A L’AGUAIT
Pere Ramón Guaita
Fecha: 1º octubre 2025
___ “Hemos convocado nueva tertulia, ya que hay gente que nos ha pedido a Juan y a mí el retorno de estos desayunos. Volvemos a los inicios, en ‘Ca’n Patilla Café’, y hemos solicitado a Pere R. Guaita que continuara levantando acta de nuestros encuentros”, nos informa Miguel, casi en tono suplicante.
Nos alegramos del eco que estas “trobades” han venido suscitando, a través de Faxdepera, entre nuestros asiduos lectores.
___ “Si las preclaras decisiones de quienes dirigen el timón de la barca que surca las singladuras municipales así lo creyeron oportuno, pues ¡hágase!, como exclamaba, tiempo ha, un tal Jaume Matas, timonel de la Comunidad. Y se hizo con la colocación de placas a calles en honor de dos galenos no oriundos de Capdepera aunque, por razón de su profesión, se integraron en este municipio: Llorenç Caimari y Bartomeu Balaguer. Al felicitar a sus familiares palpamos en su faz una enorme gratitud”, cuentan Miguel y Juan.
___ “En ocasiones anteriores, sucedió lo mismo con algunos otros destacados personajes que dejaron su huella indeleble. Recuerdo a Vicenç Nadal Bosch, el cual supo sembrar la simiente educativa en Cala Rajada, y que tuvo la fortuna de perpetuar su nombre gracias al homenaje de políticos que fueron sus alumnos y otros influyentes padrinos agradecidos por la labor del docente y su contribución a otras tareas relacionadas con el sector pesquero local”, menciona Tomeu.
___ “Sí, aunque cabe preguntarse, teniendo en cuenta aquello de que, a veces, las comparaciones pueden resultar odiosas: ¿qué demérito tuvieron, en relación con quienes recuerdan los rótulos callejeros, figuras como Miguel Moll Coll, Antonio Llinás Amengual, Antonio Flaquer Reynés, Juan Alzina Melis, Baltasar Moyá, Bartomeu Alou…?,” inquiere Jaume.
Pedro responde: ___ “Consistorios pasados rehusaron poner estos nombres a vías o instituciones del pueblo, constituidas estas corporaciones por ediles que se beneficiaron, de una u otra manera, de la sabiduría y buen hacer de los mismos. Se dice que quien olvida sus ancestros, sus orígenes, pudiera estar condenado a repetir todo aquello que, en el pasado, no le satisfizo. Los agravios comparativos que en este aspecto –quizás también en otros– se han cometido, nadie los denunciará, lógicamente. Solamente el limpio corazón y el justo discernimiento de quienes valoren los méritos contraídos por dichos ancestros podría hacer justicia, aunque es sabido que lo que para unos es reconocido, por otros es ignorado”.
El calarajader Pep recuerda de qué manera (como a la “chita callando”) fue cambiado el nombre de la calle Dr. Joan Moll, apeándole la onomástica y pasando a ser la vía “carrer d’es Moll”. Continúa vigente la de “Patró Biel Ferrer”, insigne marinero centenario superviviente de la guerra de Filipinas, así como la de la benefactora hija ilustre Elionor Servera Melis en la principal arteria de Cala Rajada. Al unísono, diose la denominación de Juan March Ordinas, marido de la eximia señora, a la calle del Palacio que lleva su nombre. Intocable, a pesar de los pesares…
Sebastián, otro porteño, aporta su opinión: ___ “Francesc Castellet cuenta con una plaza con su apellido. Mossèn Pere Ferrer Lliteres y el misionero Felio Morey Amengual, en su día, ya fueron realzadas sus figuras, con una vía urbana cada uno. Alguien citará la calle Miguel Garau pese a no haber reclamado este nombre los vecinos que moran en ella, a la hora de cambiarlo por una planta: ‘Llevamans’. Y, en Capdepera, al doctor Baltasar Covas, de ideas republicanas, sí se le hizo justicia en tiempos de un Ayuntamiento de coalición socialista-comunista.”
___ “Aquel fue un consistorio que supo tener un recuerdo por todos aquellos ‘caídos’ en la contienda del Movimiento Nacional, de uno y otro bando, que quedó patente en una lápida colocada en la entrada principal del Camposanto gabellí”, dice Juan.
Un exalumno agradecido quiere significar que la primera academia de enseñanza de bachillerato, lenguas y estudios comerciales de Capdepera fue instaurada en el domicilio del profesor Miguel Moll Coll –en la calle del “gabellí” caído en la guerra incivil, Fray Jesús Eduardo Massanet Flaquer, el cual cuenta con una bella capillita en la iglesia, y que tuvo durante años a su nombre la que actualmente es Plà d’en Cosset–.
___ “¡Hombre!, sí. Yo acudí allí varios años estudiando el bachillerato –asegura Tomeu–. En la academia descrita impartieron sus conocimientos el maestro Antonio Flaquer Reynés –un ‘gabellí’ que, por sus ideas izquierdistas moderadas, jamás tuvo la fortuna de ser reconocido como maestro por el Estado–, al igual que Marcelino López Sirer, que enseñaba idiomas. Toda vez que dicha academia era privada, no hubo inconveniente alguno en que ambos profesores estuvieran allí adscritos. Así y todo, tanto Flaquer como López dieron, durante muchos años, clases de repaso en sus propios domicilios de la calle Pleta y Segadors Gavellins, respectivamente.”
