APUNTES SOBRE EL CIELO
“ Lo que ojo nunca vio ni oreja oyó ni hombre alguno ha imaginado, lo que Dios ha preparado a los que lo aman”, nos lo ha preparado Dios a nosotros por medio de su Espíritu. 1 Cor 2,9. Son palabras de San Pablo donde habla también de si mismo:
“Yo sé de un cristiano que hace catorce años fue arrebatado hasta el tercer cielo; con el cuerpo o sin el cuerpo, ¿qué sé yo? Dios lo sabe. Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso y oyó palabras arcanas, que un hombre no es capaz de repetir; con el cuerpo o sin el cuerpo, ¿qué sé yo? Dios lo sabe.” 2 Cor 12, 2-4.
Los cristianos hemos aprendido del mismo Jesús que Dios es Padre de amor infinito. Esta verdad la hemos descubierto también en la Iglesia, donde el Espíritu Santo promueve nuestra maduración en la fe, no sólo por el bautismo y la eucaristía, sino además por su acción personalizada a lo largo de nuestra vida cristiana. Así vamos avanzando en el sentido de nuestra existencia como hijos de Dios.
Ahora bien, el amor se alimenta de la presencia y la comunicación, no aguanta la distancia que separa ni el silencio que bloquea la comunicación. En tal caso, moriría.
La muerte no puede con Dios ni con su infinito amor. San Pablo la personifica, se enfrenta con ella y le plantea: “Dónde está, oh muerte, tu victoria?”. 1 Cor 15,55. Antes ha escrito: ” Si se proclama que Cristo resucitó de la muerte, cómo decís algunos que no hay resurrección de muertos? Si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo ha resucitado”. 1 Cor 15, 12-13.
A la muerte de Jesús en la cruz siguió su resurrección. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”, le contestó Jesús al buen ladrón.
Dios nos conceda escuchar las mismas palabras de Jesús al final de nuestra vida en este mundo.
