14 marzo 2026

    La emblemática travesía de los locos

    Nicolás Nadal

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    Años atrás, me ocupaba en mis Vivencias, de las travesías a nado de Menorca a Mallorca o viceversa. Era en la entrega nº 23 y en el número de FAXDEPERA 447, en que me hacía eco de estas travesías que llevaba a cabo la «tragamillas» catalana Montserrat Tresseras, como también efectuaron el inglés, Kendall Mellor y el hawaiano Harry Hufaquer. Aquello ya es historia, y hoy me ocuparé un tanto a grandes rasgos de lo que pudo haber sido la «Travesía de los Locos en el año 1950«.

    Este proyecto, que se vio truncado por el mal estado de la mar, fue iniciado el día 15 de agosto del año 1950, con la participación de 17 estudiantes del SEU (Sindicato Español Universitario), querían cubrir las 580 millas que es la distancia que separa puerto de Palma con Civitavecchia (Italia) en Roma

    Unos palistas que salieron de las instalaciones del Real Club Náutico de Palma, e iban custodiados por el buque de la Armada Española «Almirante Miranda» que les cubría el avituallamiento durante el tiempo que efectuaban la travesía. Casualmente en este buque cumplía el Servicio Militar el paisano de Cala Ratjada, Manuel Fernández Orts. (epd)

    Llegaron a nuestro puerto en la noche del día 20 de agosto, y las piraguas quedaron varadas en lo que fue con anterioridad la playa que da nombre a nuestra localidad de Cala Ratjada. Estuvieron poco tiempo varadas, ya que al día siguiente se hicieron a la mar  para atravesar el canal de Menorca hacia el Cabo D’Artruix, bordeando la costa del Migjorn menorquín. De aquí dirigiéndose a Cerdeña y Córcega, concretamente pasar por el estrecho de Bonifacio, que es el canal que separa estas dos islas, una francesa y la otra italiana

    Esta proeza llevada a cabo, como anotaba en el mes de agosto del año 1950, era con el propósito de ganar el Jubileo del Año Santo (En este año se celebró la Exposición Universal de Barcelona). 

    Año 1950. Placa en recuerdo de los palistas

    Pero prosiguiendo con los palistas, (nombre que se da al piragüista), estos tenían el propósito de llegar hasta la desembocadura del río Tíber, distancia no muy larga que puede haber desde la desembocadura del mencionado río hasta la Ciudad Eterna, pero sucedió que antes de alcanzar su propósito, no es que se desencadenó tormenta alguna, ya que en agosto el estado del tiempo es más bien bonancible, pero los vientos de las marinadas (embates), les impidió seguir con el propósito de alcanzar la meta deseada y desistir de la proeza. El Papa Pio XII les concedió una audiencia en el Vaticano, por el valor intrépido que no pudieron alcanzar.

    El pasado año 2016, se intentó realizar la misma proeza, pero no se realizó por motivos que desconozco, como también desconozco los nombres de aquellos 17 estudiantes que en el año 1950 intentaron unir el Puerto de Palma con Roma.

    De aquel primer intento de unir con piraguas el Puerto de Palma de Mallorca con Roma, ya han pasado los 60 años. 

    Yo por aquel entonces tenía diez años, que me acuerdo perfectamente de cuando un grupo de «calarratjaders» sacaron en la playa, a las piraguas, lo que no puedo precisar en donde pernoctaron, ya que la llegada a Cala Ratjada se produjo en la entrada de la noche, y al día siguiente tenían que seguir remando en las frágiles embarcaciones, aprovechando el buen estado del tiempo, que no pudieron culminar esta proeza por un fuerte embate o brisa marinera  que se desencadenó pocos días antes de culminar esta singular aventura y de la cual doy la cumplida información. 

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