14 marzo 2026

    La casa de la hermana del Sha en Cala Provençals: una historia que vuelve a moverse

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    En esta misma edición publicamos un artículo sobre la historia de la mansión que la hermana del Sha de Persia tuvo en Sa Font de sa Cala, un episodio que durante décadas ha formado parte de la memoria oral de la zona. A partir del reportaje y de las informaciones aportadas por distintos colaboradores, hemos querido profundizar en la historia de aquella propiedad para saber qué ocurrió con ella y qué está pasando hoy en ese lugar.

    La vivienda se encontraba en Cala Provençals, en la calle de s’Embotelladora, en una zona discreta y apartada que en los años setenta vivió una presencia inesperada: la de miembros de la familia del último Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlavi.

    Según recuerdan vecinos que vivieron aquella etapa, la llegada de Ashraf Pahlavi, hermana gemela del Shah, se produjo entre 1977 y 1978, justo en los meses previos a la revolución iraní que acabaría con el régimen en 1979. “La hermana del Sha debió llegar por aquellos años, entre el 77 y el 78. Algunos decían que quizá ya se veían venir lo que podía pasar en Irán, aunque otros creen que fue simplemente coincidencia”, explican personas que recuerdan aquella época.

    La presencia de la familia no fue un hecho aislado. Con ella comenzaron a aparecer también otras personas vinculadas a su entorno. “Con ella llegó más gente de allí. Se hablaba de Firouz, Moaven o Ghoreishi. Todos ellos llegaron más o menos entre el 78 y el 79”, recuerdan desde la zona.

    La revolución iraní cambió por completo el destino de aquella familia. Tras la caída del Shah, muchos de los miembros de su círculo se vieron obligados a abandonar el país. Durante un tiempo se establecieron en Londres, convencidos de que el exilio sería provisional. “Pensaban que aquello duraría poco y que la revolución no prosperaría. Por eso se instalaron primero en Londres”, relatan quienes conocieron aquella historia.

    En esos años continuaron viajando ocasionalmente a Mallorca. La isla tenía para ellos un significado especial. “Les gustaba mucho venir aquí porque decían que el paisaje les recordaba a su país”, recuerdan algunos vecinos.

    Con el paso del tiempo, al comprobar que la situación política en Irán no cambiaba, muchos acabaron trasladándose a Estados Unidos, lo que fue alejando definitivamente a la familia de Mallorca. “Cuando se marcharon a Estados Unidos, Mallorca ya les quedaba muy lejos y dejaron de venir”.

    Durante el tiempo en que la casa estuvo habitada, su presencia no pasó desapercibida en Cala Provençals. Quienes vivieron aquellos años recuerdan incluso algunas visitas que añadieron todavía más curiosidad a la historia del lugar. “En alguna ocasión estuvo por aquí Farah Diba”, comentan vecinos de la zona, recordando la presencia de la emperatriz iraní. Aquellas visitas se producían con importantes medidas de seguridad. “Cuando venía lo hacía con bastante gente, con un séquito de diez o quince personas entre acompañantes y seguridad”.

    También se recuerda que el lugar fue visitado en alguna ocasión por el rey Juan Carlos I, en una época en la que Mallorca era punto habitual de encuentro de personalidades internacionales.

    Sin embargo, aquella etapa fue relativamente breve. Con el paso de los años la casa fue quedando cada vez más vacía. Tras dejar de venir Ashraf Pahlavi, uno de sus hijos visitó la propiedad en alguna ocasión, aunque cada vez con menos frecuencia. Finalmente la vivienda quedó abandonada.

    “Dicen que la propiedad se vendió hace tiempo, pero la casa quedó muchos años sin uso”, explican desde la zona. Con el paso de los años el deterioro fue evidente y la situación acabó derivando en otro episodio habitual en muchas construcciones abandonadas. “Durante una temporada hubo okupas dentro de la casa”.

    Aquella situación terminó cuando los ocupantes fueron desalojados y el estado de la vivienda llevó a tomar una decisión definitiva. “Cuando sacaron a los okupas tiraron la casa abajo”, recuerdan vecinos de Cala Provençals.

    Hoy el lugar vuelve a cambiar de etapa. Desde mayo o junio de 2025 se están realizando obras en el solar donde se levantaba la antigua mansión. Según hemos podido saber, los trabajos los desarrolla una empresa con sede en Palma que también opera en Capdepera y Artà.

    Lo que todavía no se ha podido confirmar es quién es el propietario actual de la finca. “Sabemos que se vendió hace tiempo, pero no sabemos quién es ahora el dueño”, explican desde la zona.

    La casa ya no existe, pero su historia sigue viva entre quienes recuerdan aquellos años en los que un pequeño rincón de Cala Provençals quedó inesperadamente conectado con los acontecimientos políticos que sacudieron Irán a finales del siglo XX.

    Una historia que, por ahora, sigue abierta. Porque aunque la antigua mansión haya desaparecido, seguiremos investigando quién está detrás de la nueva construcción que hoy ocupa su lugar, un terreno que forma parte, sin duda, de la pequeña historia de Capdepera.

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