___ Miguel, dixit: ___ “Pero es que el maestro don Miguel Moll Coll dirigió, a lo largo de su vasta trayectoria docente de sesenta años, primero la Escuela Nacional Unitaria de Niños de la plaza de l’Orient y después fue el primer director del Colegio de S’Alzinar, edificio y aulas que puso en marcha juntamente con un plantel de profesores de ambos sexos, algunos de raíces gabellines y otros foráneos residentes en el municipio: Isabel Maria Amengual Espinosa, Juan Llull Estades, Juan Alzina Socías, Catalina Melis, Andrés Gayá Dalmau, Antonio Sureda Sancho y Margarita Puigrós.”
No hay duda de que siempre se corre el riesgo de que se produzcan olvidos en el momento de decidir honrar la figura de personas o entidades que enaltecieron de alguna manera nuestras tierras, y es por ello que, quizás, al tener que dar titularidad a enclaves de forma puntual, se pueden denominar con el nombre y los apellidos de quienes tuvieron alguna relación definida, directa, con dichos lugares. Verbigracia: el Instituto de Enseñanza Secundaria de Capdepera, huérfano todavía de denominación, a diferencia de como ocurre con otros centros docentes de nuestro entorno más próximo, al no haberse puesto de acuerdo las facciones gobernantes de su tiempo, relegó este hecho al olvido.
___ “Es por todo ello y por otros distintos y variados argumentos que resulta incomprensible para muchos vecinos de Capdepera y Cala Rajada que se hayan hecho ‘parts i quarts’ en eso de dar nombre a calles. Desaparecieron ‘Xuclamel’, que antes había sido de Rafael Blanes Tolosa –quien instigó para que el tren de Llevant llegara hasta Cala Rajada, sin éxito– o ‘Es Coconar’, de raigambre marinera, que se nos antojaba intocable”, acentúa Pep.
___ “Soy consciente de que, en aras de agradecer, de alguna manera, los servicios prestados a la comunidad, se premie a estos próceres. Pero… y otros que tuvieron idénticos méritos, o quizás más reconocidos, ¿por qué permanecen en el desván de los olvidos? Claro, el Ajuntament actual, bisoño en su edad y, presuntamente, con poco conocimiento sobre el tema, ha tenido que acatar las sugerencias en este sentido de veteranos padrinos asesores que, sin duda, sí gozaron de los beneficios que les brindaron las personas que recuerdan las placas callejeras recién colocadas. Pero ¿y otra gente similar agradecida, con feliz recuerdo hacia otros benefactores que han quedado en el anonimato, ni tan siquiera han sido consultados para dar su opinión al respecto?”, puntualiza, a la vez que pregunta, Jaume.
___ “Pienso yo –expresa Sebastián– que quienes dejaron o están dejando ahora mismo, de alguna forma, huella en la historia grande o pequeña de Capdepera, deberían tenerse en cuenta. Tal vez, de esta manera, un tanto pedagógica, quizás podamos ilustrar a quienes tengan en sus manos ese timón de la barca para que futuros errores puedan soslayarse. ¡De bien nacidos es ser agradecidos! En sus manos está.” Y continúa:
___ “No se trata aquí y ahora de abogar para que, al citar a personas que tengo ahora mismo in mente, se les tenga que dedicar una calle, una plaza, un rincón, una ensenada… nada de eso; faltarían sitios para ello, supondría una exageración, sin duda. Aunque sí alguna mención, como cuando se colocó una placa de homenaje en la que fue, en vida, la residencia de don Antonio ‘Solleric’ o el Centre Melis Cursach, dedicado a esta familia.”
___ “¿Y quiénes podrían ser estas personas, Sebastián?”, pregunta el resto de tertulianos.
___ “Apuntad, cada uno de vosotros, vuestras sugerencias al respecto, por razón de los méritos atesorados por cada una de ellas, a lo largo de su vida en bien del pueblo que les vio nacer.”
___ “Corremos el riesgo de tener que pedir disculpas si cometemos algún error u omisión”, arguye Pedro.
___ “Sería involuntario por nuestra parte… Pero, mientras elucubramos al respecto, ¿no podríamos zamparnos este pa amb oli tan descomunal que nos han servido?”, pregunta Jaume.
Se hace una prolongada pausa, degustando los sabores del típico manjar, del que también goza el cronicón suscribiente. Después de regar con vino tinto, alguna gaseosa y una cerveza el ágape, retomamos el coloquio o tertulia. Seguidamente citamos los nombres sugeridos por los conmilitones:
Elionor Gómez-Quintero Garau, Bartomeu Massanet Nebot, Jaume Fuster Alzina, Pere Orpí Ferrer, Llorenç Tous Massanet, Antoni Massot, Gabriel Bibiloni Rayó, Antoni Flaquer Obrador, Miquel Flaquer “Coix”, Joan Nebot Vaquer, Miquel Llull “Pil.lito”, Bartomeu Oliver, Jaume Mercant Melis, Konrad Liesegang, Heinz Kraschutzki, Catalina Rosselló, Francesc Ladària, Miquel Flaquer “Llull”, Nicolau Garau Tous, Josep Llull Aguiló, Josep Terrassa, Pere Antoni Massanet, Hermanas Franciscanas Trinidad, Liberata, Teófila y Esperanza, Sebastián Sancho…
Un servidor no añade ni una coma a lo manifestado por los contertulios, aunque si se tercia y si así nuestros lectores lo desean, pueden añadir los nombres que consideren justo reseñar. Podrán hacerlo mediante misiva, correo electrónico o WhatsApp a la redacción de Faxdepera, por todo lo cual les quedaremos muy agradecidos que, como hemos dicho, es de bien nacidos.




