La compañera en lides periodísticas, hoy dedicada a otros menesteres, me cedió un libro mecanografiado, suscrito por ella, Joana Gomila, que algún día verá la luz si Dios quiere. Uno de estos artículos hace referencia a Capdepera, centro neurálgico, como todos nuestros lectores saben, del devenir semanal de esta revista y, además, origen de mis ancestros “Funtilla” .
Acabo de leer, pues, la narración que hace Joana sobre su senderismo por los parajes de Sos Sastres y Canyamel , lo cual me ha dado pié para escribir sobre una anécdota que, cierta ocasión, me contó mi tío gabellí, Pere Joan, protagonizada por un “capdeperí” a raíz del comentario de Gomila, a la que he tratado poco, sobre los cíclopes del Claper des Gegant.

___” Ramón d’Espenyafort, yerno de l’amo en Biel Pentinat — me contaba el tio Pere – en cierta ocasión, en la playa de Canyamel y dentro de las cuevas del Ermitaño vió con sus propios ojos cómo se paseaba ( persiguiendo unos “homeniqueus”, gente menuda) un enorme gigante con un solo ojo en la frente. Juraba y perjuraba Ramón, de tan seguro que estaba de haber contemplado aquello, que eso había sucedido y que, no muy lejos, se encontraban unos fotógrafos que lo grababan todo. Muchos que lo oían hacían befa de Ramón y él se cabreaba”.
___” Una noche se fue al cine, al Teatre de Capdepera, para ver una película sobre las aventuras de “Simbad, el marino” y cual no fue su sorpresa al ver surgir de la pantalla al gigante de un sólo ojo que él mismo había visto por Canyamel y las Cuevas. Lo reconoció al momento y más cuando vió al cíclope persiguiendo los mismos hombrecitos que había visto, en persona, en la playa. Afortunadamente, en la sala de cine, entre los espectadores, se encontraba Antonio Tous, conocido en el pueblo como “En Toni Gordo”, hombre alto, fornido, inmenso, al que todos los asistentes a la función, al finalizar la misma, vitorearon y aplaudieron, puesto que se trataba de Antonio que iba metido, como “extra” de la película, en el grueso cuerpo del cíclope, al que hacía andar y correr, una especie de hombre de bulto que era el gigante en cuestión.”

El pobre Ramón d’Espenyafort quedó bien sorprendido, se escondió en una cochera de su casa, para evitar las chanzas de sus vecinos. Había confundido la fantasía con la realidad.
Existe otro “Claper”, en la montaña existente un poco más arriba del complejo escolar de S’Alzinar, en Capdepera: “El talallot d’es Molí” . Está ubicado justo al lado de la carretera de acceso al radio- faro de aviación existente en “Sa Cova Negra” . Lo denominaban “ Es Claper des moros” y hasta que, desde la calle del Puerto, no se habilitó una travesía con el nombre de calle del Claper, que conduce justo ante el talayot – como nos contó Biel Talaïa, que tenía un chalet allí arriba – no desapareció de la primigenia denominación el nombre de “els moros”.
Unos residentes alemanes construyeron sobre el “claper” su residencia, conservando el antediluviano “ molí de sang” ( molino de agua y harinero tirado por bestia de carga) , y ya jamás se ha vuelto a hablar de ello. Pero ahí está, o debía estar… a pesar de que muchos estudiantes gabellins — nos explicaba Tomeu Melis – con el maestro Antonio Flaquer “Solleric”, pasaran muchas tardes en aquel monte.

Y si una quiere acercarse al otro “Claper”, denominado del Gigante o, el de más allá, el de Sos Sastres, o quizás al del Molí de S’Alzinar, junto al torrente que desemboca en Canyamel, debería guiarse por los rótulos que señalizan estos lugares – inexistentes los dos últimos, y desdibujados los letreros indicativos del primero — , puesto que si el visitante proviene de Son Servera, Sant Llorenç o Manacor, por ejemplo, a la hora de acceder al vial que allí los llevará, pasará de largo. Y es una pena, porque, después de los sudores y dinero público que “Es Claper des Gegant” ha costado y la limpieza del poblado, el carrizo, la brosa y especialmente, en la actualidad, los recortes de los presupuestos para tal fin, han engullido las maravillas que cobija el talayot.
La visita al Claper d’es Gegant — procurad, quienes nos leéis, que éste, el gigante, duerma o se haya ido a pescar por la “Cova dels Albardans” – empieza en el sector sudoeste del poblado, fuera de la muralla que lo circunda en parte siguiendo el itinerario que transcurre por el sendero que lo bordea.
Ir a los restantes Clapers: Sos Sastre, S’Alzinar o el “dels Moros”, resulta más fácil si se conocen las vías que a ellos conducen, hay que subir algunos muros y poner todo el cuidado para ver dónde se pisa, puesto que existen algunos puntos cubiertos por la vegetación y “garriga d’ullastre”. Nos lo recomendó el primo del tio Pere Joan, “mestre Miquel de S’Heretat”, que ya está jubilado y que conoce, palmo a palmo, estas montañas, cual si de su casa se tratara, no en balde actuó de escrupu-loso “garriguer” en sus años mozos, cuando proveía, con su carromato, agua potable de los pozos de montaña, a las antiguas “possessions”.
