Marina Auclair March y Toni Melis Fajardo estaban exultantes de gozo. No en balde los algo más de 400 espectadores repartidos en dos funciones, con su presencia, aplaudieron y jalearon el éxito de los jóvenes realizadores cinematográficos, los cuales recientemente cosecharon sendos premios por su cortometraje “ Blava Terra”. Con ello, el pueblo que los vio nacer les tributó un cálido homenaje y pudo presenciar la segunda obra del dúo Auclair-Melis, como ya hiciera hace dos años con su ópera prima sobre Cala Agulla. Un proyecto de fin de carrera que fue presentado en los festivales de cine de Torrelavega, “Feroz” y Atlántida, con feliz resultado que les catapultará a que “Blava Terra” sea candidata a los próximos premios “Goya”, con parada previa en Nueva York.


Cuando una contempla el pasquín de “Blava Terra” se encuentra con gente sentada ante una gran pantalla. Nos decía un veterano compañero que aquella pantalla le rememoraba noches de juventud sentado sobre la fina losa de la explanada del Palau March de Cala Rajada, donde muchos vecinos de Capdepera y Cala Rajada subían a sa Torre Cega cuando en aquel palacio doña Leonor Servera de March, en verano, habitada las suntuosas estancias de aquel alto enclave.
Aunque para acudir a presenciar la película que se proyectaba al aire libre en el Palau debía uno estar pendiente de que la Torre Cega se iluminara toda ella — contrariamente al error que señalaba, con motivo de la filmación del cortometraje que nos ocupa, de que la llamada a la concurrencia se efectuaba encendiendo una hoguera en la montaña donde está situada la Torre –, pues bien: cuando aquel enorme edificio se iluminaba era debido a que la señora estaba en Palacio y, al ser Cala Rajada y Capdepera núcleos todavía poco poblados, el efecto boca a boca respecto a sí había o no función de cine allí arriba, era la mejor propaganda. Y gratis para todos, por la magnanimidad de doña Leonor, que estrenaba los films en Mallorca, los últimos estrenos antes de Palma.
Lo antedicho viene a cuento de que nos sorprendió la escena en “Blava Terra” de una pantalla situada en pleno campo, donde los señores del predio estaban separados de los trabajadores que debían ver la película en la parte posterior del lienzo, o sea al revés. En el Palacio March, jamás se hizo así: señores y plebe estaban juntos, aunque un tanto, eso sí, separados, visionando la película en la parte delantera, sin discriminaciones. Ya sabemos que el cine puede permitirse todas las licencias que desee y si la directora de “Blava Terra” así lo prefirió, pues bien, aunque fue ”vista y no vista” esta escena de la pantalla en el cortometraje y como una anécdota más. Lo de Elionor, como nombre de la protagonista, estuvo bien. No tanto, quizás, el expresionismo en la situación señor-sirvienta que, quizás, se dejó a la interpretación que de ello pudiera hacer el espectador. El problema es que una gran mayoría de personas mayores, y otros, parecía no haber entendido el argumento en su totalidad. Algo que no sucedió con “Un verano en Cala Agulla”.
Marina Auclair, graduada en ESCAC Films,la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Catalunya, que ya obtuvo el premio al mejor cortometraje en el BCN Film Fest,entre los otros galardones mencionados más arriba, traslada en “Blava Terra” al espectador a 1940 en una remota finca mallorquina de la cual los habitantes de este lugar jamás han salido ni han visto el mar. Elionor, interpretada por Alexia Álvarez cuenta con 14 años, descubre los entresijos de la adultez al llegarle la menstruación por primera vez. A través de este acontecimiento, ella tendrá que hacer frente a la oscuridad de la edad adulta, que amenazará su seguridad como mujer. Todo cambiará con la llegada de una película y su proyección a los residentes de aquella finca. Escena que coge como referencia la exhibición de cine de verano en sa Torre Cega de Cala Rajada en los años 60 del pasado siglo, de cuyos ancestros familiares proviene Marina Auclair March.
Enhorabuena a Marina y a Toni ¡felices singladuras en el séptimo arte!
