equipo federado. “Jugábamos aquí y allá y con el tiempo nos federamos”, dice.
La directiva de aquel entonces estaba formada por el recordado Sebastián Pascual Rosselló (epd), una persona fabulosa en todos los aspectos y que Dios tenga en su Gloria.
“Con el paso de los años me interesé en formar una Agrupación de Banda de Cornetas y Tambores. Como tenemos varios núcleos de población, la Banda de Música no podía estar el mismo dia en una misma celebración, pongamos por ejemplo en las procesiones de Semana Santa. Así nos compaginamos unos con otros”.
Recuerda que “con el tiempo la Banda iba aumentando en componentes, e hicimos muchas actuaciones en los diferentes núcleos de población de nuestro municipio” y añade que “a parte de esto, también éramos solicitados en otros pueblos de Mallorca, como Manacor”.
“Para mi fue una gran satisfacción, ya que logramos ser más de setenta integrantes”, comenta orgulloso, al mismo tiempo que considera que “con el paso del tiempo, esto ha ido en decadencia, pero en la actualidad nos mantenemos”.
Aún así, hace memoria y le viene a la cabeza una anécdota muy positiva. La considera como “una grata sorpresa”, ya que aceptó una invitación para ir a cenar a un restaurante.
Fue una alegría ver cómo se presentó allí toda la banda que yo dirigía; fue una sensación indescriptible que me llevó a emocionarme”.
Todo lo que ha hecho Agustín “ha sido totalmente desinteresado, sin cobrar ni un sólo céntimo para nada, ni para ser componente del C. D. Escolar, al cual llegué a entrenar, y tampoco por la Banda que dirijo”.
Nuestro protagonista de hoy, colaboró durante tres décadas (nada más y nada menos que veintinueve años) a montar las carrozas del desfile de la cabalgata de Reyes y por Sant Antoni.
“Para mí es una gran satisfacción colaborar en los actos populares del municipio”, asevera.
Desde que llegó en 1962 hasta la actualidad, “esto ha dado un cambio total y radical, una evolucion enorme, que con las grandes masas es algo incontrolable”, opina.
Su experiencia le lleva a recordar que “el turismo que yo conocí al principio, era totalmente distinto al actual, mucho más respetuoso. Antes el turismo era fabuloso, exquisito, excelente, todo lo que se pueda mencionar, en el bien hacer de la vida cotidiana”, explica, en contraposición con “ahora, principalmente en los meses del verano, ha dado un cambio de año en año, a una evolución en todos los aspectos. El municipio ha crecido de una forma desmesurada”.
Agustín me explica que el tema musical también ha dado un gran cambio: “Empezamos con un grupo de cinco componentes. Luego, con el tiempo, los empresarios no pagaban lo que se pedía. Tuvimos que reducir el número de músicos. Ahora con las nuevas tecnologías, si eres uno, mejor que dos. Vamos allá donde nos llaman”.
Podría hablar con Agustín de los años en que fué un gran carpintero con el maestro Gómez, Juan Sancho y Serafín Nebot, unos excelentes y unos grandes empresarios, personas que siempre admiraré en el buen trabajo de carpintería; pero eso ya es harina de otro costal.
