A veces hay que insistir, repetir, empujar un poco más… y entonces llega la respuesta. Después de meses —mejor dicho, años— de idas y venidas, peticiones formales, artículos de prensa y quejas ciudadanas, por fin parece que el bus directo entre Cala Rajada y Palma dejará de ser una promesa para convertirse en una realidad. Tal y como hemos podido confirmar en las últimas horas, desde el Govern balear, y más concretamente desde el Consorci de Transports de Mallorca (CTM) y TIB (Transports de les Illes Balears), la previsión es que la nueva línea directa entre Capdepera y Palma entre en funcionamiento la primera quincena de junio. Así, sin más rodeos.
Una noticia que, aunque todavía pendiente de la confirmación oficial definitiva, ya nos avanza una fecha concreta en el calendario. Y eso, en el mundo del transporte público, ya es medio milagro.
Un logro que lleva firma colectiva
La noticia no llega por arte de magia. Detrás de este avance hay una persistencia comunitaria que ha hecho presión desde muchos frentes. El Ajuntament de Capdepera ha insistido en numerosas ocasiones, defendiendo un servicio que la ciudadanía lleva tiempo pidiendo y que, por lógica y sentido común, debería haber existido desde hace años.
Y es que, como contamos hace solo unos días en esta misma revista, la línea 411 registró más de 509.000 usuarios entre septiembre de 2022 y septiembre de 2023. Más de medio millón de viajes, con un promedio de más de 1.000 usuarios diarios. Cifras que, por sí solas, son la mejor carta de presentación para reclamar un servicio directo que conecte la costa gabellina con la capital sin necesidad de pasar por Manacor ni esperar otro bus que, en demasiadas ocasiones, ya venía lleno.
De la promesa al arranque
La historia de este bus directo ha sido larga y, por momentos, frustrante. Primero fue una cuestión de homologaciones. Después, se trataba de que los nuevos vehículos aún estaban en la Península. Pero ahora, finalmente, todo apunta a que la espera ha terminado. Pero como Santo Tomás. Hasta que no lo veamos, no lo podemos dar por hecho.
Las fuentes consultadas lo dejan claro: “Si todo va bien, la primera quincena de junio ya estará operativo. Esa es la previsión”. Con ello, se abrirá un nuevo escenario en la movilidad del Llevant, una oportunidad de oro para reequilibrar el mapa de conexiones de la zona.
Una oportunidad para el turismo… y para todos
Este movimiento refuerza el relato de un municipio conectado, moderno y con servicios públicos a la altura de lo que se merecen principalmente sus residentes y después su oferta turística. Porque en esto —no nos engañemos— hay algo más que movilidad: hay una forma de entender el territorio y la calidad de vida.
De ahora en adelante: a hacerlo funcionar
Eso sí, una vez arranque, el reto será doble: dar a conocer bien el servicio (aunque no le hará mucha falta) y asegurar que funciona como toca (y que responda a la demanda existente). Que no haya retrasos, que la frecuencia sea razonable, que los horarios estén pensados para los verdaderos usuarios. Porque si algo hemos aprendido, es que cuando el transporte público se hace bien, la gente lo usa. Y mucho. Y más si es gratuito, porque ir a Palma en coche cuesta un pico.
Vamos por partes. Primero, vamos a confirmar que la previsión se hace realidad… y, crucemos los dedos para que a Capdepera no le pase de nuevo, como el cuento de Pedro el cabrero.
