La gabellina Antònia del Río y su proyecto social del paisaje
Antònia del Río Ferrer, nacida en Capdepera en 1983, está doctorada en estudios avanzados de Bellas Artes y producciones artísticas. Reside en Barcelona, donde es profesora en la Universidad de la Ciudad Condal y miembro del equipo del espacio de educación y creación contemporánea “Experimentem amb l’ART”.
Del Río Ferrer y sus proyectos sociales del paisaje son fruto de su nacimiento y residencia en Capdepera, en una casa situada en la falda de la montaña donde se erige el Castell medieval de aquella villa. Sin embargo, quizás por esta influencia de juventud, Antònia se ha centrado en la cima de otro castillo mallorquín, el de Alaró, donde ha investigado entre sus habitantes – ella no había subido a aquel castillo en ningúna ocasión – como es la fortificación, sus aledaños y contornos y el camino de subida que allí conduce, como lo describen sus vecinos y vecinas, que imágenes genera y cuáles son los lugares comunes para imaginarlo y poder hacer una reconstrucción personal.

Comisariada por Pilar Rubí, desde finales de octubre al 29 de enero 2023, en el Museu “Es Baluard” de Palma, nuestra protagonista de hoy expone un trabajo multidisciplinar, con dibujos y pinturas, videos, postales y personajes sonoros, conceptualizando la aproximación a un lugar desconocido a partir del relato y el hecho experiencial donde confluyen mitos, leyendas y tradiciones unidas a la simbología de la montaña y su cima. Algo que, sin duda, podrá repetir – si así lo desea la pedagoga en el arte — con su Castell de Capdepera que, lo más probable, lleva en su sangre.
Como alternativa a la pintura, Antònia del Río se acercó a la fotografía por su vertiente transmisora y conservadora de la memoria. Su pieza Esporgar hace referencia a los libros que se depuran en las bibliotecas. Libros que dejan de tener vida en la casa grande de la cultura y tienen que habitar otros destinos, hasta el punto de poder ser destruidos y convertidos en pasta de papel para poder tener una nueva vida con otros discursos. Antònia planteó este proyecto al conocer las numerosas publicaciones y catálogos que estaban almacenados. Quiso “esporgar” un depósito institucional y consiguió que la misma institución le organizase una exposición con la cual Del Río consiguió que esta memoria del saber y del arte se pudiera recuperar para ofrecérsela al público.
Antònia del Río se había enfrentado con su primer reto vital de persona madura. O dedicarse al arte o encontrar una colocación de presente y futuro. Y como el sector turístico no acababa de llenarla y una de las cosas que más le habían gustado en la vida era zozobrar entre papeles, optó por dedicarse a las artes. En Mallorca no pudo estudiar Bellas Artes, y se le presentó la disyuntiva entre Granada – origen de una parte de su familia — y Barcelona, venciendo finalmente la inercia que lleva a los mallorquines a estudiar en Cataluña.
