14 marzo 2026

    Capdepera pone en valor su prehistoria

    Pep Moll-Maria Juan

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    El Plan Integral del Claper d’es Gegants aboga por la recuperación y el uso turístico y cultural. La involucración de voluntarios, bajo la coordinación de arqueólogos, resulta clave en esta ilusionante iniciativa.

    Rafael Fernández, alcalde de Capdepera, aseguraba en 2017 que antes de terminar aquella legislatura se habría recuperado uno de sus yacimientos más emblemáticos: Es Claper dels Gegants.  Capdepera es un municipio rico en vestigios arqueológicos. Más de 40 documentan la época prehistórica y las primeras etapas históricas. Existen restos del mundo funerario pretalayótico, como las cuevas artificiales localizadas cerca de las casas de Son Jaumell  y, también, naviformes como las de sa Torre de Canyamel, a los pies de la sierra de Sant Jordi. Significativa fue la de la finca de Son Favar, al sur de la localidad, donde el arqueólogo Lluis Amorós localizó cuatro pequeñas esculturas de bronce que presentan una divinidad bélica. Estas piezas son conocidas como els guerrers de Son Favar. 

    PASADIZO DE ENTRADA AL CLAPER

    El yacimiento que nos ocupa, es Claper dels Gegants, está situado en terrenos de S’Heretat, este nombre aparece siempre citado en la bibliografía arqueológica mallorquina como talaiot. Fue excavado a finales del siglo XIX por Joaquin Quint Zaforteza i Crespí de Valldaura. El prehistoriador francés  Emile Cartailhac, en 1888,  se desplazó a Baleares para estudiar los monumentos prehistóricos, visitando y publicando los resultados de sus trabajos en su obra Monuments primitifs des Iles Balears. El archiduque Luis Salvador apunta, también,  su nombre y situación. 

    El consistorio gabellí apostaba por el Plan Integral 2016-2030 . Agradeció, en su día, la activa implicación de voluntarios, bajo coordinación de arqueólogos, en tareas de limpieza y otras actuaciones, para la adecuación a las visitas turísticas  y otros objetivos, como la óptima interpretación  como poblado talayótico en su conjunto y una ocupación aproximada de 5.000 m2  en zona ANEI.  

    Recorrido turístico del yacimiento

    Precariedad económica. La arqueología mallorquina, a lo largo de esta última centuria, ha estado enormemente condicionada y limitada por la precariedad económica en que ha debido desenvolverse, así como de la nula o escasa protección de los reductos abandonados, salvo excepciones, a su suerte y convertidos en escombros y vegetación, impidiendo la visualización de las construcciones que, total o parcialmente,  permanecen en superficie. Es Claper dels Gegants fue declarado monumento histórico-artístico por Decreto 2563/1966, pasando a ser considerado Bien de Interés Cultural con la entrada en vigor de la Ley 16/1985, del Patrimonio Histórico Español, cuya competencia fue transferida a la conselleria de Cultura  de la Comunidad Autónoma Balear en 1983.

    Los restos de este poblado están situados a unos 500 metros de la possessió de Son Cabila, al pie de la vertiente meridional de la elevación conocida como Sa Tortuga. El acceso al lugar puede realizarse a través de la carretera que desemboca en la playa de Canyamel y conduce a las Cuevas de Artá, en cuyo km. 7,5 parte un camino carretero hacia el indicado predio. Una vez allí, debe tomarse el sendero de herradura que se dirige al NE llevándonos al yacimiento. Existen rótulos indicativos. Si, con el tiempo, — y así lo pregonó en una entrevista el alcalde de Capdepera— se abre definitivamente el vial unitivo entre Sa Font de sa Cala y la zona de la que hablamos, facilitará sobremanera el acceso al talaiot y resultará un atractivo a añadir al complejo residencial cercano, el Hyatt Park  que tiene, prácticamente,  su situación adyacente a los aledaños del entorno arqueológico, que continúa siendo la única construcción  que puede verse con cierta facilidad. Los restos de las demás estructuras arquitectónicas aparecen y desaparecen por entre la vegetación y los escombros; poco puede decirse de ellas, salvo que existen , que únicamente son visibles algunos de sus elementos, que están diseminados en una extensión  de, aproximadamente, 2.500 m2. 

    El talaiot es de planta circular, con un diámetro, en su parte más alta, de once metros. El grueso de sus muros oscila entre 2 y 3 metros, alcanzando la cámara del edificio, también en el punto más elevado, 5 metros y medio de diámetro. Presenta un corredor que atraviesa perpendicularmente el muro, pudiéndose acceder a èl a través de una pequeña puerta abierta en el contrafuerte interior, sin que pueda afirmarse si esta es la primitiva o existe otra, lo que impide cerciorarse al aparecer el extremo opuesto cegado.

    El proyecto de actuación del Claper contempla, a propuesta del Ayuntamiento de Capdepera, la limpieza del poblado y su posterior excavación arqueológica. Aprovechando los trabajos que en 1989 dirigió la arqueóloga Lourdes Mazaira. Por tanto, la prospección imprescindible dará el resultado definitivo para la programación y su correcta planificación. El lugar donde se localiza está ocupado por un carrizal espeso,  particularmente denso en algunos puntos, donde la concentración de arbustos, matorral leñoso y el mismo carrizo, siempre dominante en esta zona vegetal, impide el tránsito.

    Naveta multiforme del poblado

    Protección fundamental. Las precipitaciones anuales son relativamente bajas en el valle de Canyamel, pero su distribución  a lo largo de los 365 días, es muy irregular y, este hecho, hace particularmente peligroso los aguaceros intensos de otoño y primavera. La protección y conservación del subsuelo es fundamental, puesto que alberga los restos de la cultura material de una comunidad prehistórica isleña y,  lo que es tanto o más importante al decir de historiadores y arqueólogos que se han interesado por el poblado desde el pasado siglo, es la disposición de los mismos que sólo puede ser detectada mediante el desbroce controlado, clareando las espesuras, sin dejar ningún punto totalmente al descubierto y limitando la limpieza al mínimo imprescindible.

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