David Bonet es de esos fotógrafos que tiene claro que su acercamiento a la imagen es desde la luz, más que desde la captación del momento.
De hecho, durante la conversación que mantenemos con él, se describe como un “iluminador”. Un artista que prefiere tratar on el objeto desde la creación de un clima lumínico más que desde una realidad como tal captada en un disparo e instante.
“He vivido la fotografía desde pequeño, porque me viene de familia”.
Nos cuenta que “hay dos formas de acercarse a la fotografía: desde la cámara o desde la iluminación”.
Él nos deja claro que es de los segundos. “Aunque los fotógrafos hacemos las dos cosas, los que se aproximan desde la cámara captan el momento. En cambio los que se acercan desde la iluminicación adecuan más la realidad a lo que quieren plasmar”.
Es crear la imagen desde la luz y después fotografiarla. “Me veo más en el segundo grupo. Me veo más como un “iluminiador””, dice.
Cuando se le plantea hacer la exposición, aplicó la metodología de que todo giraría en torno a la fuente de luz. La primera luz primigenia, la incandescente.
“Es como nace este tipo de luz. Todos los iluminadores hemos aprendido con este tipo de luz”, cuenta.
A partir de aquí, “fotografío las bombillas y me fijo en lo que hay dentro, en los filamentos. Es un viaje interior hacia las bombillas y su incandescencia. El universo en un grano de arena. Cuando nos concentramos en una cosa en concreto, por pequeña que sea, podemos encontrar todo un universo”.
Desde su punto de vista, en la vida moderna “tendemos a la dispersión”. Aspectos como el multitasking nos lleva realmente a la dispersión. “En cambio, cuando te concentras en una cosa en concreto te encuentras aspectos que nunca hubieras pensado”, matiza.
“Dentro de las bombillas he encontrado de todo”. Es una exposición conceptual sobre este tema. Pasados diez años, porque creó la exposición hace un lustro (como un homenaje a la iluminación) “he visto que la exposición ha cogido un valor adicional. Ha pasado de ser un modesto homenaje a la luz incandescente a una despedida. Pero todo en vista regresar”.
El mensaje que da la exposición puede estar fuera de la ‘masa’, pero también “tiene una parte lúdica y de aventura y el Centre Melis Cursach es un espacio increíble y con estos dos niveles separados (planta baja y sótano), dejando de lado el mensaje primario (que puede no ser compartido por una mayoría), la gente que la vaya a ver encontrará cosas que le harán gracia”.
Los dos espacios permiten montar la muestra y puede suponer una sorpresa para todos los públicos.
Hasta los más pequeños pueden vivir una experiencia mayor que los propios adultos.
Está totalmente ligado a la historia de la electricidad. Continúa siendo un lugar importante para Capdepera, que no olvidemos que años atrás tuvo su propia compañía eléctrica.
Qué es incadescencia
Incandescencia de David Bonet es la muestra que podemos ver (hasta el 22 de octubre de 19 a 21h. Lunes cerrado. Miércoles de 10 a 13 h) en el CENTRO MELIS CURSACH.
¿Pero qué es la incandescencia?
Según Joan Dols, si calentamos por encima de los 577°C un cuerpo altamente resistente a la fusión, este cuerpo se convertirá en incandescente, es decir, empezará a irradiar una luz roja debida a la estimulación sufrida por los electrones de sus átomos. Esta luz puede mudarse a amarilla, e incluso llegar a blanca, si seguimos aumentando la temperatura. El calor del fuego y los metales al rojo vivo de las fraguas nos cuentan cómo la humanidad conoció este fenómeno desde muy pronto.
En el siglo XIX vio la luz una nueva aplicación de la magia incandescente, cuando se hizo pasar una corriente eléctrica a través de un delgado hilo de tungsteno. Éste, por efecto de la temperatura provocada por la electricidad, volvió incandescente. Para evitar la combustión del hilo metálico se introdujo el sistema en una burbuja de vidrio libre de oxígeno. Había nacido la bombilla eléctrica. La incandescencia es una realidad esquiva: aunque guía nuestros pasos, deslumbra de ella cuando intentamos mirar hacia su gemelo. Vencer ese deslumbramiento es descubrir un baile fractal, un mundo a un grano de arena.
